La presidenta tendrá todo mi apoyo si el proyecto es una reforma seria e integral al sistema de seguridad social e impulsa que los fondos administrados por las AFJP pasen al Estado para dedicárselos a los jubilados y pensionados.
En principio, me parece una decisión brillante, aunque hay que analizar la letra chica de la propuesta.
Espero no desilusionarme como ocurrió con el proyecto de opción previsional y la movilidad de los haberes, dos muy buenos anuncios que se quedaron a mitad de camino.
Si hoy existiera una verdadera libertad de opción, los trabajadores no continuarían perdiendo el dinero de sus aportes puesto podrían regresar al sistema estatal cuando ellos decidieran.
Desde el año 2002 está presentado mi proyecto de reforma integral al sistema de seguridad social en el que, entre los puntos más importantes, se destaca un sistema de tres pilares:
1- Pilar universal de carácter obligatorio con administración estatal, estructurado en un régimen de reparto puro que brinda una prestación homogénea. Este pilar se financia por un impuesto específico a toda transacción económica que será destinado a la Seguridad Social, más las contribuciones patronales con una tasa fija y uniforme sobre los salarios, en concordancia con el financiamiento del beneficio a otorgar.
2- Pilar previsional obligatorio basado en la forma del Seguro Social, otorgando una prestación definida relacionada a la historia laboral del afiliado, financiado por el aporte de los trabajadores sobre su nómina salarial.
3- Pilar complementario de carácter voluntario basado en la capitalización plena individual. Financiado por una contribución definida que, a su vez, otorga una prestación no definida relacionada a la capitalización individual efectuada. La administración se encontraría a cargo de entidades privadas en el marco de la competencia, AFJP, Compañías de Seguro de retiro, etc.