En los camarines hay corridas, ansiedad, pero sobre todo muchas ganas de salir a bailar, a cantar y a tocar.
El espacio destinado a los artistas se remodeló este año y eso se nota: está más ventilado, las bocas de entrada y salida son más grandes y los baños más cómodos.
De a poco fueron llegando bailarines, músicos y actores, quienes se preparan para el festejo.
Los bailarines buscaron sus trajes y les dieron las puntadas de último momento, para salvar cualquier imperfección.
Gabriela Mancuso, la jefa de Vestuario, ayudó a entregar las prendas –que en total son unas 5 mil- y dio respuestas a los problemas de último momento.
Los bailarines dedicaron varios minutos a maquilarse, mientras tomaban unos mates y trataban de superar su ansiedad por estar en el escenario.
Entre los artistas estaban el director de actores y protagonista de la fiesta, Guillermo Troncoso y Enzo de Luca, a cargo de la coreografía.
Priscila Resca, una de las monitoras de las bailarinas contemporáneas, aseguró que siente mucha expectativa, porque todos los ojos estarán puestos en ellos.
Federico Pérez, que hace diez años baila en la fiesta, dijo que este año la experiencia fue muy positiva, sobre todo por la onda del staff.
Agustina Pugdengolas y Verónica Pereyra son bailarinas que nacieron en otras tierras, pero se enamoraron de la vendimia. Mientras se preparaban comentaron que no sólo el proceso creativo es inigualable, sino que admiran el modo como se respeta a los artistas en Mendoza.
Quizás el grupo de artistas más emocionados sean los bailarines que bailaron hace cincuenta años en el Frank Romero Day y que hoy volverán a ser protagonistas de la fiesta.
La emoción fue tan grande, que una de las bailarinas del grupo, Nelda Rivero, se descompuso, pero luego de ser atendida por el médico se repuso rápidamente.
Clelia Arce, Mirta Mitre, María Cristina García, Jesús Reynoso, Bárbara Roso y Alicia Calderón, son algunos de los abuelos que hoy volverán a actuar sobre el Frank Romero Day.