"Las incongruencias del Campo"

Este joven lector analiza de manera crítica la postura de los representantes de las zonas agrarias, ante el conflicto planteado con la Nación, por las retensiones. Su mirada es crítica respecto de los postulados que se enarbolan desde el campo.

Foto: na
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El motivo de la presente opinión es el de reflexionar en torno a las declaraciones y accionar de productores agropecuarios en relación al conflicto mantenido entre el Campo y el Gobierno nacional, puesto que he observado ciertas incongruencias.

En una nota del suplemento Fincas (Los Andes, 5/4/2008) los productores nos mostraron su descontento frente a la política neoliberal de los años 90, cuyo resultado fue la destrucción de la producción nacional, tanto industrial como agropecuaria, para luego afirmar que desde que se devaluó la moneda han podido recuperar parte del dinero perdido en aquellos años.

Pero entonces me pregunto: ¿Por qué razón ante las retenciones fijadas por el gobierno los productores pusieron el grito en el cielo? 

¿Será porque sus intereses se vieron afectados?

Ha sido lamentable el accionar de algunos productores que atentaron contra la principal necesidad de los argentinos  la de alimentarse, la cual por los reclamos que dieron paso al desabastecimiento, se vio dificultada.

La política de retenciones tiene como finalidad lograr una redistribución más equitativa de la renta, buscando desacoplar el precio de venta en el mercado interno del precio internacional, apuntando a la diversificación en la  producción, teniendo en cuenta que los alimentos de mayor necesidad son lácteos, pan, verduras, frutas y carne. Si desde el Estado no se interviniera en pos del bien común sólo subsistirían los menos, los que más tienen.

Estos señores que -como diría Jauretche- se consideran agentes centrales de las fuerzas vivas, son en realidad los “vivos” por sus acciones egoístas.

Presentan incongruencias en sus declaraciones y en su accionar. Están ganando mucho dinero por la devaluación de la moneda y por los precios internacionales; se dan el lujo de pedir que las retenciones no aumenten, porque esto desalienta las inversiones y demás latiguillos liberales. Por favor, hagan memoria y tengan en cuenta que en los 90 las retenciones no existían y díganme cómo les fue… Quizás deba retractarme de algo y es que sus planteos y su accionar no es incongruente, sino que en realidad siempre han deseado una economía de mercado que les garantice las posibilidades de comerciar libremente sus productos, sin necesidad de ceder parte de sus ganancias, condenando de esta forma a nuestro país a ser una simple semicolonia.

El Gobierno nacional, entendiendo que la felicidad del pueblo se alcanza a través de la justicia social y de la inclusión, pensó en los más que, desde Aristóteles, son los que menos tienen. La redistribución de la riqueza es hoy la principal necesidad a la hora de pensar en una sociedad justa e igualitaria, diferente a la que imaginan los menos, que condenan a nuestro país a ser sólo agroexportador y, de esta forma, coartan las posibilidades de un crecimiento de nuestro pueblo que lleve al engrandecimiento de la Nación y a la felicidad de los más.