Si hay una palabra que puede definir a Roberto Iglesias es convicción. El ex gobernador radical de Mendoza es básicamente, una persona convencida de obrar, detentar y promover lo correcto. No esperemos de él grandes definiciones, porque sus definiciones no responden a una cuestión de tamaño, sino, más bien, de apego a lo que entiende por concepto de rectitud. Es, además, una persona controlada, pero recelosa y gustosa, aun en su discreción, del control (durante la entrevista, tendrá en sus manos todo un símbolo de su vida: una regla; y no se perderá detalle de lo que este cronista anote en su libreta).
Nació en 1951. Hijos de padres comerciantes, dueños de tres zapaterías, su infancia y la de su hermano transcurrió en el Barrio Bombal. Allí jugaba al fútbol, sin trasponer nunca la categoría de un jugador sin mayor talento (“no pongas que jugaba bien, porque mis amigos van a salir a decir que no es cierto”). Durante la primaria, fue a la escuela Arístides Villanueva (“recuerdo que no había puente para cruzar el zanjón Maure, nos hacíamos caminitos de piedras para cruzarlo e ir a la escuela”) y en la secundaria se convirtió en un prototípico “Empanada” (como le decían antes a los liceístas) y fue al Liceo Militar, aunque el último año lo hizo en el San Buenaventura. Se recibió de Ingeniero en Construcciones, en la Universidad Tecnológica Nacional, afianzando así, ya de manea institucional, su afán por el orden y el rigor del método. Ahora, en las próximas legislativas, competirá con el sello del Partido Federal, junto a Mariana Juri y Víctor Fayad.
- Le tocó gobernar la provincia en un momento de profunda crisis y logró que el barco no se hundiera, ¿se siente reconocido por su gestión o haría, más bien, hincapié en la ingratitud del olvido?
- No siento ingratitud. La gente tiene buen recuerdo de mi gobernación y me lo reconoce. Voy por la calle muy tranquilo, ¿cuántos ex gobernadores puede hacer eso que hago yo?
- ¿Tenía un plan o tuvo que ir improvisando cuando la crisis se profundizó?
- Teníamos un plan, pero tuvimos que cambiarlo. La década de Menem dejó al país muy mal y, entonces apareció la Alianza como una esperanza, pero la crisis en la que nos dejó el menemismo, nos obligó a dejar de lado muchas cosas que pensábamos hacer.
- Por aquellos años, la UCR daba imagen de equipo, de integridad…
- Es que había equipo. El único ministro que desertó fue Cobos, que se volvió a la facultad… Nuestro ministro de Seguridad, por ejemplo, Leopoldo Orquín, duró cuatro años, creo que eso es único. Había pocos cambios porque éramos estables. Y el partido estaba consolidado, a pesar de las medidas difíciles que había que tomar.
- ¿Y qué les pasó?
- Todo comenzó a cambiar a partir de la decisión de Cobos y de otros integrantes de aliarse con el kirchnerismo. A todas luces, fue una decisión errónea. Nosotros siempre hemos demostrado que hay otra manera de hacer política, porque, si algo demuestran los kirchneristas, es que no se los puede acompañar. Tampoco estuve de acuerdo con el operativo retorno. Yo quería que hubiera un paraguas, pero las diferencias son diferencias de fondo: éticas, estratégicas, metodológicas... De todas maneras, hay que seguir y aprender de todas estas cosas que pasaron y seguir trabajando con quienes mantienen una línea.
- Sin embargo, muchos dicen que el Viti Fayad es “K”, ¿qué opina de eso?
- De ninguna manera lo es. Lo que dicen eso sólo pretenden confundir. Es más: está en la vereda de enfrente, lo cual no quita que tenga diálogo con todos. Por eso, estamos juntos: yo siempre pensé distinto al kirchnerismo, pero también es cierto que del 2003 al 2005 había otro kirchnerismo, que yo respeté, por sus medidas respecto de la conformación de la Corte, por su equipo económico, por sus aprovechamiento de las oportunidades. Pero volviendo a la pregunta, el Viti jamás participó en un proceso electoral con los “K”, muchos quieren esconder sus idas y venidas, intentando embarrarlo a él…
- Cuando dice “muchos”, en realidad, está diciendo Julio Cobos…
- Sí, estoy diciendo Cobos, que vendió el paraíso de la Concertación Plural y luego dio un portazo. No se puede cambiar de un día para otro, por ejemplo, el concepto que se tiene sobre las retenciones al campo, entre muchas cosas. Y se puede gobernar con identidad y mantener el diálogo: yo no perdí identidad cuando era intendente de Capital y dialogaba con el “equipo de los mendocinos” del Partido Justicialista.
- ¿Y cuál es, actualmente, la identidad de la Unión Cívica Radical?
- La UCR ha ido perdiendo coherencia, en su lucha contra las conducciones nacionales, que no siempre ha entendido el rumbo a tomar. Cuando fui presidente del partido, después de De La Rúa, busqué retomar rumbo y me fueron dejando solo y terminaron aliados con Lavagna. Este no es un partido “guitarrero”, no se puede comportar así. Y hablo de gente de prestigio, de una camada nueva, Morales, Sanz, Rosas, Negri, gente con prestigio que no terminó ofreciendo nada nuevo. Al final, renuncié y tuve que terminar como candidato a gobernador en 2007...
- ¿Cómo que “tuve”..?
- Y… era una contradicción, pero tuve que postularme, pero después de eso, me dije, “nunca más voy a hacer algo que vaya en contra de lo que pienso”.
- Dentro de todo el panorama que pinta, ¿no le asigna valor al hecho de que el kirchnerismo ha gobernado bien y aglutinó a amplias franjas progresistas del país?
- No: el kirchnerismo es otra variante del peronismo y hasta está a punto de terminarse. Y el peronismo va a inventar otra variante, porque adentro tiene de todo, desde la derecha hasta la izquierda. Ahora, lo importante es que el kirchnerismo está pronto a acabarse. El peronismo es un movimiento de poder, contiene al liberalismo capitalista de Menem y a la derecha fascista y también a esta izquierda chavista del kirchnerismo.
- Y para usted, ¿el gobierno provincial tiene identidad?
- Veo que el alineamiento con el kirchnerismo es una circunstancia de conveniencia. El kirchnerismo no es un proyecto político, cuando le vaya mal, todo se van a distanciar y ya se está viendo. Ahí van a dejar de ser los soldados de Cristina.
- ¿Y cómo se ven usted, Fayad, Juri y su grupo de cara a estas elecciones?
- Estamos muy bien. Claramente, ya somos la tercera fuerza política de la provincia y seguimos creciendo.
- ¿Se han juntado circunstancialmente o han fundado un espacio para seguir haciendo política desde allí?
- Sin dudas, vamos a seguir. Estamos dando abrigo a un montón de mendocinos que comparten nuestra mirada sobre el país y la provincia.
- ¿Quiénes los siguen a ustedes?
- Hay de todo. Ahora, las dependencias partidarias e ideológicas son más laxas. La gente te apoya o no, según las consideraciones que hacen del momento; por eso, en estas elecciones, al kirchnerismo le va a ir muy mal. Nosotros, lo que hacemos, es seguir siendo fieles con nuestra conducta. Somos coherentes, tenemos el mismo discurso desde 2005 y vemos que todo cada vez está peor.
- ¿Qué opina de ese discurso opositor de juntarse a cualquier precio, para ganarle al kirchnerismo y arrebatarle el gobierno?
- Desde la dirigencia política, es una total hipocresía. Es intentar trabajar y ganar votos con la desesperación de la gente. “Unirnos todos” equivale a armar una bolsa de gatos. ¿Cómo juntás a Pino Solanas, Macri, Lilita, Moyano y los demás? Los que lo dijeron e intentaron, después, terminaron solos.
- ¿Otra vez está hablando de Cobos?
- Sí: hablo de la conducción del partido, con Cobos como cabeza de ese proyecto. Lo que ahora hay que hacer es intentar quebrar la hegemonía del kirchnerismo en el Congreso, porque si no son mayoría, se verán obligados a dialogar. Y esto es bueno para el país. Ya tenemos una Corte independiente; ahora hay que buscar un Congreso independiente, pero hay que ser coherentes y bajar los niveles de confrontación.
- Es llamativo que todavía no use la palabra “traición”…
- No… prefiero hablar de la exclusión que se generó. Aquí pasó que, después del 2005, el que no estaba con los “K”, se tenía que ir… Así, se dan el lujo de excluirnos a personas como Fayad, Juri, Biffi y yo… ¿Será que lo hicieron por contagio del kirchnerismo? Igualmente, es esta crisis, también hay que ver oportunidad, pero con conducta, con lealtad, con sinceridad, con valores… No se puede cambiar de un día para otro.
- Otra vez aparece Cobos… como en la campaña de ustedes con los carteles que dicen “Se la bancan”, parece un mensaje directo…
- No, no alude directamente a Cobos. Lo que aquí ocurre es que nosotros somos competencia de ellos. Yo me pregunto, ¿por qué ellos nos pegan a nosotros y no al Partido Demócrata o al FAP? Ellos se fueron, ellos volvieron y ven que nosotros seguimos en el mismo lugar.
- ¿Qué opina de candidatos radicales como Luis Petri y su mirada de centroderecha y mano dura respecto del tema seguridad, siendo, paradójicamente, la UCR un partido progresista?
- Hay una realidad: hoy la intensidad del delito y los modos de la delincuencia son distintos. Hay que rediscutir criterios del derecho penal. No obstante, esto no significa ejercer “manu militari” ni salir a pedir la pena de muerte, sin dar garantías al que delinque y repensando nuestras leyes…
- Bueno, piensa usted bastante parecido a Petri… ¿Es posible que ideológicamente siga bajo el mismo paraguas que el de sus ahora rivales radicales?
- Es difícil hablar de ideologías, porque es difícil, por ejemplo, definir qué es el socialismo. Si está claro que hay conservadores y progresistas, pero es una diferencia bastante general. Los límites ya no están tan claro…
- Pero, al fin y al cabo, ¿la UCR es progresista o es conservadora?
- La UCR es más progresista que conservadora. Aclaro algo: hacia adentro de la UCR, yo no comparto muchas cosas con muchos, pero tampoco puedo poner a amigos míos en la vereda de enfrente. Con muchos dirigentes coincidimos y estamos viendo este zig-zag que encabeza Cobos.
- De acuerdo al panorama que pinta, se hace difícil pensar cómo vencer a un partido como el PJ, que tiene un piso de votantes del 30%...
- En el 2003 ganamos, porque había un movimiento que tenía a Alfonsín (padre, aclaro…) que sabía interpretar la realidad del país. Aparte, en ese año, hubo elecciones separadas, si no, no sé si ganábamos…
- Para ir terminando, ¿qué hará por Mendoza en el Congreso de la Nación?
- Lo primero es romper con la mayoría oficialista para que se puedan discutir los temas: inflación, educación, reparto de los ingresos del país, economías regionales, viviendas, recuperar el Banco Hipotecario. Sin embargo, todo esto se dará si y sólo si, ellos pierden la mayoría.
- ¿Cuál es la fortaleza de su lista?
- Somos un trío muy fuerte. Y estamos en inmejorables condiciones para estas elecciones.
Ulises Naranjo.