En los últimos días, Mendoza ha sido testigo de diversos acontecimientos violentos vinculados a la Juventud. Entre ellos puedo recordar, la famosa pelea entre “tribus urbanas” ocurrida en la Peatonal Sarmiento, o las peleas entre jóvenes a la salida de sus colegios, y que recientemente tuvo como final a un joven con heridas de arma blanca.
Estos hechos de violencia no deberían pasar desapercibidos, como así tampoco los estímulos de violencia que los jóvenes reciben a diario. Ejemplos como estos abundan en nuestra sociedad, pero en especial hay uno que me llamó la atención por su gravedad, y es el vinculado al actual Director Provincial de Juventud. Es sorprende como la persona que tiene a su cargo el área de la Juventud del gobierno provincial, y que debería tener una visión integral de la sociedad, en especial la relacionada con los jóvenes, es protagonista de hechos confusos de violencia.
Este caso, donde supuestamente existió un “abuso de autoridad” al pretender exigir un trago con alcohol fuera del horario permitido, siendo que él es el encargado de Controlar la correcta aplicación de la Ley de Diversión Nocturna, se asemejaría a mí entender a situaciones tales como cuando se descubren hechos delictivos que involucran el accionar de policías; o bien cuando se pone en duda la honorabilidad de funcionarios responsables de controlar las contrataciones del Estado, siendo que éstos serían accionistas de las firmas a las cuales se contratan (como nos sorprendió el Gobierno hace unos meses con la designación del titular de Irrigación). Todos estos son ejemplos de “paradojas políticas” que de ser cierto no haría otra cosa de acentuar el malestar de la ciudadanía para con esta gestión y con la dirigencia política en general.
Los jóvenes necesitamos políticas de juventud que cambien violencia por educación y diferencias por tolerancia. Se deben cambiar esas políticas “de punteros” (como por ejemplo encargarse de “llevar” gente a la Vendimia con la única intención de aplaudir al gobernador).
Área de Juventud debe hacer el esfuerzo por lograr los objetivos vinculados a generar igualdad de oportunidades basadas en políticas más redistributivas, y hacer de “nexo” frente a los distintos organismos gubernamentales que directa o indirectamente tienen que ver con la juventud.
Soy un convencido que la juventud mendocina avanza, que existe una inmensa mayoría de jóvenes con ganas, con voluntad y con ideas. Solamente hace falta que le tiendan la mano y que se genere un espacio de contención y capacitación donde primen valores como la familia, el afecto y la tolerancia, dejando de lado toda clase de agresión física y psicológica.
Las limitaciones generadas en el marco de la Ley de Diversión Nocturna (Ley 6444), con respecto al horario de entrada y horario tope de la consumición con alcohol, tienen como principal objetivo cuidar a los jóvenes, acotando la “previa” (donde se comienza a consumir alcohol a precios más accesibles que dentro de los Locales Bailables) y acotando el horario de “venta de alcohol” un tiempo prudencial antes de la salida (el cual tiene como objetivo principal que el joven pase un tiempo sin consumir alcohol, antes de manejar de regreso a su casa).
Cuando alguien asume un cargo que implica responsabilidad institucional, éste debe actuar conforme a los requerimientos de la sociedad, trabajando duro, dentro de la Ley, pero fundamentalmente siendo un ejemplo hacia todos. Los funcionarios que no estén a la altura de las circunstancias deberían dar un paso al costado y, si esto no ocurre, y teniendo en cuenta que nuestro sistema democrático no contempla revocación de mandato, habrá que esperar que la sociedad decida nuevos representantes en las próximas elecciones.