Radicalismo hay uno solo

"En el país y en Mendoza, la UCR está en pleno proceso de reorganización y lo hará con expresa exclusión de aquellos dirigentes que propiciaron la división partidaria, con el deleznable objetivo de servir al poder de turno".

Quienes desertaron del radicalismo para acogerse al calor oficial y recibir los beneficios y canonjías del poder que les brindó el matrimonio Kirchner, ahora difunden – paradójicamente – que pretenden reformar el partido que abandonaron.

El radicalismo es uno solo. Cuando gana y cuando pierde elecciones. Cuando existe democracia y también lo fue cuando estaba proscripto. Cuando gobierna o cuando está en el llano.

Y ello es así porque los partidos se definen por su doctrina. Y la UCR está fundada en principios imperecederos: la defensa de las libertades públicas, el respeto en la división de poderes y la total independencia del Poder Judicial, principios todos esenciales del sistema republicano.

El radicalismo cree a ultranza en el respeto recíproco de las ideas y rechaza toda forma de hegemonías. Ha confrontado siempre con quienes cedieron a la tentación de concentrar el poder utilizando los medios que aporta el Estado para su servicio personal y de los factores parasitarios del poder.

Por eso es que quienes se fueron del radicalismo y se abrazaron al poder nacional por intereses exclusivamente personales, dándole la espalda a la doctrina e historia del partido, han dejado de pertenecer al mismo.

El actual vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, obtuvo ese cargo como premio por haber alentado la fractura del radicalismo y por esa razón fue expulsado por el Tribunal de Disciplina de la UCR.

En el país y en Mendoza, la UCR está en pleno proceso de reorganización y lo hará con expresa exclusión de aquellos dirigentes que propiciaron la división partidaria, con el deleznable objetivo de servir al poder de turno.

Los mendocinos dieron una lección con su voto: por un lado, sancionaron a los que saltan de un partido a otro con el solo objetivo de alcanzar el poder, con total desprecio de la elemental coherencia en materia de ideas y proyectos, esencia misma del sistema de partidos políticos.

Por otro lado, los mendocinos prefirieron elegir a quien tuvo el mérito de concurrir al comicio en nombre de su partido, en contraposición a un pragmatismo sin ideología que dilapidó el poder que cuatro años atrás le había dado la UCR.

En esa dirección, el radicalismo de Mendoza participará del diálogo político, en la forma institucional que exige la democracia, preservando nuestra identidad, rol de oposición y apoyando los proyectos que sirvan a toda la comunidad como política de Estado.

Nadie nos apartará de nuestro camino, menos los que no supieron dar el ejemplo a los jóvenes que vienen y que deben ser los únicos destinatarios de nuestras acciones. Estamos reconstruyendo el radicalismo, como debió hacerse muchas veces en su historia.

Lo haremos siendo fieles al ideario partidario siempre vigente, asumiendo nuestra responsabilidad cívica, frente a tanta deshonestidad ideológica.



* El autor es el interventor de la Unión Cívica Radical (UCR) en Mendoza.