Demosarquía: De cómo el pueblo debe ejercer el Gobierno

Este lector presenta todas sus consideraciones acerca de cómo se debe gobernar en la Argentina, al punto de que llega a presentar una especie de cosmogonía del país que debiéramos tener, en lugar del país que tenemos.


 
Según mi opinión estamos en condiciones de realizar cambios estructurales en nuestro país que nos hagan incorporar al grupo de naciones más avanzadas. No podemos permitirnos seguir pensando que somos un país en vías de desarrollo y nada más. Ya es hora de encontrar líderes sociales que nos conduzcan hacia algo mejor. Nos lo merecemos.

Pensar en cómo lo hacemos es algo que me ha ocupado el tiempo desde que tenía 25 años y ya tengo 46. Desde aquella edad comencé a imaginar que es posible cambiar la sociedad. Claro, era la edad de las utopías, la edad en que todos tenemos deseos de cambiar el mundo. Por aquél entonces ya sabía que a esa edad se quieren cambiar tanto la realidad propia como la del mundo en general, pero que después, con el paso del tiempo, nada se hace para lograrlo, por lo que me plantee la obligación de pensar en forma seria el cambio posible y no el deseable o utópico donde todo esté bien y donde todos los seres sean buenos.

Si quería cambiar algo, primero tenía que cambiar yo y ese cambio debía empezar con la forma de pensar, para lo cual comencé a leer para que en mi cerebro comenzaran a amontonarse ideas diferentes. Sin embargo todas las lecturas las hice con un preconcepto y ese era que todo debía ayudar al mejor desarrollo de lo que yo quería cambiar.

Es así que me interné en la lectura de los pocos libros que pude comprar en el “Círculo de Lectores” y que iba eligiendo a gusto. Leí a poetas, filósofos, periodistas y escritores varios.

A más de los clásicos “Biblia” y “Martín Fierro”, pasaron por mi mente y algo quedó e “La rebelión de las masas” de Ortega y Gasset. “Buenos Aires y el País” de Félix una. “Ómnibus al Paraíso” de Leo Buscaglia. “Pontífice” de Gordon Thomas y Max Organ-Witts. “El Pájaro Espino” de Colleen McCullough. “Sexus" de Henry Miller. Los os tomos de “Perón” de Joseph A. Page. Parte de los dos tomos de las “Obras Completas” de Jorge Luis Borges. “La Bicicleta” y “Cuando cae el telón” de Silvina Bullrich. “La interpretación de los sueños” de Sigmund Freud. “Las instituciones de la Constitución Argentina” de José Arce. “Gandhi” de Louis Fischer. “Esta noche la libertad. Triunfo y tragedia de Gandhi” de Dominique Lapierre y Larry Collins. “Su mejor Poesía” de Juan Luis Panero, referido a Pablo Neruda. “Antología poética” de Antonio Machado. “El arte de amar. La condición humana actual” de Erich Fromm. “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. “Nunca Más” de la CONADEP. “Exocet” de Jack Higgins. “Malvinas. La trama secreta” de O. R. Cardoso, R. Kirschbaum y E. Van Der Kooy. “¿Qué nos pasa a los argentinos?” de Marcelo E. Aftalión, Manuel J. Mora y Araujo y Felipe A. Noguera. “La corrupción” de Mariano Grondona. “Las raíces del pensar” de José Luis de Imaz. “Guía y juegos para superar bloqueos mentales” de James L. Adams. “El vagabundo” de Gibran Khalil Gibran. “El enigma de Parsifal” de Robert Ludlum. “La democracia argentina puesta a prueba” de Daniel Poneman. “Dragón rojo” de Thomas Harris. “Balada de Caín” de Manuel Vicent. “Delta de Venus” de Anaïs Nin. "El águila guerrera" de Pacho O'Donnell. "Dinosaurios en la Patagonia" de Rodolfo A. Coria.

Como dije, todo esto sirvió para comprender que hay un mundo afuera del mío y que es posible construir tantos mundos como queramos, pero yo tenía una sola meta que era encontrar el punto de contacto entre lo ideal y lo posible para mejorar la vida de la sociedad en la que nací y en la que, adulto ya y conciente de toda la realidad en la que estoy inmerso, elegí permanecer, o sea mi país, Argentina.

¿Cuál fue aquella idea base que tuve en mi juventud y que se ha mantenido hasta hoy? Que el pueblo gobierne en forma directa y que se elimine la moneda. ¿Cuál ha sido el resultado obtenido? Demosarquía.

He utilizado una herramienta actual, la Internet. Allí deposito mi trabajo para beneficio de todos. Un libro no sería lo mismo, primero porque no tengo dinero para lograr que lo editen y, después, porque la masificación que se logra en la red de redes no se equipara con nada, a más de demostrar con ello que no persigo obtención de lucro con estas ideas.

En www.demosarquia.blogspot.com, pueden encontrar qué es la demosarquía o cómo ejerce el gobierno el pueblo en forma directa, cómo se modifica el sistema económico, cómo pasamos del papel-moneda a la moneda virtual, cómo regionalizamos el territorio nacional y cómo eliminamos el aparato militar transformándolo en un equipo élite de defensa superespecializado.

Los invito a criticar el trabajo y a que comience el verdadero hecho pretendido por mí, cual es la generación de ideas y hechos que nos lleven a lo que necesitamos, creación de líderes para transformar nuestra sociedad y convertirnos en lo que realmente debemos ser, una Nación, un país emergido, civilizado, culto y próspero. Para los que tienen pereza lectora, les digo que el resumen de ese trabajo podría ser el siguiente:

Defino a la DEMOSARQUIA como una forma de gobierno directo del pueblo junto a sus representantes, donde los asuntos inherentes al espacio en el que habita y la esencia de la vida en comunidad, son proyectadas y ejecutadas por el pueblo reunido en asambleas barriales, locales, provinciales, regionales y nacionales y las cuestiones de índole general, ya sean provinciales, regionales o nacionales, son proyectadas y ejecutadas por los representantes de aquél.

Si bien la democracia es el "gobierno o autoridad del pueblo", con la idea que presento pretendo exceder dicha autoridad y optimizar las denominadas democracias directas y democracias participativas, asignándole una manifiesta intervención al pueblo en la ejecutividad, control y toma de decisión en las cuestiones de gobierno, concediéndole un rol paralelo al de sus representantes y otorgándole derechos y obligaciones de administración directa de bienes y servicios públicos, haciéndolo responsable de la regulación en materias tales como educación, seguridad y medio ambiente, todo respecto del espacio en el que habita en forma primaria (familia, hogar) y de aquél espacio en el que permanece varias horas (trabajo, estudio, profesión).

Sin embargo reconozco lo valioso de la existencia del sistema de representación para el ejercicio del gobierno de las temáticas de Estado, permitiendo a dichos representantes concentrarse en pensar y desarrollar los objetivos más genéricos y de larga duración, creando así un grupo de élite política que nos guíe, dejando al pueblo la administración de los temas cotidianos.
Aquí el pueblo no legisla en forma directa, sino que lo hacen sus representantes por mandato directo de aquél reunido en asambleas y también por decisión propia de dichos representantes, pero es el pueblo quien regula el ejercicio de las normas que se dictan.

El pueblo por sí debe ser capaz de definir esta Nación. Esta es la generación que debe sostener la tarea. Somos un Estado joven y una Nación incipiente, sin definición. Debemos decidirnos a constituirnos en Nación y volverla más nuestra, menos dependiente de ideólogos externos.

Debemos reconocernos como un pueblo sin líderes naturales, anómico, mediocre, mal informado, con miedos internos y externos y que en su realidad cotidiana sólo conoce superficialmente dónde y para qué está y casi no sabe para dónde va.

Por ello propongo hacer tres grandes reformas, una geopolítica e institucional, una económica y una militar. Todas en procesos simultáneos.

Uno de los ejes de las transformaciones pasan por reformular el sistema de participación ciudadana en las decisiones, que me tomo la libertad de denominar como “demosarquía” o el pueblo en el gobierno, eliminando los Concejos Deliberantes, creando Concejos de Ciudadanos, tanto en las manzanas, como barriales, municipales, provinciales, regionales y nacionales, donde la participación del ciudadano sea obligatoria y carga pública.

Otro eje de la reforma es modificar la geopolítica de la República creando seis regiones integradas por cuatro provincias cada una, transformando las Legislaturas provinciales para que tengan sólo una Cámara de Representantes, generar nuevas instituciones regionales, modificar la duración de los mandatos, el sistema de elección y reelecciones, tanto en cargos ejecutivos o legislativos directos como en cargos ministeriales y de asesoría, disponer el manejo directo por parte de los ciudadanos, a través de los Concejos de Ciudadanos, del patrimonio cultural y el medio ambiente, como también la administración de la policía, la defensa civil, la seguridad social, la salud y la educación, dejando al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo el manejo de lo no cotidiano, el diseño de la Nación y las provincias y la programación de su desarrollo y crecimiento global. En tanto propongo un Poder Judicial con integrantes de sus cúpulas no vitalicios y elegibles mediante un método indirecto.

La propuesta prevé la completa transformación del sistema económico actual, reemplazándolo por otro donde el valor de cambio no sea más el dinero o la moneda, sino el trabajo y que la divisa no sea más el papel-moneda sino la moneda virtual o digital, integrándolo con el sistema económico mundial mediante la participación coordinada del Estado con los empresarios e industriales, sin dejar de respetar la estructura actual de propiedad privada y reconociéndose la existencia de la acumulación legal de valores económicos.

Concluyéndose con un esbozo de reformulación de organización militar, asumiendo la inoperancia del mantenimiento de grandes ejércitos que no tienen posibilidad de éxito ante el enfrentamiento con otros mejor equipados tecnológicamente, más armados y con mayor preparación, reemplazándoselo por un sistema de élite militar capaz de responder en forma rápida en cualquier escenario en pro de la custodia de la soberanía nacional y de sus ciudadanos, como también de los bienes que integran el patrimonio nacional, generando la idea de la profesionalización e institucionalización de la lucha tipo “terrorista” como arma más accesible para enfrentar ejércitos de enorme poderío, asumiendo una actitud pacífica a nivel mundial y asegurando internacionalmente la no utilización de nuestro ejército para ataques externos.

El detalle de todo esto lo tienen en el blog que ya les señalé: www.demosarquia.blogspot.com, invitándolos a que lo visiten y critiquen.