Mendoza: “Y esto, para empezar...”

Este lector analiza de modo crítico el primer mes y medio de gestión de Celso Jaque. Para él, la provincia continúa perdiendo terreno a nivel nacional e internacional. En su caso, atribuye a la clase política falencias que impactan directamente en la vida diaria de los ciudadanos.

Es una constante en la vida política un Estado representativo que la ciudadanía reclame cambios permanentemente, y que, naturalmente, lo haga con mayor intensidad en épocas pre-electorales.
 
Como consecuencia de ello, las campañas políticas se caracterizan por presentar a un candidato como “la continuidad de lo que está bien, y el cambio de lo que está mal”. Esta frase extraída de lo que pareciera ser un “Manual de Campaña” de todo político argentino, trae sus consecuencias: quien tiene un mejor marketing, “vende” más... y gana la elección.

Ni más ni menos, esto fue lo que sucedió con el entonces candidato del PJ y actual Gobernador provincial, el Contador Jaque, quien el 28 de octubre pasado se consagró como gran ganador de las elecciones provinciales.

Ahora bien, sería casi infantil pretender creer que su cargo lo ganó por buenos antecedentes de gestión, calidad humana, equipo y planes de gobierno, entre otros. Más allá de que hubiera contado con ello o no, se cae de maduro que su elección la ganó por sus avisos publicitarios referentes al combate de la inseguridad en Mendoza. Así accedió, en esta mal instrumentada democracia argentina, un ciudadano al Sillón de San Martín.

Que la ciudadanía pedía cambios, nadie lo negaba. Que había mucho por cambiar, fue lo que expresamos en las urnas. Que los cambios iban a ser para mejor: muchos lo esperábamos.

Lo que nadie nunca quiso ni imaginó, más en esta conservadora Mendoza, fue que un gobierno subestimara al pueblo y mostrara indiferencia hacia sus reclamos.

Al transitar un poco más de un mes del nuevo gobierno jakista-kirchnerista en Mendoza,  he podido arribar a ciertas conclusiones que no hacen más que “satisfacer” mis ansias de cambios, para bien… claro está (o no?):

1° Mendoza pasó de ser una de las provincias que encabezaba el índice inflacionario del país, a ser una provincia que se ubica en la media o por debajo de la media inflacionaria nacional. Mágicamente, saltó casi del primer al último lugar, con un simple cambio de gobierno.

2° Mendoza pasó de ser una de las provincias con mayor índice de delitos en todo el país, incrementándose mes a mes, a ser una de las provincias en la que la "sensación" de seguridad ha bajado enormemente. Mágicamente, bajó la ola delictiva, con un simple cambio de gobierno (y un par de autos más).

3° Mendoza pasó de ser una provincia destacada  a nivel nacional por su sistema de recolección de datos y manejo estadístico del delito, a ser una provincia en la que la inseguridad se mide por “la percepción” del Ministro de Seguridad en el baño de su casa.

4° Mendoza pasó de ser una provincia que tenía un huso horario desfasado en el invierno (-3 UTC cuando debería ser -4 UTC), a ser una provincia que tiene un huso horario desfasado en el invierno y en el verano (-2 UTC cuando debería ser -3 UTC). Falta un poquito más y seremos la ciudad de los “dos mediodías”.

5° Mendoza pasó de ser una provincia en que la Legislatura, brazo izquierdo del gobierno de turno, autorizaba excepciones de todo tipo al Ejecutivo, a ser una provincia en que el Ejecutivo directamente exceptúa (¿o viola?) las normas legales por juzgarlas "atemporales".

6° Mendoza pasó de ser una provincia en la que se respetaba medianamente a la prensa, a ser una provincia en donde el gobierno manipula las encuestas periodísticas de opinión de la ciudadanía. Mágicamente, los legisladores oficialistas pasaron de ser meros “levanta-manos” a ser grandes “hace-clicks”.

7° Mendoza pasó de ser una provincia en donde las críticas de la prensa eran no tan inteligentemente contestadas, a ser una provincia en la que directamente las críticas periodísticas son descalificadas (por favor, "seamos serios" se le pidió a la prensa).

8° Mendoza pasó de ser, junto con el resto del país, una ciudad que aumentaba su consumo energético mes a mes ininterrumpidamente desde el 2004, a ser la única provincia en donde se "ahorra" energía. Paradójicamente, la distribuidora afirma lo contrario.

9° Mendoza pasó de ser una provincia medianamente sensata, a ser una provincia en la que el gobernador pide disparates como "un sacrificio a la población” (bancarse el cambio horario y los problemas que esto trae aparejado).

10° Mendoza pasó de ser una provincia medianamente seria, a ser una provincia en donde el atropello de una mujer por parte de un móvil de la policía en una vía exclusiva para peatones es "un desvanecimiento con rozamiento del móvil por parte de la mujer, que luego cayó al asfalto". Mágicamente, una huella de frenada de 18 metros apareció en escena, y la mujer… en una acequia.

Estos son algunos de los cambios que el Gobierno de Mendoza tiene para ofrecerle a sus ciudadanos. Ojo… “Y esto, para empezar”.

Vamos camino al bicentenario. Esta es la Mendoza que mira hacia el 2010. Ojalá que los cambios se sigan profundizando... porque a esas profundidades arrojaremos a nuestros queridos gobernantes.