Son finalmente las seis de la tarde. El sol comienza a caer y parece que el día entra sin remedio en su recta final. Salgo abombado del apretado vagón del subte. Camino un par de cuadras y llego al hogar tan preciado. Picoteo algún que otro tentepié de la heladera –para variar, vacía– y decido tirarme en el sillón a ver un poco de televisión. Un momento de ocio, como quien dice. La acometida dura diez minutos con toda la furia, porque mi aburrimiento decide apagar el barullo constante que sale de la pantalla. Estoy inquieto. Tengo un vacío de entretenimiento. Sed de artificio. Agarro un diario impreso que la casualidad ha hecho rondar por el living. Voy a darle una chance al cine. Me fijo rápidamente las opciones en internet. Nada llama demasiado mi atención, salvo alguna reposición pixariana de la infancia, ahora en formato 3D, pero que se anula rápidamente cuando noto el precio de la entrada (me resulta inconcebible sentarme en una butaca sin mi balde de pochoclo con refresco, puro vicio, por así decirlo). La billetera me mira tibia y dudosa. Decido abandonar la misión e ir a cambiar la yerba para continuar con mi rutina de mates cuando al entrar a la cocina me encuentro con un diario impreso que la casualidad ha hecho rondar por la casa, más precisamente con el suplemento espectáculos, cuya sección teatral abarca casi tres hojas, sin discriminar día, horario, o barrio. Una joya porteña.
Comencemos por los lunes (sí, hay vida nocturna después del fin de semana) con La mujer puerca escrita por Santiago Loza y dirigida por Lisandro Rodriguez, increíble puesta en el Elefante Club de Teatro, a las 21. No termina ahí la cosa: en la Sala Escalada se presentaLlegó la música, creación de Alberto Ajaka, que cumple 100 funciones en cartel (atención, que los lunes hay promociones, también se presenta los días viernes, imperdible). Otra joya del Colectivo Escalada es El director, la obra, los actores y el amor, también de Ajaka que se presenta los sábados en el Centro Cultural Rojas por tan solo 20 pesos (!!!).
Llega el día jueves, hay que celebrar porque es el día "popular" para los teatros oficiales. Cineastas de Mariano Pensotti en el Teatro Sarmiento y Las multitudes de Federico León en el Centro Cultural San Martín (ambas a 40 pesos la entrada en el día popular, dos joyas). En el caso de que te quedes sin entradas, La Carpintería ofrece una potente versión de Othelo, de la mano de Gabriel Chame Buendia (también los viernes); en el Elefante, Club de teatro, continúa a las 21 Todo verde también escrita Santiago Loza con dirección de Pablo Seijo y la gran actuación de Inés Sancerni , y Timbre 4 da sala a la primera función del fin de semana de Emilia de Claudio Tolcachir.
Los viernes llega a su cuarta temporada Viejo, solo y puto, de Sergio Boris en el teatro Becket, al igual que El loco y la camisa, que lleva cuatro años consecutivos en cartel y se presenta en el Camarín de las Musas (también sábados y domingos). Matrioshka, de Camila Mansilla, continúa con su tercera temporada en el Elefante, Club de teatro a las 21.30. Y por último en el teatro San Martín, contamos con la recientemente estrenada Estela de madrugada, de Ricardo Halac (viernes precio popular de 40 pesos, tener en cuenta). Los sábados, una propuesta diferente con La fiesta de los Chimangos, de Ramiro Lehuniec , en la que el público es partícipe de una fiesta (y hasta es convidado con un vaso de fernet, ¡epaaa!), a las 20.30 en El piso teatro. En la Carpintería a las 20, Diego Lerman y María Merlino reúnen fuerzas una vez más para dar vida a Qué me has hecho vida mía, mientras que en el Abasto Social Club, a las 23, se presenta otra escrita por Loza: El mal de la montaña, con dirección de Cristian Drut (también los domingos a las 18).
Teatro para toda ocasión. Una cita. Un reencuentro. Una despedida. Con amigos. Con una madre. Sólo. Porque ver teatro es también hacerlo.
Dibujos: Juan Francisco Reato