La falta de combustibles, sin solución a la vista

La escasez actual tiende a agravarse y el gobierno no atina a aportar soluciones. Deberá pensar en bajar el componente impositivo para facilitar las importaciones.

La Argentina viene registrando en los últimos dos años un problema de falta de combustibles que se sigue agravando y no parece haber ninguna solución a la vista para paliar el problema, ni a corto ni a largo  plazo.

Evidentemente hay varias razones concurrentes para esta situación que no es coyuntural sino totalmente estructural. El haber negado la valorización del petróleo crudo a nivel mundial con la excusa “es nuestro petróleo y se lo damos barato al pueblo”, es una de ellas.  En realidad, más que una excusa es una ingenuidad, porque el combustibles barato sirvió para alentar la venta de autos 0 km, que no son comprados por las grandes masas populares.

Pero además, se privó a las provincias petroleras de una importantísima fuente de recursos, mientras las posteriores retenciones a las exportaciones fueron a llenar las arcas del estado nacional, siendo que éste no es dueño del petróleo y se queda con la parte del león.

Lo cierto es que la Argentina tiene varios problemas. Ante las medidas del gobierno, se desestímulo la inversión en prospección de nuevas áreas petrolíferas. Hay que recordar que Argentina no es un país petrolero, sino que simplemente, tiene algo de petróleo, algo muy distinto a Venezuela, que está enclavada sobre un océano de crudo.

Frente a esta realidad, aparece un crecimiento de la demanda exponencial por un incremento del parque automotor nacional, que creció en dos millones de unidades nuevas en los últimos cinco años. Además, el crecimiento de la economía fue acompañado por mayor cantidad de camiones y colectivos. Además, el crecimiento del campo y la industria, sumaron mayores presiones a la demanda.

Pero por el lado de la oferta, nuestras refinerías siguen siendo las mismas, y hace cinco años que ya trabajan con 95% de utilización de su capacidad instalada. No pueden proveer más de los que fabrican. La única forma de hacer crecer la oferta, en el corto plazo, es importar. En el mediano y largo plazo, habría que ampliar las actuales refinerías e, incluso, levantar alguna nueva, pero son inversiones muy elevadas y nuestro país no está dando seguridad jurídica para que se produzcan

Los problemas de importar

Si Argentina importa combustibles, aunque provengan de Venezuela, deberá pagar el precio internacional, que es, por lo menos, el doble del que se paga en Argentina. Al principio, y como eran pocas cantidades, el gobierno subsidiaba la diferencia, opero en ese momento el crudo estaba a 80 dólares el barril y hoy está cerca de los 130.

Hoy, hay que importar y los consumidores deberán pagar, inexorablemente, el precio internacional, ya que el gobierno no puede obligar más a las petroleras a importar y vender a pérdida.

¿Cómo hacer que ese combustible importado no sea tan caro?

La primera sería no seguir presionando la devaluación de la moneda, pero pedirle eso a este gobierno sería imposible.

La segunda, y debería haber un actitud positiva del gobierno, sería reducir o disminuir el impuesto a la transferencia de combustibles (ITC). Otra combinación sería bajar la tasa de IVA que grava a los combustibles. Muchos países, aún con petróleo, no dibujaron los precios, sino que bajaron impuestos para hacer que la escalada del crudo impacte menos.

Hay que recordar que en Argentina el componente impositivo equivale a más del 60% del precio de venta de los combustibles. Entre el ITC, IVA, Patrimonio, Ingresos brutos y tasas municipales, se genera un cóctel explosivo que termina perjudicando a la economía.

Lo que el gobierno resigne en forma nominal tanto de ITC como de IVA lo recuperaría por los mayores precios. Lo que es real es que los precios deberán aumentar porque el faltante será cada día más grave. Este año la industria automotriz piensa batir récord vendiendo 600.000 unidades nuevas, y el año próximo colocará cifras similares. Hace falta un programa fuerte e inteligente pensando que en el horizonte de corto y mediano plazo el petróleo no bajará de 100 dólares el barril.

Ojo con los gasoleros

Argentina debe definir una política clara respecto a los autos particulares gasoleros. En una gran cantidad de países, sobre todo europeos, y movidos por causas ambientales, pero también económicas, está prohibido comercializar autos particulares con motores diesel.

Es que la gran demanda de diesel la concentran para mover camiones o transporte publico. Durante el gobierno de Menem se intentó limitar la venta de estos autos con impuesto que encarecía casi en 10% el valor del vehículo, pero no fue ninguna solución.

Es verdad que nada se puede hacer con los gasoleros que ya está circulando pero debe adoptarse una medida estructural a futuro que limite la comercialización de vehículos con motores diesel a aquellos destinados a carga o transporte público.