El turismo, una empresa que debe ser compartida

"Los mendocinos debemos ser concientes que poseemos un potencial inimaginable, que puede crecer mucho más de los índices que hoy exhibe, y que esta propuesta puede ser un motor económico de dimensiones todavía insospechadas".

La Semana Santa es uno de los momentos más esperados del año. La celebración religiosa ha mutado de un momento de reflexión a mini vacaciones que todos desean pero no todos pueden concretar.

En este año, se suma de manera particular el feriado del próximo 24 de marzo, lo que ha terminado de estructurar un fin de semana más que largo. Especial para hacer un corte en las actividades cotidianas, para realizar un viaje, o simplemente –obvio, para los que puedan- visitar a amigos o parientes.

No queremos plantear aquí la significación de las fechas involucradas, cada una importante en su contexto, pero lo cierto es que de un tiempo a esta parte, el incentivo oficial al turismo interno, la variedad de ofertas y destinos que promueve el sector privado y cierta estabilidad económica, han hecho que esta fecha registre un más que importante movimiento de viajeros.

En ese contexto, Mendoza sobresale como uno de los sitios más atractivos del país. A sus paisajes naturales, a su poderosa actividad vitivinícola ha sumado en los últimos años una creciente oferta hotelera.

No casualmente, por estos días, la provincia ofrece el ya tradicional ciclo Música Clásica por los Caminos del Vino, una combinación de recorridos turísticos y programas culturales, que se ha configurado como un producto genuino, respetado y cada vez más convocante. A esto también este año se han incorporado una serie de propuestas de la Municipalidad de la Ciudad que intenta acompañar ese esfuerzo.

Sin dudas, y así como lo remarcamos para la Fiesta Nacional de la Vendimia, y seguramente insistiremos para las vacaciones de invierno, la provincia debe mejorar su infraestructura vial,  las condiciones de sus servicios y la conciencia de sus habitantes para comprender y valorar la implicancia de esta industria.

Los mendocinos debemos ser concientes que poseemos un potencial inimaginable, que puede crecer mucho más de los índices que hoy exhibe, y que esta propuesta puede ser un motor económico de dimensiones todavía insospechadas.

Y para ello no es necesario participar del sector turístico, gastronómico o de esparcimiento. Con la afluencia de viajeros y turistas, se dinamiza toda la actividad económica, en sus múltiples aspectos, y se genera para la provincia un fuerte flujo de capital que de otra forma no llegaría.

Más allá de las razones particulares y de los sentidos que cada uno pueda darle a Semana Santa, todos ellos respetables y aceptables, es necesario comprender que en cuanto sociedad tenemos una oportunidad de crecer si el Estado, el sector privado y la población toman conciencia de su rol y actúan en consecuencia. Si cada uno ejerce su rol con precisión y calidad, el turismo dejará de ser un espejismo ocasional, o un benificio cambiario para ser, efectivamente, una apuesta compartida que beneficia a todos.