Florencia tiene 20 años, cabellos rubios y ojos marrones. Mide 1,71, y estudia periodismo. Representó al distrito de Pedro Molina.
"No lo puedo creer. Esto me recuerda a las vendimias con mi papá, que me guía desde el cielo. Esto significa tanto, que ustedes no tienen idea. Le agradezco al municipio, y a todas las coordinadoras. Les agradezco de corazón, y los voy a representar de la mejor manera", dijo emocionada y entre lágrimas la nueva soberana.
Florencia, la nueva reina de Guaymallén.
La virreina, en tanto, fue María Candela Furfaro, la joven de Dorrego.
La Rotonda de Salcedo, en Corralitos, se llenó de color y barras bullangueras. Alrededor de diez mil personas se acercaron para presenciar "Memoria de los tiempos", la Fiesta Departamental de Guaymallén.
Veinte candidatas distritales, con nervios y emoción, se ubicaron en primera fila, esperando el comienzo del acto artístico, mientras que Gisela Campos, Rodolfo Gravina y Denise Vera, los locutores, saludaban con euforia y fuerza a todos.
El gobernador Pérez y su esposa, acompañado por el intendente Alejandro Abraham, fueron los primeros en ubicarse en el sector de funcionarios y políticos. ¿La comitiva? Carlos Ciurca y su mujer, Anabel Fernández Sagasti y Lucas Ilardo, Féliz González, Rolando Baldasso, Marizul Ibáñez, Carlos Díaz Russo, Marcelo Costa y Diego Martínez Palau.
Las perlitas
Fuertes vuvuzelas sonaban, ensordeciendo al sector de prensa sobre todo, cuando los locutores mencionaban a Francisco Pérez y Alejandro Abraham.
Gisela Campos saludó especialmente a Carlos Ciurca, recién llegado de sus vacaciones.
¿Cadena nacional? Antonella Flores hizo el discurso más largo de la Vendimia 2013. Por un largo lapso de tiempo, la soberana saliente agradeció a una larga lista de nombres, lloró emocionada, y le aconsejó a la nueva reina que "la soberbia no se apodere de ella". Tuvo lugar para una perlita: "Agradezco al intendente Alejandro Abraham, y al próximo intendente, Luis Lobos". ¿Será clarividente?
Gabriela Garro, la relatora oficial de la fiesta, vivió un día inolvidable el miércoles 6 de febrero. En el ensayo general, su novio le propuso casamiento, mientras todos los bailarines y actores prendían luces e iluminaban el predio. Estaba presente el Padre Lalo, quien fue parte de la fiesta en el momento de la Bendición de los Frutos: el cura preguntó si había alguien que se oponía al matrimonio, y al no escuchar objeciones, los bendijo en el acto.
La fiesta
Las generaciones escriben historias que sólo la memoria mantiene viva. Esta memoria, ha de llegar en esta noche vendimial, caracterizada en la voz y en la danza. Un ritual se convoca, de voces ancestrales, caciques de la roca, el agua y la tierra. Poderosos guerreros de nuestra geografía se hacen presentes para iniciar el festejo y a partir de él, recorrer cada época y cada personaje queridos y admirado de Guaymallén.
"Trescientos artistas evocaron, a través de su arte y disciplina, momentos sublimes que quedarán y afianzarán el sentido de pertenencia de esta tierra que avanza en sus tiempos y en sus formas", anunciaba la gacetilla de la celebración.
"Memoria de los tiempos" fue una vendimia de afectuoso homenaje a los hombres y mujeres que escribieron y escriben desde sus profesiones y oficios, las páginas de la historia de este departamento pujante.
El acto artístico
Guaymallén tiene su historia, que hoy cantamos en esta canción. El sueño de vendimia ya llegó", sonó en la canción inaugural -y original- del acto artístico. "Bueno es revivir recuerdos", dijo la locutora.
La primera sorpresa tuvo que ver con la voz en off que cuenta la historia, de una mujer, cuando estamos acostumbrados a las penetrantes y profundas voces masculinas.
Después de los primeros cuadros inaugurales, el patio de una familia se transformó en la escena principal, en donde la imagen de la Virgen de la Carodilla tuvo un lugar destacado. Es la reina que deja su corona, Antonella Flores, la que le ofrenda flores.
Una Bendición de los Frutos express es la que continuó, con un saludo del sacerdote, el rezo del Padrenuestro y una pequeña homilía. Un corte que confundió un poco.
Una cueca bailada por la reina departamental y un elegante ballet -el vestuario es cuidado, vistoso, homogéneo y muy bien elaborado- siguió y se retomó la fiesta. Como no hay cueca sin gato, esa danza fue la que sonó a continuación.
La memoria recordaba que un sanjón marcaba los límites en Guaymallén: a un margen, la comercialización, y al otro, los cultivos. El homenaje a los productores y agricultores en escena, y al reconocido mercado del departamento se llevó un fuerte aplauso.
Don Gerardo Américo Andía, boliviano que mezcló su cultura con el pueblo de Guaymallén, fue el reconocimiento siguiente, con un cuadro de gran despliegue: las danzas bolivianas garantizan siempre alegría y vibrantes colores.
En este punto de la fiesta hay que marcar el aspecto que sorprendió de manera indudable: el vestuario. No hubo un cuadro en el que se repitiera. Elaborado, detallado, vistoso, y de gran calidad, la vestimenta de los bailarines resultó exquisita.
Por supuesto, la marca registrada de Laura Fuerte y su grupo, no faltó: mucha música original, especialmente compuesta para la fiesta, y la impronta de musical que la caracteriza.
Un anciano, en una suerte de personificación de la memoria, fue el relator testigo de la vida de los últimos 75 años del departamento: los cuadros de la niñez, con los cuentos, los juegos y el circo presentaron una estética para aplaudir de pie.
La historia siguió con la juventud del relator, Eleuterio, y un cuadro dedicado a la "chica más linda del diario". El rock and roll y los bailes y puestas estilo music hall dominaron el momento.
Al recordar los años 70, el tango apareció con el recuerdo del Club Social Villanueva, que abría sus puertas en esos tiempos. Además de celebrar a Andía, los guaymallinos recordados y homenajeados fueron los Quatrini -pioneros de los fuegos artificiales de Cruz de Piedra., el Turco Nallin -dueño del primer almacén de ramos generales de la Villa-, el lechero Jesús Bonarrico, el payaso Tony Chancletín, Don Galli -con la primera sucursal de su disquería, en Guaymallén-.
Para terminar la fiesta, en la que la nostalgia y la alegría fueron las constantes, hay que remarcar algunos aspectos "revolucionarios": el cuadro de la Virgen fue corto y dentro de la Bendición de los Frutos, sin recurrir al canto tradicional de la "Virgen de la Carrodilla" -solo se escucharon dos o tres versos, a capella-. Hubo un momento sobrecogedor y muy serio: el que recordó la época trágica de los gobiernos de facto, y en el cual se homenajeó a las Madres de Plaza de Mayo. Además, cuadros típicos, como el del granizo y las tormentas -los habituales flagelos- brillaron por su ausencia.
Los números
En total "Memoria de los tiempos" tuvo en escena 300 bailarines de rubros folklóricos, contemporáneos y actores. Se confeccionó el 50 % del vestuario para el acto. Fueron doce cuadros, divididos en escenas. Se compusieron especialmente para la fiesta siete canciones originales, cantadas por artistas de la comedia musical de Guaymallén. Hay un gran homenaje en la fiesta. Tres grandes bloques escenográficos sirvieron para el desarrollo de la puesta con cortinas de leds; y una gran pantalla de led acompañó el desarrollo de la misma, en el centro del escenario.