Volver al trabajo después de ser mamá

Existen momentos clave en la experiencia de ser madres y uno de ellos es la vuelta al trabajo, en la cual varias mujeres suelen sentirse incomprendidas por parte de las organizaciones en donde trabajan. En esta nota te contamos por qué las organizaciones deberían sostener emocionalmente a estas mujeres.

Foto: web
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La maternidad de hoy no se vivencia de la misma manera a cómo la vivenciaban mujeres de generaciones anteriores. Las mujeres venimos conquistando espacios y lugares que antes se conservaban solo para los hombres. Hoy podemos ser reconocidas y apreciadas en un lugar bien visible: el trabajo.

Simultáneamente, bien lejos de las organizaciones de las que formamos parte, sentimos el deseo de tener hijos. Llega el día en el que finalmente nos convertimos en madres y, de un momento a otro, nuestra vida da un vuelco, en ocasiones muy diferente a lo que habíamos imaginado. Es así como nos sumergimos en un mundo completamente nuevo y desconocido. 

Pasan las primeras semanas descubriendo esta nueva vida y, de repente llega el momento de volver al trabajo y el mismo se vive con nuevas preocupaciones: la culpa de dejar al bebé, quién va a cuidarlo, cómo organizar la lactancia, etc.

Las mujeres que transitan por la maternidad vivencian procesos de cambio radicales. Es la propia identidad la que cambia y con ella las aspiraciones, intereses, inquietudes y motivaciones en todos los ámbitos, incluido el laboral.

La mujer no es la misma a la hora de volver a trabajar, en tanto que las organizaciones siguen funcionando a su ritmo y de acuerdo a sus hábitos. Es en esta interacción donde las mujeres  pueden sentir una falta de comprensión por parte de la organización. 

Desde las organizaciones resulta importante facilitar la adaptación y entender la magnitud de estos cambios con el afán de retener y fidelizar a quienes han vivido la experiencia de ser madres.

Gestionar la adaptación de estas mujeres repercute en su bienestar, incentiva su productividad y promueve la identificación con la empresa.

Está demostrado que el apoyo de jefes y compañeros de trabajo facilita el regreso. El saber reconocer y comprender emocionalmente desde la empatía genera un espacio de contención, propicio para la adaptación.

Asimismo, resulta fundamental brindar un cierto tiempo para volver a tomar ritmo. En este sentido existen compañías que permiten trabajar desde casa algunos días y otras ofrecen hacerlo en jornadas reducidas hasta que progresivamente la mujer se adapte al horario habitual.

Cada vez son más las compañías que gestionan la adaptación de mujeres que han sido madres y vinculan estas prácticas con otras relacionadas con el balance entre vida personal y laboral.