A revisar la historia, entrevista con Norberto Galasso

Desde un presente cada vez más novedoso, el historiador nos habla de la necesidad urgente y necesaria de abordar la discusión histórica.

¿Qué opina sobre el Instituto Revisionista Manuel Dorrego? De que se proponga una revisión histórica por parte del Estado.
Estoy de acuerdo con que se revise la historia. No pertenezco al Instituto Dorrego. Nosotros tenemos un centro de estudios histórico que se llama Felipe Varela. Porque tenemos un enfoque un tanto distinto de lo que tienen en “el Dorrego”. Pero creemos que se tiene que revisar la historia, que hay que discutirla, que hay que llevar a los alumnos a distintas versiones que hay de la Argentina. Más allá de la versión de Mitre, después desarrollada por Grosso y por Levene. Pero los alumnos, incluso los del profesorado de historia de la Facultad de Filosofía y Letras, desconocen autores de otras corrientes. Por ejemplo la vida de San Martín que hizo Barcia Trelles, son dos mil trescientas páginas, y no las conocen. Porque en la historia ha prevalecido siempre la idea de que la única versión valedera es la de Mitre. La historia de Mitre tiene, hoy día, lagunas, omisiones, falsas interpretaciones.Todo eso hay que discutirlo porque lo importante de Mitre fue aliarse al capital inglés, establecer la libre importación, trazar los ferrocarriles sobre Buenos Aires para que se concentre todo en Buenos Aires, y olvidarse de América Latina. Todo eso se consideraba válido en el pasado, en el presente sucede todo lo contrario. Hay que discutir, hay que polemizar.


¿Cuál es su punto de vista sobre la preeminencia de los estudios micro-históricos en la actualidad del campo de la historia?
Yo creo que la historia hay que estudiarla en su largo plazo. Porque si no es inexplicable. Hay toda una discusión. Por ejemplo, para un hombre que vivió en Catamarca en 1860 Felipe Varela era un gran tipo. Para las armas que circulan por ahí Felipe Varela era un caudillo sanguinario. Entonces hay que mostrar las cosas. Por eso, en este caso, nosotros presentamos en un libro Las proclamas de Felipe Varela. También preparamos otro libro sobre Olegario Andrade, que para todo el mundo era un poeta, pero en realidad fue un político. Escribió un libro Las dos políticas, y otro libro Artículos histórico-políticos de Olegario Andrade; era un político anti-mitrista, que tenía otra versión distinta de la que se gestaba en Buenos Aires, de los grandes estancieros de Buenos Aires. Porque los grandes estancieros, digamos por ejemplo Martínez de Hoz, Quintana, Álzaga, todos los que estuvieron en la 125, no han cambiado, ellos son los descendientes de aquellos, son los mismos. Todo eso hay que discutirlo. ¿Argentina es para EE.UU. e Inglaterra o es para América Latina? Eso es lo que hay que discutir y para eso estamos haciendo todo este bochinche.


¿Usted cree que hay una idea de federalismo o somos finalmente unitarios?
El unitarismo prevalece en esta ciudad. Un gobierno unitario sería Macri. En esta ciudad hay una influencia, una colonización mental, de creer que Argentina es nada más que Buenos Aires, una discriminación con respecto al paraguayo, al boliviano, que se ve en la calle cuando una señora cruza de vereda porque hay otra señora boliviana que vende limones. Frente a eso está laUnasur, el rechazo al ALCA, el Mercosur, la CELAC, el planteo de Chávez por la República Bolivariana de Venezuela, toda una serie de cosas que se contraponen a esa vieja historia. Los que creemos, efectivamente en estas nuevas cosas, debemos revisar aquella vieja historia.


¿Entonces el “olvido” de América Latina en la historia Argentina es propio de la lectura mitrista?
Sí. Y es un olvido interesado. A los comerciantes porteños que se expresan en Rivadavia, o la oligarquía portuaria que se expresa en Mitre o Anchorena, por ejemplo, no les interesaba América Latina, les interesaba hacer negocios con los ingleses. Ya hemos visto el neoliberalismo, el desastre que ha hecho en Europa y EE.UU. y nosotros pretendemos una cosa nueva, en el presente y en el pasado.