Una niña pequeña –rubia, pulcra, como de publicidad– se pregunta, sentada en el asiento trasero de un auto lujoso, por qué, para qué tanto edificio, tienda, teatro y club nocturno. A su lado, un hombre con aires de dandy resume el cuento de una manera sencilla: todo eso será, algún día, para ella. Y en la avanzada por la acumulación del capital, Paul Raymond (Steve Coogan), empresario de la noche, deglute a su favor cuanta oportunidad se le aparezca. Así las cosas, este productor teatral irá haciendo y deshaciendo –bacanales, teatro de revista, musicales ostentosos, pasquines soft y hardcores– en función de sus pulsiones. Se enamorará de varias mujeres bellísimas, las llevará al estrellato, inventará excusas para que triunfen y, cuando no, algo mejor aparecerá.
Y con Electra sin resolver, aquella niña pequeña –rubia, pulcra, como de publicidad– se convertirá más tarde en una mujer –rubia, menos pulcra, no tan de póster– con pretensiones artísticas. Y está claro que papito productor haría todo por la nena. Todo, incluso bancarle los excesos: se volverán mejores amigos, tomarán cocaína, montarán un espectáculo de proporciones monstruosas, apelarán a fuegos de artificio para convencer al mundo que la nena es brillante y, sin embargo, no. No, no y no: la nena no despegará. Y sumida al ápice de talento que ostenta, apenas conseguirá una pésima crítica. Entonces, al millonario no le quedará otra, pese al llanto sensiblero y cocainómano, que desactivar el artefacto que inventó.
Con The Look of Love, que es también la biopic de uno de los hombres más ricos de Gran Bretaña, Michael Winterbottom abolla el drama pop metiéndose con el mundo del erotismo, las luces, los shows para adultos y las publicaciones pornográficas. Y desde ahí, un tendal de féminas hermosas se pasean desnudas mostrando sus culos duros, pelos rubios y tetas rosas. De esta forma, la última del director de 24 Hour Party People coquetea con lo políticamente incorrecto en una de gente con plata que coge –billetera mata galán, millonario mata lo que venga– y que, sin solución de continuidad, se mete hasta el hipotálamo cuanto polvo blanco encuentra. Y que para eso, también, la respuesta está debajo de sus narices, tanto edificio, tienda, teatro y club nocturno.
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The Look of Love
De Michael Winterbottom
Con Steve Coogan e Imogen Poots