Lo mejor para el final debe ser el dicho más famoso de Buenos Aires porque el cuarto y último día de la BAF fue el más concurrido de la semana. Colas kilométricas, amontonamientos y personas de todas las edades hicieron de este un día ajetreado.
La jornada empezó con Semillero UBA, el desfile que suelo esperar toda la semana. Me gusta ver las nuevas generaciones tomando los papeles protagónicos (por este mismo motivo disfruté ver el vestuario para Oz que propusieron las distintas universidades). En el caso del Semillero hay que tener muy en cuenta que las prendas no están pensadas para la calle, hay que verlas como un concepto a desarrollar, la primera etapa de algo que puede aparecer a futuro en un perchero.
La primera en desfilar fue debi.damico con Wanderer, una colección inspirada en los viajes del Che Guevara. Con mochilas incorporadas en capas, calzas y sogas su imagen es actual y urbana, divertida. El segundo turno fue de María Noel Pepe. Madera, paño, tejidos y tuercas hablan de las marionetas, su inspiración, a través de encastres y articulaciones complejas.
Después de los jóvenes talentos, Como Quieres Que Te Quiera, llenó tanto las gradas como las primeras filas y pasillos. El desfile se dividió en cuatro partes, cuatro estilos, cuatro chicas distintas pero todas de la misma generación y todas sonrientes. Gorras, jeans, leñadoras, piel sintética, estampas barrocas, transparencias, todo, todo lo que vimos en los desfiles de los grandes apareció esta vez en cuerpos adolescentes. La colección es tan correcta que, además de hacer felices a las chicas, hace felices a las madres.
Mapa de Diseño está curado por el INTI y nos presenta a diseñadores del interior. Fueron cuatro pasadas llenas de estampas, tejidos y cueros sintéticos. Fueron cuatro pasadas, una para cada marca, todas con identidad personal y guiños a su tierra natal. El dato de color del desfile fue el final: tras apagarse las luces dos grupos de chicos dieron un show de repudio contra el uso de pieles. Muy intenso y, a mi parecer, muy gracioso sobre todo teniendo en cuenta que en la pasarela hubo materiales sintéticos.
Si los militantes por los derechos de los animales hubiesen entrado al siguiente desfile, el de Benítez Emilse, la cosa hubiese sido muy distinta (de hecho se barajaba la opción de que se hubieran equivocado de horario): puro cuero. Colores neutros y claros, piel y acero, estructuras que nos recuerdan al alambre de púas y cadenas nos hablan de la carne y el sacrificio. La pasarela se convirtió en fuente de imágenes fuertes y controversiales. Prendas rígidas, tops de cuero, bodies y tocados en forma de cuernos hablan de una sensualidad oscura, macabra.
Y, finalmente, llegó el final y con él, los famosos. La primera fila se llenó de personalidades iluminadas por una enorme, gigante luz de cine. Después de una breve ronda de fotos sociales, comenzó el desfile propiamente dicho. Pantalones oxford transparentes dejaban ver las botas de Rudbeckia, sacos y capas, vestidos, cuellos buche y mangas amplias, todos con una variedad de tejidos increíble (realmente increíble) se cruzaban sensualmente sobre la pasarela iluminada. El lamparón que coronó la pasarela fue esencial para el deleite de los ojos: no hacía más que levantar y destacar el brillo, el color, la transparencia y la suavidad de los tejidos. Delicado, original y femenino son los mejores adjetivos para definir la última colección de una marca que viene en subida y al parecer no quiere ni va a detenerse.