La adopción como herramienta de inclusión social

El autor, dirigente social vinculado a la situación de niños y adolescentes en situación de riesgo, analiza las debilidades y fortalezas de la legislación sobre adopción. Propone que el tema sea aborado como "política social".

En estos momentos históricos que está viviendo nuestro país y específicamente Mendoza, observo que algunas temáticas centrales que hace la vida cotidiana de los argentinos no están en la agenda político- social de todos los actores sociales.

Algunos no consideran que la adopción deba ser una política social.

Otros que colaboran de alguna forma, consideran que lo hacen de" buena onda" y así pasa el tiempo, los niños sin contención familiar crecen en los Hogares y las personas que desean formar una familia de ese modo. El reloj biológico no para, el burocrático se detiene y todos terminamos con distintas historias que pueden ser felices o tristes.

Una de los políticas sociales no implementada intensamente y sin campaña educativa dirigida a la sociedad es la de la adopción, vemos que esporádicamente se habla , que de parte del periodismo se hacen los esfuerzos para que se instale el tema y el Estado sigue su camino dando explicaciones sin soluciones concretas.

Los niños, adolescentes y jóvenes que esperan ser adoptados que a viva voz o solo con "conductas" nos dicen que los vínculos familiares se construyen desde los afectos y no solo de lo biológico. Asimismo, muchas de las personas que quieren adoptar manifiestan que respetarían su derecho a la identidad, que no los "obligarían" a cambiar su apellido, por ejemplo, entre otras tantas derivaciones o consecuencias que surgen de un proceso adoptivo.

Aparece una representación social donde "veo" a los chicos que quieren ser adoptados en una punta del puente y en la otra a las personas que quieren adoptar y en el medio una valla, cuando no un vacío, el Estado(provincial y nacional) y muchos otros prejuicios que funcionan como trabas, no permiten que se encuentren. Nos tenemos que dar cuenta de que si logramos destrabar esta burocracia y si Mendoza adhiere al Registro Único Nacional de Adopción, estaríamos acercándonos a la verdadera inclusión social de las dos partes.

De este modo, quizás, solucionaríamos y/o evitaríamos muchos problemas: chicos creciendo en lugares donde no se sienten cómodos, parejas buscando atajos y el Estado se ahorraría muchos recursos, económicos que podrían ser re-invertidos en Adopción ayudando a las personas, y me refiero a los niños, adolescentes, jóvenes y a la familia adoptiva.

Desde mi trabajo social en estos años, muchos chicos todavía me consultan sobre algunas cosas de la vida cotidiana , a pesar de no estar en contacto directo con ellos, les pregunto por qué lo siguen haciendo, y me contestan que lo hacen desde los afectos que se construyeron naturalmente. Estoy seguro de que a muchos de los que están trabajando en el arco social, ya sea en la Salud o en la Educación, por nombrar algunos sectores, les pasa esta vivencia.

Lo que todos deseamos es que nazcan familias desde el afecto, sean biológicas o adoptivas, donde haya amor, dedicación, paciencia y no violencia o desinterés y que crezcan con odios. En el caso de las familias adoptivas, esto no significa que se les va a ocultar su pasado ni sus orígenes.

Para que todos los que se sientan involucrados o interesados, la adopción debiera ser una política de inclusión social efectiva. Seamos protagonistas en la construcción de la nueva Argentina