La confrontación entre Obama y McCain suma una serie de peculiaridades a sus ya conocidas condiciones de joven y negro (el demócrata) y ex combatiente torturado en Vietnam (el republicano).
Resulta que los dos nacieron fuera del territorio continental de los Estados Unidos.
Barack Obama (cuya familia africana de donde salió su padre ya es tan famosa como él) nació en la isla de Hawai, mientras que John McCain lo hizo en Panamá.
Ambos, además, son outsiders dentro de sus propios partidos políticos. Obama luchó contra la estructura partidaria dominada por los Clinton y les arrebató el liderazgo. McCain, en tanto, enfrentó a los Bush, también con evidente éxito aunque heredando las consecuencias negativas del imperio familiar que lo antecedió en la conducción republicana.
El sitio anticubano Martí Noticias los definió de esta forma, apenas arrancó el duelo electoral:
Los dos son muy disímiles. McCain quiere ser el primer septuagenario en debutar en la presidencia y Obama es uno de los aspirantes más jóvenes que ésta ha tenido. La diferencia de edad entre ambos, que es de 25 años, es tal vez la más grande que ha habido entre dos presidenciales norteamericanos.
Mientras McCain desciende de un esclavista, Obama es el primer negro e hijo de africano que quiere gobernar una potencia. Si McCain demanda más tropas en Iraq, más armas contra Moscú y Beijing y más “guerra antiterrorista global”, Obama pide retirarse de Iraq, desmantelar misiles atómicos y negociar con Irán y Cuba.
En varios temas internos claves (impuestos, salud, aborto, venta de armas, brevetes a ilegales y homosexualidad) ambos están en trincheras opuestas: McCain pugnando por ser el más conservador y Obama por ser el más liberal.
El resto, lo dirán una vez que estén en el poder y toda la magia propagandística preelectoral quede relegada a un segundo plano por la dureza de la realidad.