Hace algunos días, el 27 de noviembre, publicamos el análisis y la crónica de lo acontecido en la Cámara de Diputados de la Nación, con la sanción de la prórroga del impuesto al cheque. Allí dábamos cuenta que el accionar irresponsable (no hay otra manera de calificar su poco apego al federalismo y a los intereses de Mendoza) de cinco diputados mendocinos, todos ellos del oficialista bloque Frente para la Victoria –FPV- (Patricia Fadel, Susana Genem, Dante González, Guillermo Pereyra y Jorge Alvaro), quienes con su voto privaron a la provincia de percibir durante un año casi un millón de pesos por día.
La cifra, verdaderamente significativa para una provincia que enfrenta numerosas urgencias, tanto de índole social, con la inseguridad y todo lo que ello arrastra, hasta el más reciente y no por eso menos significativo, conflicto del agro local. Sin embargo, parece que en estos legisladores, votados por el pueblo, pero alejados de sus intereses y necesidades, primó la obediencia debida centralista y la voluntad del poder kirchnerista.
En aquellas reflexiones a las que titulamos “Perdió Mendoza” decíamos que con un millón de pesos se podía sacar a todos los chicos de la calle y enviarlos a la escuela, o duplicar el presupuesto para prevenir y combatir el delito, o sextuplicar la inversión que la provincia realiza en relación al tratamiento de adicciones o políticas vinculadas a la niñez y la adolescencia, o construirse 90 escuelas de primera calidad.
En fin, números y elucubraciones que no son meras abstracciones sino que tienen que ver con datos concretos que (para cuantificarlos y dimensionarlos) es todo lo que Mendoza recauda en concepto de impuesto automotor e inmobiliario durante un ejercicio, o la mitad de lo que se percibe por regalías petrolíferas. De allí, la insistencia, el enojo y también la calificación irrefutable que –efectivamente- Mendoza perdió.
Sin embargo, la historia no termina allí. Ayer, día que el país recuerda y celebra la recuperación democrática, y con ello la recuperación institucional y la autonomía federal, Mendoza volvió a perder. Pues este proyecto, aprobado en Diputados fue tratado en Senadores con la misma suerte. El avasallamiento del federalismo y la sumisión a los dictados de la caja que la Nación ahora padece, se impusieron por sobre el más elemental sentido común.
Tal vez lo que más duele es que otra vez perdió Mendoza con la complicidad y el silencio de los comprovincianos, que en este caso y con responsabilidad de senadores de la Nación, también avalaron el juego perverso de la explotación de las riquezas generadas en las provincias y que por eso mismo, a ella corresponden mayoritariamente. En esta ocasión otra vez los legisladores oficialistas del FPV como Marita Perceval y Mónica Troadello con su voto a favor de la prórroga, permitieron el avasallamiento.
Así las cosas, mientras Mendoza genera casi 600 millones que engrosan el fondo del impuesto al cheque, apenas recibe en contrapartida 130 millones, lo que al margen de ser una injusticia significa otra oportunidad perdida para lograr una mejor asignación de recursos, sobre la base de una más equitativa relación Nación-provincias.
Ante los hechos consumados, será tiempo entonces que los mendocinos conozcan las decisiones de sus representantes y también los efectos de tales decisiones, inspiradas en Buenos Aires y ejecutadas por legisladores que algún día deberán rendir cuenta de sus actos. Es de esperar que la memoria colectiva recuerde estos días negros para el futuro provincial.
Mendoza volvió a perder
La Cámara de Diputados de la Nación ya había autorizado, con la complicidad de legisladores mendocinos (Fadel, Genem, Pereyra, González y Alvaro), la prórroga del impuesto al cheque. Una decisión que le priva a Mendoza de recibir casi un millón de pesos diarios durante un año. La misma iniciativa triunfó en Senadores, ahora con el voto de Marita Perceval y Mónica Troadello. El federalismo de rodillas.