Un gran número de estudiantes se inscriben año a año en casas de estudios superiores. Sin embargo, muchos de ellos no logran culminar sus carreras. En Argentina existe una fuerte deserción académica, sobre todo durante el primer año de estudios. Las causas pueden ser de variada índole: la falta de un proceso de orientación vocacional; trabajar y estudiar al mismo tiempo; el ingreso irrestricto, sin esfuerzos ni reflexiones previas; falta de organización y adaptación al sistema de cursado en universidades, en donde el profesor no “presiona” de la misma forma que en el colegio; etc.
Las causas no se agotan allí ni desaparecen cuando se ha avanzado en la carrera.
Una posible respuesta a este fenómeno la otorgan las mismas casas de estudios, quienes suelen atribuir la causa a la insuficiente preparación que reciben los alumnos en sus estudios secundarios, principalmente en lo relacionado a ciencias exactas y lengua castellana (específicamente en comprensión de textos)
Asimismo, el sistema de notas vigente siempre ha quedado sujeto a la subjetividad de quien lo aplica, por lo que no es una novedad encontrar desfasajes y diferencias entre lo que es ser un alumno 10 en un colegio de lo que es ser un alumno 10 en programas de formación superior.
Otra posible respuesta tiene que ver con la inmadurez de los jóvenes durante sus primeros años de facultad, ya que, como concluyen varios estudios en la materia, la edad de la adolescencia se ha extendido.
Esta realidad preocupa por igual a todos los sectores de la sociedad.
¿Cómo evitar el fracaso académico?
Frente a este fenómeno, las casas de estudio se ven obligadas a instaurar programas para acompañar y realizar un seguimiento de aquellos estudiantes que experimentan dificultades y que por lo tanto se encuentran en riesgo de fracasar en sus carreras.
Generalmente se aplican durante los primeros años y tanto docentes como alumnos avanzados colaboran para que los estudiantes en riesgo conozcan conceptos, normas y estrategias para avanzar con éxito en sus estudios superiores.
Asimismo, han avanzado en modificaciones como: la flexibilización de horarios de cursado, formaciones de distancia, modificación en las currículas en cuanto a contenidos y tiempos de cursado, etc.
El fenómeno también plantea desafíos tanto para profesores como alumnos.
Quienes están al frente en las aulas, tienen un compromiso con el aprendizaje del alumno. Enseñar va más allá de mostrar un concepto. Es el enseñar a hacer. Por lo tanto se deben hacer cambios en las estrategias de enseñanza como en los recursos aplicados.
Planificar actividades didácticas en donde permanentemente se pueda monitorear, dar feedback y evaluar, así como también hacer seguimientos personalizados a quienes tengan alguna dificultad deben ser prioridades para los docentes.
En cuanto a los alumnos, también hay cosas por hacer. Una serie de simples consejos pueden ayudarte a evitar el fracaso y queremos compartirlas:
1- Tomate tu tiempo para elegir tu carrera, nadie te apura!
2- Ya no estás en el colegio. Nadie va a marcarte lo que tenés que hacer. Por lo tanto, tenés que organizarte y llevar vos mismo el ritmo de tus estudios.
3- Marcate objetivos alcanzables. No te frustres. No te prepares sólo para aprobar un examen, prepárate para saber bien la materia. Pensá en calidad y no en cantidad.
4- Organizá tu tiempo de estudio y tómalo como si fuera un trabajo. Sé disciplinado.
5- Asistí a clases y tomá notas. Mantené un rol activo y de participación en tus clases.
6- Elegí a tu grupo de estudios no por amistad sino por dedicación y afinidad en intereses y motivaciones en cuanto a la carrera.
Te dejamos dos links de notas relacionadas: Tips imperdibles para acompañar a tu hijo en su decisión de carrera (https://www.mdzol.com/nota/646480-tips-imperdibles-para-acompanar-a-tu-hijo-en-su-eleccion-de-carrera/) y Beneficios de la Orientación Vocacional Ocupacional (https://www.mdzol.com/nota/648721-beneficios-de-la-orientacion-vocacional-ocupacional/)