El teniente coronel bolivariano y primer socialista del siglo XXI ha quedado más en evidencia que nunca antes. Rodeado de uniformados, negó que lo hubieran presionado para reconocer el triunfo del no. Además, sangró por la herida, que le duele y mucho, diciendo que la oposición era m... y estaba llenando el triunfo de m...
Confirmó que insistirá en la reforma constitucional y al día siguiente retó a sus partidarios, llamándolos ''revolucionarios de pacotilla'' y afirmando que lo habían dejado solo porque no fueron a votar.
Insistió en que había sido derrotado por el imperio americano, cuando en realidad es Estados Unidos quien le suministra los dólares para sus delirios locales e internacionales. La derrota se la propinaron los venezolanos, que quieren vivir en democracia y los que padecen la pobreza en los ranchos de la periferia y están hartos de discursos grandielocuentes y la falta de soluciones concretas. En Petare, un barrio emblemático de los suburbios de Caracas, el no sacó un 69 por ciento.
El último golpe se lo dieron los militares al dejarle saber que no estaban dispuestos a reprimir. En ese momento, a las ocho de la noche del domingo, salió el vicepresidente Rodríguez a decir que el escrutinio era ''muy reñido''. La lógica indica que, hasta la una de la madrugada, cuando la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, dio las cifras de la derrota, Hugo Chávez debe haber considerado muchas veces si aceptaba el resultado o desataba la violencia.
Aceptó la derrota, aclarando que era ''por ahora'' y varias voces en América Latina se apresuraron a calificarlo de ''demócrata''. El argentino Néstor Kirchner, el mexicano Felipe Calderón, el secretario de la OEA, José Miguel Insulza, entre otros.
La concepción de la democracia de Kirchner se verá mañana en público cuando le coloque la banda presidencial a su esposa Cristina Fernández, quien ganó en comicios inobjetables pero que fue consagrada candidata en una elección primaria familiar, donde sólo votó su esposo.
Calderón no siguió el ejemplo de Zapatero saliendo a defender a Aznar en Chile, y dedicó el adjetivo equivocado al hombre que había llamado al presidente, elegido libremente, Vicente Fox, ``cachorro del imperio''.
Insulza olvidó los insultos que le propinó Chávez cuando osó hablar del caso de Radio Caracas Televisión y sus propias desdichas durante el oprobioso gobierno de Pinochet y reconoció generosamente las virtudes democráticas del teniente coronel golpista.
Luis Miquilena, ex ministro del Interior de Chávez, dijo a una radio de Caracas que éste ''estuvo a punto de vulnerar el triunfo del no''. Todo indica que hubo una larga negociación, en la que Teodoro Petkoff cumplió un rol clave, antes de que el país pudiera respirar tranquilo, evitando una violencia que hubiera sido incontrolable.
Hay que tener demasiada inocencia o mucha mala fe para, con los antecedentes de Chávez, suponer que podía aceptar un resultado proveniente de esas urnas que desprecia profundamente, como lo demostró en febrero de 1992, cuando intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez.
No hay mucha esperanza en que la comunidad interamericana tome cartas en el asunto, pero los venezolanos, de uniforme o de civil, están demostrando que pueden lidiar con el problema y construir un futuro digno y sin autoritarismos.
Es de esperar que las desventuras del teniente coronel sean vistas desde Nicaragua, Bolivia y Ecuador, donde el síndrome de la perpetuación en el poder parece haber prendido a través de asambleas constituyentes y consejos de ciudadanos.
Y, último pero no menos importante, es, hablando de autoritarismos y dictaduras, hablar de la Iglesia ocupada violentamente por la policía en Santiago de Cuba. Ya sabemos que la comunidad internacional es ciega y sorda ante los desmanes castristas. Pero preocupa el silencio del Vaticano cuando atacan a los suyos. Como dicen los versos de Violeta Parra: qué dirá el Santo Padre / que vive en Roma / que le están degollando / a su paloma. Es importante saber qué dirá, pero es más importante que diga algo.
El teniente coronel quedó muy desnudo
A Chávez lo derrotó el pueblo venezolano que eligió vivir en democracia, hartos de discursos grandielocuentes y la falta de soluciones concretas. (La nota sale publicada el domingo 9 de diciembre en el Nuevo Herald de Miami).