El ballet o danza académica –al igual que la sinfonía y la ópera- se enriqueció durante siglos, aportando las cinco posiciones fundamentales a las danzas modernas y otras…. Sea ballet romántico o clásico, exige la disciplina de muchos años de estudio que comienza a muy temprana edad, obteniendo el título de madre de todas las danzas, el liderazgo de ellas, y realizarlas sin mayores dificultades. Consideramos las cualidades de estilos: Isadora Duncan, Loie Fuller, Ruth St. Denis, Ted Shaun y Mary Wigman, quisieron innovar la técnica pura del ballet, cuyo fin no era otro que expresarse individualmente. Como consecuencia, ninguna de sus danzas sobrevive en los repertorios de compañías modernas (Dossier Científico, Historia de la Danza, Pág. 170, ED. 1985).
Martha Graham fue juzgada por la prensa debido a que su expresión “mientras baila, ha sido siempre conspicuamente inexpresiva – le tomó diez años el estar en condiciones de poder desplegar una sonrisa desde el escenario - ….Cuando sus manos pudieron abrirse un poco, el Times y el Christian Science Monitor, la trataron como ‘fenómeno’” (ibidem Pág. 181).
Maurice Béjart fue destacado maestro pero, decir “El mayor coreógrafo del siglo XX”, y otras manifestaciones laudativas, es desconocer las fuentes históricas que muestra a coreógrafos de más niveles en el siglo XX. Al sincero y desprevenido espectador, les nombro algunos de ellos, cuyas obras siguen en carteleras de grandes teatros del mundo: Fokin, Frederick Ashton, Mc. Millan, Balanchine, Anisinova, Agnes de Mille, Gorsky, Ivanov, Sergentev, Lavorosky, etc., – en su momento – reactualizaron y crearon coreografías desde los tiempos del Rey Luís XIV (Francia, siglo XVII) hasta las penúltimas décadas del siglo XX. Ej. El rutilante ballet “La Fille Mal Gardée” estrenada en Burdeo en 1789, fue repuesto con coreografías de Frederick Ashton en el siglo XX.
“Hay algunas tendencias a disminuir la danza y priorizar las palabras”. A esto se insisten – algunos – en llamarle ‘danza-teatro’. Pero, “los que trabajan no son actores sino – si se les puede llamar – bailarines. La función se pierde en la mediocridad…. La composición coreográfica es nula ya que no se respetan sus estructuras. La del ‘todo se puede’ se derrumba cuando no hay bases sólidas de ‘danza académica’. Se ha observado la danza en posición errática, ya que el bailarín tiene que bailar y no ponerlo a caminar por el escenario sin destino” (comentarios de Rodrigo Pederneiras –“Grupo Corpo”, Brasil -). Por otra parte, si se toma como hobby y, ante la “proliferación de cursos de danzas árabes, salsa, danza jazz, flamenco, tango” o las nominaciones de ‘nuevas tendencias’, ‘multimedios (as)’ y ‘fusionistas’, “no colabora con la necesidad de que los profesionales puedan vivir del arte” (Ricky Pashkus, coreógrafo de la ‘Fundación Julio Bocca’).
Consideremos: en espectáculos de Ballet, se debe comenzar y terminar con obras de altos estudios. Esta táctica borrará o simulará la secuencia intermedia que no llega mayormente al público. Paloma Herrera en el Bustelo hizo la lógica aplicada en los teatros del mundo. Abrió con “Gran Pas” del acto tercero de “Raymonda”. El intermedio con obras populares – coreografía de fantasía -, y cerró con la difícil “Paquita” (ballet sin argumento). Con el ánimo de corregir – se puede -, brevemente relataré la función en el Teatro Independencia, 30-11-2007: “Danza – Teatro y Ballet”.
En esa presentación se repitió errores en el desarrollo del programa. Debió comenzar con el fragmento neoclásico “Baco” que mostró el maestro y bailarín mejicano Raúl Platas, y concluir con la importante “Suite del Corsario”. En cuanto a “Aria”, no haré comentarios más de las referencias precedentes sobre contenidos y cualidades disformes.
El ballet de la UNCuyo y la excelente música clásica marcaron la diferencia a los que el balletómano y el melómano entienden como arte puro y lo que decimos los instrumentistas al público que desea una explicación racional: “cuando lo que observaste y escuchaste – Ballet, ópera y sinfonía – conmovió las fibras intimas de tu ser, eso está bien hecho”.
Conclusión: en 1962, Jiry Kylián tomó notas coreográficas de grupos de danza de nativos provenientes de numerosos países y continentes. Kylián (coreógrafo, “Stamping Group”) observó – en el festival de Australia – movimientos asimétricos al son de vibraciones neutras (ruidos) de pasos a tierra con golpes de la planta del pie, caminar con arco invertido, exaltación de manos rígidas polidireccional, danza grupal o parejas con miradas fijas, etc. Esta primitiva práctica – extemporánea, que los ultras se aferran en contemporánea – le nació al maestro un noble objetivo:
Algunos artistas de ballet académico, entran en crisis emocional a la hora del retiro. La barrera aproximada de 40 años de edad, seguirá en la tarea de preparar alumnos o se adormecerán con el recuerdo de éxitos idos. La idea de Kylián, fue acercarle la oportunidad de que siguieran unidos a su público, con coreografías que no les demandaría esfuerzo y sencillas – explicadas en el párrafo anterior -. Para los veteranos ídolos del ballet les resultó sumamente fácil la adaptación en escenarios que le agregaron (?) sillas, mesas, escaleras, etc. Seguían en cartel – con disimuladas reticencias – y ganaban dinero.
Julio Bocca reconoció no poder hacer “Lago de los Cisnes”, “Romeo y Julieta” ni nada de ballet escolástico, sopena de hacer el ridículo. Hoy recurre a danzas populares, ocasionando en sus seguidores un dejo de tribulación de sus pasadas glorias. En “El Hombre de la Corbata Roja” que Bocca presentó en el ‘Teatro Opera’ en 2004 (presencié la obra), escuché comentarios de habitúes del “Colón” como: “Pudo haber salido por la puerta grande…”.
Lógicamente, los comentarios no opacarán la trayectoria de uno de los más grandes del ballet argentino; Bocca dio “cátedra de cómo la actitud de un cuerpo sin emitir sonido puede conmover” (‘China Zorrilla’), prescindiendo de las palabras. Sólo debería preocupar si las premoniciones de Jiry Kylián impactante en Julio Bocca. 400.000 personas lo despidieron de su ‘paso’ a retiro del ballet (22-12-07). El mundo académico espera que los estudiantes se enriquezcan de su sabiduría, que heredó de su madre y del I.S.A. del teatro Colón.
El ballet académico posee alta técnica con virtuosismo que la emplea en el exquisito lirismo. El barón da la sensación de flotación cuando en el tiempo y espacio se eleva en las alturas. La pureza y nobleza de las ‘ballerinas’, jamás hacen efectos circenses ni experimentos fláccidos. Ello compensará con atronadores aplausos espontáneos…, y nunca el aplauso de compromiso.
“Reflexiones y comentarios sobre Ballet Académico y Danza”
Este lector, nos deja un profundo y minucioso análisis sobre la danza. Afirma: "El ser pensante puede realizar actuaciones armoniosas mediante su cuerpo en movimiento. De hecho, a través del tiempo y espacio son una faceta del ballet que esta más allá de períodos históricos o de costumbres regionales".