Volodia Teitelboim ha muerto

El autor de esta columna ha estado ligado, desde hace años, a la vida y obra de Volodia Teitelboim, quien murió anoche. Desde este lugar, lo recuerda y recuerda también la escasa relevancia que Mendoza otorgó a tan importante intelectual y escritor de Latinoamérica, cuando fue nuestro huésped.

Foto: EFE
Foto: EFE

 

 

El 4 de mayo de 1998, hace casi 10 años, el escritor y dirigente político chileno era recibido como "Visitante ilustre" en el Concejo Deliberante de Guaymallén. Me tocó darle la bienvenida como vicepresidente del Cuerpo a cargo de su conducción y de intercambiar palabras. Pero fundamentalmente, me tocó –con placer- escucharlo.

 

Con vergüenza y descaro le regalé un ejemplar de mi libro "Cajón de sastre". Tomó una lapicera del bolsillo interior del saco, abrió "Voy a vivirme", sobre su amigo Neruda (por entonces, su último libro) y me lo dedicó: "para Gabriel Conte, el poeta nos sigue acompañando. Con el afecto de V.T."

 

Solo, estuvo solo. El gobierno y la universidad y algunos medios también –diez años atrás- ignoraron su presencia en Mendoza.

 

Así lo escribí en el número 105 del 10 de mayo de 1998 en la hoja de cultura El Comunero, editaba por entonces:

 

* "La soledad con la que los grandes intelectuales chocan cuando llegan a Mendoza no hace mella en su destino. Que se sepa. Si esa es la intención de las universidades, de la dirigencia política, de los gobernantes, sepan que han fracasado".

 

* Esta semana estuvo en la provincia uno de los escritores y políticos más importantes de Chile, Volodia Teitelboim. Sabido es en estas latitudes que cuando un escritor es grande en su país, ge­neralmente también lo es para nuestro subconti­nente. Tal el caso de Teitelboim.

 

* Una semana atrás habían abandonado la provin­cia el cubano Eliseo Alberto y el nicaragüense Sergio Ramírez. También pasaron intelectuales como el italiano Riccardo Campa y el belga Gerard Fourez. Un grupo de escritores italianos junto a la autora argentina Marta Mercader también estuvieron en Mendoza esta semana.*

 

* Todo esto viene a cuenta porque, a pesar de que algún medio lo publicó, en general, sus presencias -salvo alguna en particular- han pasado desapercibido para la intelectualidad mendocina, los "centros de conocimiento" -y en especial la Universidad Nacional de Cuyo- las autoridades provinciales y la dirigencia en general. El caso del desplante a Sergio Ramírez tal vez sea el más patético, ya que, como lo recordó Andrés Gabrielli en el Foro de Estado y Cultura, es nada menos que el ex vicepresidente de Nicaragua. Pero no cualquier vicepresidente. Fue el vicepresidente durante el gobierno de la revolución del sandinismo. Y a ningún funcionario provincial -léase el Gobernador- se le ocurrió recibirlo, saludarlo, dialogar con él, asistir, siquiera, a la presentación de su premiado libro Margarita, está linda la mar.

 

 

Volodia

 

 

* El chileno estuvo aquí por invitación del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y el Centro Cultural de la Cooperación, una misma cosa, en definitiva. Presentó su último libro, Voy a vivirme.  Variaciones y complementos nerudianos, editado por Dolmen en Chile. Venía de presentarlo en la Feria del Libro de Buenos Aires y dio aquí una charla -presentado por Julio Rudman, que ya lo había entrevistado semanas atrás en su programa Buena Letra, de Nihuil.*

 

* En la conferencia de prensa, Rudman, Martín Guidone de FM Fénix de Guaymallén, Patricia Rodón del UNO y El Comunero. Un periodista de Libertador lo entrevistó antes de que fuera declarado Visitante Ilustre de Guaymallén por su Concejo Deliberante y Marcelo Sivera, de LV10 lo entrevistó vía telefónica. Por lo demás, Los Andes ni se enteró -teóricamente- de su presencia y actividades ni se hizo eco -al igual que casi todos los otros medios- del homenaje que Teitelboim recibió en Guaymallén, en donde pronunció un emotivo discurso sobre la unidad cuyano chilena. Y desde nuestros "centros del conocimiento", cero".*

 

 

"Teitelqué..?". Boim. Teitelboim

 

 

*Aclaraciones mediante, pudimos explicar a muchos de quién se trataba.

 

* Pero, aun así, para sorpresa del prestigioso autor, muchos por aquí lo conocían. Ya por su obra literaria o por su lucha política. Volodia (así fue más fácil llamarlo) es uno de los miembros de la denominada "Generación del 38" de la literatura chilena.

 

* Su pasión por la novela sigue latente, aunque es más conocido por su rol de biógrafo. Entre quienes ha retratado se encuentran Gabriela Mistral, Borges, Neruda, Huidobro. Dirigió la revista Aurora y durante su exilio -Pinochet mediante- fue director de Araucaria de Chile, editada en España.

 

 

De Teitelboim para Borges

 

 

* "Le gustaban las dictaduras de los caballeros. Su historia personal así se lo indicaba".

 

* "El mismo habló de la existencia de dos Borges. Era una concepción que vivía en el discurso. Yo creo que en el fondo había uno sólo. U ochenta y cuatro. Lo encuentro apasionante, pero también desdichado".

 

* "Si escribí sobre él, lo hice respetándolo, no cayendo en una adoración boba".

 

 

Voy a vivirme

 

 

* Teitelboim, en su nuevo libro, redescubre a Ne­ruda. Intenta desnudarlo, enumera situaciones íntimas pero no llega a desarrollarlas. Suma anéc­dotas al análisis de la obra del autor.

 

* Recuerda permanentemente su militancia comunista -partido del cual Teitelboim fue uno de sus mayores dirigen­tes en Chile- e intenta construir una idea de perso­nalidad de Neruda. Desde su soledad en lejanos consulados asiáticos hasta el desenfrenado ejerci­cio del amor por las mujeres.

 

Y denuncia una moda nerudiana: El conjunto irlandés U-2, con Bono a la cabeza, va a Isla Negra no para depositar sino para sacar una flor de su tumba. Luego le cantan ante setenta mil asistentes, la mayoría mucha­chos, en un Estadio Nacional que baila al ritmo del rock".