¿Qué sabemos de la industria del juego?

El gerente de Winland Casino pasó por nuestra redacción y trajo una investigacion sobre la temática que le compete.

Foto: Rodi Pardo/MDZ
Foto: Rodi Pardo/MDZ

El juego de azar se conoce desde larga data, precediendo incluso al propio dinero. Las apuestas y los juegos han estado presentes en numerosas civilizaciones antiguas: egipcios, griegos y romanos con un especial protagonismo debido a que se consideraba una de las principales pasiones de las clases más altas.

La palabra CASINO proviene de la palabra italiana “casa en el campo”. Fue nombrado así por las villas existentes para el descanso y esparcimiento de la nobleza y la clase media alta, en donde su principal diversión consistía en los juegos de azar.

Con el transcurso del tiempo, los casinos se propagaron por todas las ciudades del occidente. Las principales razones para este proceso de expansión y legalización del juego con apuestas se relacionan con el aporte que los casinos han hecho a la recaudación fiscal y al desarrollo económico, específicamente en su relación con el turismo, el cual ha venido creciendo con gran fuerza desde hace ya bastantes años.

El entretenimiento en los casinos ha generado un aumento del turismo hacia los lugares donde se han ido instalando debido a que constituye una oferta atractiva dentro del conjunto de actividades vinculadas a los tiempos de ocio.

En la gran mayoría de las ciudades del mundo donde se han ubicado, los casinos han afectado positivamente la industria turística local aumentando el número habitual de visitantes y, por consiguiente, las tasas de ocupación de los hoteles. Como un ejemplo del aumento en el flujo turístico, se puede citar el conocido caso de Las Vegas en la cual la tasa de crecimiento del flujo de turistas, que venía desde mediados de los años ochenta en un promedio del 5,4%, en 1989, subió bruscamente a un 15,4%, año en que se inauguraron dos mega hoteles casino y ya para el 2012 se anunció que Las Vegas batió su record recibiendo 40 millones de visitantes generando tasas de ocupación hotelera nunca antes vistas.

Un caso similar es el de la región administrativa especial ubicada al sur de China llamada Macao donde, por la atracción de visitantes en su gran mayoría de China, Hong Kong y Taiwán, su PIB anual ha presentado un aumento promedio del 15,7% desde el 2003 impulsado por el auge del juego de azar. En 2006, Macao se convirtió en capital del mundo del juego no oficial cuando superó a Las Vegas en términos de ingresos totales provenientes del sector. Hoy en día, el sector del juego genera el 40% del PIB y los ingresos tributarios de la industria de los juegos de azar representan el 80% de los ingresos fiscales en Macao.

En Argentina, la industria del juego, desde hace un tiempo viene generando importantes efectos en la economía mediante el impulso del sector turístico, la introducción de nuevas tecnologías, la creación de nuevos empleos, la especialización en la industria del entretenimiento, y las mejoras de infraestructura. Sumado a ello, el sector del juego se ha constituido y consolidado como una fuente fundamental de recursos para el Estado.

En el caso específico de Mendoza, como ya es conocido, la legislación provincial en este sentido se expidió hace algunos años estableciendo la imposibilidad de abrir nuevas salas más allá de las que hasta ese entonces se encontraban autorizadas. A su vez, para el caso de los Casinos privados ya autorizados, las principales condiciones estipuladas para abrir sus puertas fueron: el emplazamiento de la sala de juego dentro de la infraestructura de un hotel 5 estrellas y la limitación de la superficie destinada a la actividad del Casino a un porcentaje determinado de la superficie total del Hotel en el que se encontrara ubicada la sala.

Como consecuencia del importante crecimiento del sector del juego en la provincia en los últimos años y dentro del marco de estas regulaciones, hoy Mendoza cuenta con una fuerte oferta de al menos seis emprendimientos Hotel/Casino de alto nivel que han hecho posible entre otras cosas:

-         Incremento sustancial en la capacidad hotelera a través de la oferta de alojamiento 5 estrellas y 4 estrellas superior con estándares de servicio de nivel internacional.

-         Empleo y capacitación especializada de mano de obra local por medio de la generación de alrededor de 3.500 puestos de trabajo directos, a lo que se suma la mano de obra que indirectamente demandan estos emprendimientos.

-         La realización de espectáculos, congresos, eventos deportivos, sociales y políticos nunca antes pensados en la provincia (Cumbre de presidentes del Mercosur, partidos de Copa América, Torneo de rugby Cuatro Naciones, Sudamericano Sub 20, Copa Libertadores, etc.) gracias a la disponibilidad de centros de eventos y convenciones, salones, espacios y capacidad de alojamiento con los que cuentan los emprendimientos Hotel/Casino.

-         Crecimiento sostenido del aporte de los Casinos privados al Estado provincial a través de la tributación del Impuesto a los ingresos de Casino (el año pasado este aporte alcanzó aproximadamente 74 millones de pesos solo entre los cuatro emprendimientos privados Hotel/Casino ubicados en el gran Mendoza).

A estos aspectos es posible agregar que como resultado de la fuerte competencia en el sector del juego en la provincia y sumado a ello de las exigencias de los clientes, los distintos Casinos privados se han visto en la necesidad de competir a través de la adquisición de nuevas tecnologías (máquinas y mesas de juegos), inversiones en infraestructura, mejores experiencias de entretenimiento, servicio y calidad así como el incremento progresivo de acciones promocionales, sorteos y regalos que en definitiva terminan por beneficiar a los visitantes.

Sin embargo cabe destacar que esta industria, al igual que todas las industrias y todos los sectores económicos de un país, no escapa de tener también aspectos negativos y no favorables. Cuando los juegos de azar pasan de ser un entretenimiento o parte de un conjunto de actividades vinculadas a los tiempos de ocio a ser una forma de exceso o una adicción es cuando las apuestas se convierten en un problema, interfiriendo con el trabajo, el estudio u otras actividades y originando inconvenientes emocionales, de salud o financieros en las personas afectadas.

El juego debe ser una actividad social realizada con moderación y coherencia, con una duración de tiempo limitada y con un cierto gasto predeterminado y acorde, al igual que cuando se opta por cualquier otra actividad de esparcimiento, como puede ser juntarse a tomar un trago con amigos, cuando aparecen los excesos es cuando también surgen los problemas.

Es así que no todas las personas que apuestan en los juegos de azar son iguales ni se enfrentan a las mismas situaciones. Algunas personas por diversas condiciones pueden resultar con mayor vulnerabilidad a desarrollar conductas adictivas hacia el juego, y es en estos casos donde es necesario proporcionar y poner a disposición la ayuda profesional para subsanar estas patologías, siendo este un gran desafío para quienes participamos profesionalmente en esta industria.