El enigma por el precio de los alimentos

Uno de los datos más significativos que quedando después de la expansión de la economía mundial de los últimos años y la actual crisis en EE.UU. es que hay un paradigma económico que no se está cumpliendo. Y este es que los países proveedores de materias primas tenían menos éxito que los países industrializados, que agregaban valor a esas materias primas.

La realidad actual nos muestra un escenario totalmente distinto. Los países productores de manufacturas están pasando pro una crisis muy compleja mientras los productores de productos primarios están pasando por una temporada de amplio crecimiento. Antes solía decirse que para comprar un kilo de tractor hacían falta 100 kilos de trigo. Hoy, algunos analistas, con los precios en la mano, dicen que un kilo de producto primario vale más que un kilo de auto cero km.

El problema que nadie acierta a develar es si se trata de una situación coyuntural o se trata de un nuevo paradigma, que es muy difícil de comprender para muchas personas. En realidad, os e equivocaron los manuales o en algún momento habrá una corrección a la baja en el precio de los alimentos primarios.

La expansión de los precios de los productos agrícolas ha sido de tal magnitud que algunos economistas hablan de la “agflación”, término acuñado que refriere a la inflación producida por los productos agrícolas. Hace un año, la tonelada de soja valía 190 dólares en el mercado de Chicago, y a fines de diciembre pasado valía casi 100 dólares más. Lo mismo se puede decir de los precios del maíz, del trigo y del girasol, pero el fenómeno se extiendo a otros como el algodón, el maní y el café.

Las primeras explicaciones para justificar esta alza en los precios vienen de la mano del aumento de la demanda mundial de alimentos y de la mayor demanda de biocombustibles. En el primer caso, el  crecimiento de China e India explican una parte importante, pero, además, el crecimiento global, que incluye a países más relegados, muestran claramente una demanda creciente. Es tan importante este crecimiento, que el mundo se ha quedado sin reservas alimentarias y se está a expensas de cada cosecha.

En el caso de los biocombustibles, el problema es más complejo, porque ya dejó de ser una moda. Ya hay una ley en Estados Unidos que obliga que, a partir de 2010, el 5% de los combustibles líquidos deban ser de origen biológico. En Argentina ya fue sancionada una norma similar. Los grandes grupos que se dedican al comercio de granos ya están construyendo plantas de procesamiento biocombustibles.

Las naftas serán cortadas con etanol, un alcohol obtenido de la caña de azúcar, de la remolacha azucarera y, fundamentalmente, del maíz, cuyo precio ha experimentado un crecimiento exponencial. Esto, a su vez, complica porque el maíz en parte de la dieta básica en muchos países que han visto encarecido el costo de la canasta básica alimentaría de la población. Pero también está encareciendo la producción de carne vacuna, porcina y aviar, ya que en todo el mundo el maíz es la base su alimentación.

En el caso del biodiesel, se está utilizando aceites de soja, de colza, de palma y hasta de girasol y de algodón. En algunos casos, también se usa aceites de lino y de otras especies oleaginosas de uso industrial y alimenticio

Estos dos rubros, en principio, aseguran una demanda sostenida. China creciendo a tasas del 11% y la India al 9%, aseguran una demanda que seguirá muy firme. El crecimiento poblacional y las mejores condiciones de vida aumentan la presión de demanda sobre una oferta escasa.

Por el lado de los biocombustibles, el panorama es similar. No obstante, los entendidos sostienen que será muy difícil alcanzar los porcentajes fijados como objetivo, mientras se plantean debates éticos. Es que está aumentando el precio de los alimentos básicos para quemarlo como combustible. Es decir, se les hace más caro comer a los pobres para bajar el costo de los combustibles de los que más tienen.

En el caso del etanol, incluso, hay un debate entre los técnicos, ya que algunos aseguran que los gases emitidos por la combustión de la cadena de carbonos de este alcohol es similar a los que se queman por la quema de combustibles, por lo que no hay ninguna contribución a los efectos de bajar la emisión de gases que genera el efecto invernadero y es la causa del calentamiento global.

La única duda a futuro acerca de los precios es la forma en que están jugando los fondos de inversión en si intervención en los mercados de futuro, donde cotizan estos granos. Analistas financieros internacionales sostienen que estos fondos son responsables de un porcentaje del aumento de los precios ya que, al no encontrar rentabilidad en los mercados tradicionales, se dedicaron a intervenir en estos.

Nadie se anima a decir cuánto costarían estos granos sin la intervención de estos fondos, pero lo cierto es que cuando lo hacen consiguen subas o caídas en los precios con la misma velocidad con la que se mueven.

Este es un factor de riesgos para los países productores como el nuestro, ya que si la economía de EE.UU. consigue recuperarse, seguramente encontrarán otros activos atractivos y podrían vender sus inversiones en dichos mercados. Es un clásico que cuando lo hacen a mucha velocidad suelen producir fuertes depresiones de precios.

Ante este panorama, siempre es aconsejable tener prudencia y no proyectar en forma lineal. Una vieja lección dice que en la economía los precios nunca crecen hasta el cielo, y es algo que debe ser tenido en cuenta para no verse sorprendido y sin reservas.