Tips imperdibles para acompañar a tu hijo en su elección de carrera

Si tenés un hijo que se encuentre evaluando alternativas de carrera, no podés dejar de leer esta nota, ya que el acompañamiento de la familia en esta elección es de vital importancia.




Para comenzar, vale hacer la aclaración de que los jóvenes de hoy no eligen una carrera terciaria o universitaria de acuerdo a las creencias y valores de las generaciones anteriores. Asimismo cuentan con estilos de trabajo, de aprendizaje y de vinculación con los centros educativos diferentes a lo que conocemos por nuestra experiencia como padres o como profesionales de otra generación.

¡Bienvenidos al mundo de los Millennials!

Los jóvenes nacidos durante los 90 hoy son mayoría en los centros de enseñanza terciaria y universitaria y son foco de diferentes estudios exploratorios a nivel mundial para conocer su comportamiento con respecto a la enseñanza.

Han crecido en una era de rápido desarrollo de las nuevas tecnologías y de una fuerte cultura de cliente-servicio. Esto les confiere modos de aprendizaje novedosos y diferentes a lo conocido hasta el momento.

Consideran a la educación como una mercancía a consumir, buscando maximizar la relación tiempo de estudio/beneficios adquiridos. En este sentido buscan que la formación les otorgue herramientas concretas para aplicar, minimizando la importancia de la teoría, ya que ésta última se puede consultar por internet cuando se quiera. Prefieren el formato digital a los libros tradicionales.

Asimismo, buscan que los métodos de enseñanza sean rápidos, sencillos y que además los divierta.

Cuando comienzan su formación superior chocan con la realidad de un sistema educativo que no responde a sus expectativas y esta experiencia puede incluso conducirlos a la frustración, el fracaso y la deserción.

Frente a esta realidad, diferentes centros de enseñanza terciaria y universitaria están modificando su currícula, programas y servicios con el fin facilitar la adaptación del sistema con estas nuevas generaciones.

¿Cuál es el rol de la familia el proceso de elección de carrera?

De acuerdo al Licenciado en Psicología Martín Pasquini el rol de los padres y la familia resulta vital en la decisión de carrera. En su experiencia diaria como orientador vocacional, escucha a padres y madres que no quieren influir o condicionar a sus hijos en sus decisiones, pero que tienen expectativas puestas en ellos (“que no se equivoque”, “que estudie algo que tenga salida laboral”, “que sea una carrera que le guste”, etc), y muchas veces no saben qué hacer y sobre todo, cómo hacer.

En función de ello, Martín comparte una serie de ideas y recursos, que si bien no son recetas mágicas, pueden ayudarles a padres y madres, en la comunicación y acompañamiento de sus hijos adolescentes:

  1. Es imposible no influir.

Siempre estamos comunicándonos con los demás, a partir de nuestras palabras, silencios, gestos, lo que hacemos y lo que evitamos hacer. Y al comunicarnos, ejercemos influencias sobre las demás personas, a veces de forma intencional y otras sin darnos cuenta.

Lo que si podemos distinguir es que hay influencias que facilitan buenas elecciones de nuestros hijos, e influencias que obstaculizan o dificultan los procesos de decisiones vocacionales.

  1. Generar el mejor contexto para comunicarnos. 

En otros tiempos –sobretodo el de aquellos adultos nacidos entre los años 40’ y 60’ (aproximadamente), que la mayoría son padres de adolescentes actualmente– predominaba un modelo de comunicación familiar, basado en la autoridad implícita de los padres sobre los hijos. Muchos recordarán la frase popular “cuando los padres hablan, los hijos escuchan”. Esto no se cuestionaba, era así.

Hoy en día, la comunicación con los adolescentes debe ser pautada, acordada previamente. Cuando nos dirigimos a ellos de manera imprevista, es frecuente obtener su rechazo por el temor excesivo que tienen a la invasión del adulto. Ellos pueden acercarse cuando lo desean, pero no toleran el acercamiento espontáneo de los padres, que suele ser leído como invasión de la privacidad. Si nos mostramos cuidadosos, daremos señales de diferenciación y respeto para calmar la ansiedad y el miedo a la confusión de los jóvenes.

  1. Hablar sólo cuando sabemos que existe la posibilidad de escucha. Evitar la insistencia y la redundancia. 

Es importante hablar sólo cuando estamos seguros de que captaremos la atención de nuestros hijos, evitando la desestima que tanto enojo y desvaloración produce en los adultos. Es importante evitar la insistencia y la reiteración. Para ello podemos incluirlos en el problema a resolver y escuchar sus propuestas, podemos proponer soluciones en conjunto, o simplemente podemos verificar si fuimos escuchados y pedir una respuesta.

  1. Incluir la expresión de las emociones.

Sólo a través del contacto con nuestras propias emociones podremos lograr la conexión emocional con los jóvenes. Si “me abro” y comparto lo que siento, facilitamos que nuestros hijos adolescentes también lo hagan. Evitando el maltrato y el chantaje emocional, hablando con autenticidad y sinceridad de nuestras percepciones y emociones, podremos recuperar la atención y respeto de los jóvenes.

  1. La elección vocacional implica elegir una forma de vida. 

La elección vocacional no sólo tiene que ver con elegir una profesión, una ocupación. También implica elegir una “forma de vida”, un tipo de trabajo, un ámbito específico donde trabajar. Es una elección que tiene que ver con nuestra identidad, con nuestro "yo" y que a través de ella, asumimos un rol, una forma de ser productivos en nuestro medio social.

Lo que llamamos vocación, no aparece de golpe, ni súbitamente. Tiene que ver con nuestra infancia, con la historia que se viene transitando, apoyándose en ella se intenta diseñar un proyecto, algo hacia el “futuro”.

  1. Conocerse a uno mismo.

La elección plantea la necesidad de conocimiento de nosotros mismos, de nuestros intereses, nuestras habilidades más destacadas, las pautas de personalidad. Actualmente se dan muchas elecciones vocacionales en las que predominan las condiciones externas, el afuera, por ello surgen comentarios como: “que la carrera sea socialmente reconocida”, “que sea económicamente rentable”, “que, además, sea fácil, corta y tenga buena salida laboral”. Inciden el prestigio, la moda, y a veces poco se conecta con los aspectos personales, son elecciones con riesgo de producir insatisfacción posterior. “Tengo miedo a equivocarme”, “que no sea lo mío”, “perder un año”.

En este punto se hace necesario a veces, consultar con un profesional (psicólogo/a o psicopedagoga/o) que se dedique a la orientación vocacional, para que brinde herramientas apropiadas que ayuden el proceso de auto-conocimiento.

  1. La elección no se cierra de una vez y para siempre.

Se puede revisar, reformular, cambiar. Los intereses personales van cambiando a lo largo de la vida, aparecen nuevos, al igual que las oportunidades que ofrece la realidad externa.

  1. Información de la oferta educativa.

Otro eje importante en el proceso de elección vocacional es la necesidad de la información. Se trata de conocer objetiva y ampliamente la realidad. Esto nos permite visualizar las opciones posibles, completar los datos que tenemos, aumentar el conocimiento de la oferta educativa disponible. Para esto, se hace necesario destinar un tiempo para indagar, leer, preguntar de manera que podamos obtener una idea más real, más ajustada de las opciones disponibles.