Tema 1: El derecho a la intimidad
La justicia es ciega pero ¿cholula?. Hace algunas semanas la actriz Andrea del Boca utilizó su programa de TV para hacer un pedido por su hija desaparecida. No hay mayor dolor imaginable mayor que no saber donde está un hijo, ante ello (yo escuché sólo esa parte) recordé la cantidad de madres y padres que deambulan por tribunales de familia con la esperanza que la justicia solucione lo que debería resolver el amor a los hijos (más allá del rechazo a su padre o madre).
Por todo esto el circo que hizo esta señora (avalada por su panel de obsecuentes) me irritó mucho: resulta que no estaba desaparecida, sino de vacaciones con su padre autorizado por un juez, aparentemente no se había comunicado telefónicamente, y no estaba en el domicilio esperado.
Es lógica la preocupación. Pero de ahí a decir públicamente esta noticia en lugar de acudir al juzgado... Yo me pregunto: ¿la pequeña no tiene amigos, compañeros de escuela, etc? Estos se habrán asustado, la llamarán, le preguntarán.
¿No tiene esa nena derecho a la intimidad, a la privacidad? ¿Nos gustaría a cualquiera de nosotros que personas que no conocemos (público, periodistas, programas de chismes, TN noticias) debatan que hacen mi papá y mi mamá, si mi padre no quiere reconocerme o quería que abortara, o fui abusada?, pues estos son los temas que tratan la conductora y sus invitadas (seguramente actrices y con historias guionadas), pero si fuera cierto ¿no hay quien proteja la identidad de esos niños?
¿La justicia es igual para todos?. Porque, ¿qué ocurriría si una señora o señor armara un escándalo público que involucre al menor? Le contesto: un juez con buen criterio lo llamaría al orden y hasta lo citaría para indicarle un tratamiento con un profesional de la salud. Alguien puede de oficio defender la privacidad de una nena que no tiene que pagar por los errores del padre ni la fama de la madre.
Las miles de madres y padres que no cuentan con una cámara de televisión para contar sus dramas y transcurren parte de sus vidas en tribunales, no merecen esta vanalización de algo tan triste.
Hay un segundo ejemplo: cuando Moria Casán salió con su nena de 13 años desnudas en la tapa de una revista y propiciaba un año después (14 años) su “noviazgo” con un hombre de 42 años, yo pregunto más allá de lo simpática que sea la mamá ¿Qué ocurriría si una persona humilde, de bajo nivel económico vendiera fotos de su hija en la Peatonal? ¿Y si la “ofreciera” como novia a un amigo de 42? La respuesta es obvia: la Justicia además de ciega es cholula.
Tema 2: Borocotización o Bordonización
Otra noticias de hace un tiempo atrás fue el regreso del hijo pródigo (Lavagna). El tema es que volvió al redil a escasos meses de haberse presentado en el partido de la oposición. Yo sentí muchas cosas menos sorpresa, sentí un dejabou, esta película ya la vi: ¿Cuándo?
1. Cuando ganó la reelección Menen se presentaron Bordón-Alvarez como alternativa, haciendo una muy buena elección (2° lugar), tiempo después en un gesto “histórico” Bordón atentamente devolvió su banca al justicialismo
¿Lógica? Nadie lo entendió ¿Explicación? Al mejor estilo Cantinflas, habló, habló y no dijo nada. Los medios de comunicación debatieron semanas si banca pertenecía al hombre o al partido y su generosidad fue recompensada en el tiempo: Ministro de Educación de Provincia de Buenos Aires y luego embajador en Estados Unidos.
2. Chacho Alvarez siguió en la vereda opuesta y llegó a vicepresidente pero ante la corrupción descubierta en el senado partió raudo, en lugar de quedarse a luchar contra ella. Oh! Coincidencia cuando el presidente se fue el poder volvió a ¿Adivinen a quién? Siiii, al justicialismo que tras un corto tránsito de ensayo-error volvió a quién esperaba paciente: Duhalde. Y adivinen de nuevo: Chacho Alvarez volvió a la política y quedó frente al Mercosur.
A la luz de esta historia y prarafraseando a Borges: no son ni buenos ni malos son incorregibles.
La autora es Licenciada en Psicología y Psicopedagogía, especialista en mediación familiar