Se negocia cuando se tiene ganas de hacerlo

Las actitudes de los dirigentes agropecuarios y del gobierno parecen haber llegado a un punto donde ambos prefieren el show y la disputa antes que la búsqueda de una solución inteligente y así nos está llevando a una crisis gratuita y sin sentido.

El sainete del conflicto del gobierno y el campo, que ya lleva 75 días, se ha llevado a un nivel de irracionalidad tan grande por parte de ambos sectores, que uno tiene dudas acerca de la verdadera voluntad de negociar de los sectores involucrados en el diferendo.

Los actos del 25 de Mayo de este fin de semana volvieron a mostrar facetas de la forma en que el conflicto ha derivado. El gobierno, por un parte, organizó un  acto al cual debió pagar para llevar a unos 30.000 asistentes. La gente del campo, por su parte, gestó una movilización natural y espontánea de más de 200.000 personas en la ciudad de Rosario.

Pero un conflicto no se resuelve con manifestaciones de fuerza. Este enfrentamiento se ha estirado por tozudez de las partes y está generando costos muy superiores a los beneficios por los que se peleaba y, además, muestra que los contendientes solo piensan en su propio interés.

El gobierno se dio cuenta que la vieja Resolución del ex ministro Lousteau estaba equivocada y se negó a aceptar el error. Creyó que retrotraerla era un gesto de debilidad. Además, y el fiel a su estilo, Néstor Kirchner dijo claramente. “No negociemos, los quiero ver arrodillados”.

La gente del campo, por su parte, tampoco estuvo feliz. Después de varios paros, creyó que estaba fortalecida. Apretó más y fortaleció la estrategia del gobierno de no negociar. El gobierno usa bien el argumento de no negociar bajo presión y la gente del campo abusa al decir “voy a negociar y si no me dan lo que pido ahora, vuelvo a parar”.

La convocatoria del domingo posiblemente confundió a los dirigentes agrarios. Toda la gente que se reunió en el Monumento a la Bandera no fue a vivar a los dirigentes del campo sino a expresar alguna bronca contra el gobierno. Ese poder que los Kirchner han perdido no lo tienen los dirigentes agrarios. Está vacante por bronca popular.

Lo cierto es que durante el tiempo de conflicto, que se podría haber solucionado rápidamente, poniendo ambas partes algo de lo suyo, se han generado costos demasiado grandes. El más grave, es hacer renacer la desconfianza en al economía y que los operadores comiencen a postergar decisiones a la espera de una solución, la cual se extenderá mucho más tiempo de la misma –si es que aparece- para ver si realmente se recorre un nuevo camino.

Los mostos en discusión eran de aproximadamente 1.500 millones de dólares medidos en términos de ingresos fiscales por el aumento de las retenciones. Por no solucionar el problema el gobierno, al generar desconfianza, provocó un proceso de dolarización de carteras de inversión de orden de 5.000 millones de dólares, mientras el BCRA perdió casi 2000 millones de reservas en dos meses.

Pero este proceso generó iliquidez. El economista Carlos Melconian señaló que los plazos fijos disminuyeron en 2000 millones de pesos en los últimos dos meses y señala que no es una corrida, sino una dolarización de portafolios con impacto bancario. Mientras tanto, el Banco Central inyecta dólares para evitar corrida de precios y pesos para evitar iliquidez. No obstante, la tasa de interés ha subido considerablemente. Si el Banco Central sigue vendiendo dólares, se acabarán los créditos.

Es que la gente renueva un plazo fijo, aunque pierda ante la inflación, si está seguro que el dólar no sube. Cuando ve turbulencias en el dólar, saca sus depósitos y compra billetes verdes. El mismo Melconian señala que entre abril y parte de Mayo el BCRA vendió dólares por 1.300 millones, absorbió pesos por 4.200 millones y reinyectó pesos vía Lebac por 3.200 millones. A pesar de ello, los bancos llegan a ofrecer 15% a los ahorristas y muchos no quieren quedarse.

No estamos en una crisis económica ni financiera. Estamos ante un error de política económica que, si se prolonga en el tiempo, puede generar una crisis porque el esquema actual no es sostenible en el tiempo. Pero con crisis, tampoco ganan los hombres del campo.

Si ambos contendientes no razonan, llevarán a al país a una crisis gratuita en momentos es que el mundo dispone de una serie de oportunidades que estamos desaprovechando.