La política es el arte de lo posible, repetía alguien. Esto podría trasladarse al hecho de gobernar. La cuestión sería definir qué es lo posible. Y en ello es importante para un gobierno diferenciar entre necesidades y demandas. Hay necesidades que no son expresadas por los propios sujetos. Por eso la democracia prevé actores elegidos que podrían expresar a esas necesidades. Pero también existen otros actores: las iglesias, las ONG, los sindicatos, que expresarían la voz de los que no tienen voz.
Para algunos lo posible tiene que ver con optimizar recursos en función de resolver los problemas. Para otros lo posible es resolver las necesidades de los demandantes que teóricamente expresan esos problemas. Algunos gobiernos europeos de los 40 se inclinaron por esta segunda postura, también algunas provincias argentinas desde los 40 con relativo éxito para los gobernantes (no así para la sociedad, pero es sólo un detalle). La frase de Eva: “donde hay una necesidad hay un derecho” cambia con un matiz sustantivo: el derecho está solamente donde hay demanda.
En un país donde la crisis de representatividad es muy grande, este sistema tiene muchos riesgos. Porque hay gente que no demanda pero que necesita. Un ejemplo concreto está en la educación. Muy pocos demandan libros o calidad educativa. Tampoco demandan alimentos en las escuelas.
Entonces ocurre algo insólito para la tradición argentina: por primera vez en Mendoza se retrocede en prestaciones socioeducativas. Estamos lejos del aumento de guarderías de Llaver, de los SEOS de Bordón, de la masividad de la escuela que buscaron Gabrielli y Lafalla, del programa para jefas de Hogar de Iglesias.
Durante el gobierno de Cobos se buscó capitalizar esas experiencias y plantear a la prestación educativa como la mejor política social: se multiplicaron escuelas con doble escolaridad o jardines de 4 y se iniciaron programas como el del derecho al libro, las aulas de aceleración, los itinerarios de formación laboral, el servicio cívico, etc. que buscaron responder a esa demanda que no demanda.
También estamos lejos de lo que buscaron países latinoamericanos de distinto color político (Cuba, Méjico, Uruguay, Chile) pero que han mejorado notablemente su educación en los últimos años con libros y jornada extendida.
Por primera vez en la democracia hay 35000 prestaciones alimentarias menos dado que los chicos de la doble escolaridad no tendrán merienda.
Por primera vez desde que se inició la doble escolaridad no se aumenta en una sola escuela la prestación (veníamos creciendo con varias escuelas por año desde el 2001).
Por primera vez se vuelve atrás con un programa cuya prestación es variable de calidad educativa: el derecho al libro.
Por primera vez se inicia el ciclo escolar sin aumentar la cobertura de jardín de cuatro y se vuelve atrás con programas realmente imprescindibles si se quiere cumplir con la obligatoriedad de la educación: el control de ausentismo.
Por primera vez se vuelve atrás con itinerarios formativos laborales en las escuelas secundarias.
Literalmente se vuelve atrás, no se intenta mejorar ni superar.
Nadie representa a los tres niños que murieron quemados en sus hogares, nadie representa a los chicos que hoy no tienen derecho al libro y llegarán con hambre a sus casas, nadie representa a los que hoy no están en la escuela o no tienen trabajo porque carecen de las herramientas básicas.
Y ocurren cosas novedosas: representantes de quien en su momento tuvo las agallas de bajarle el sueldo a todos los empleados (me incluyo como una de las más perjudicadas) para no permitir que se disminuyera ninguna prestación alimentaria, hoy acuerdan arreglos que suponen muchos millones para muy pocos: libros no, embargos y recompensas sí? (las raciones alimentarias tienen alrededor de $1 de costo y los libros alrededor de $15).
Seguramente este sistema poco novedoso de resolver demandas más que necesidades es mejor para la paz social, para no meterse en más problemas que endeudar a la provincia. Tal vez muchos de los que antes vociferaban sienten que las cosas están mejor, porque ellos están mejor o están en la conducción (reconozco que no es lo mismo)
Este año nadie operará cortes de gas masivos en las escuelas (salvo que se necesite bajarle a alguien las acciones…), nadie pensará que un político no puede llegar a su restaurante (porque se ha renovado tanto la política…), nadie protestará por las malas condiciones carcelarias (aunque ya llevemos 2 muertos, la cárcel está muy bien…)
Entonces nadie buscará estrategias reales de solución a esos problemas. Para algunos, en eso consiste gobernar.
¿Necesidades? Preguntá en Mendoza
Quien fuera titular de Educación durante la gestión de Julio Cobos, ahora como referente de la Concertación Ciudadana denuncia aquí que "por primera vez en la democracia hay 35 mil prestaciones alimentarias menos dado que los chicos de la doble escolaridad no tendrán merienda".