Una bella joven de 23 años, cabellos castaños y ojos marrones es la nueva soberana de Luján de Cuyo. Se trata de Lucía González Casale, hermosa representante del distrito Las Compuertas, que estudia enología y ganó la elección holgadamente.
Lucía recibió 69 sufragios, en una votación que desde el primer momento inclinó la balanza hacia ella. Como virreina fue elegida Priscila Quintero, la reina distritsl de Mayor Drummond.
Una larga velada
Si bien el esquema oficial determinaba que a las 21 sería la Bendición de los Frutos y a las 22 el acto artístico, fue minutos pasadas las 22 en que la ceremonia religiosa dio comienzo.
El Intendente López Puelles ofició de anfitrión. Miriam Gallardo, Marcelo Locamuz -Deportes-, Marcelo Costa -Hacienda-, Marcelo Barg -Agroindustria-, Rolando Baldasso -Infraestructura-, Marizul Ibáñez -Cultura- y el Gobernador Francisco Pérez junto a su esposa dijeron presente y celebraron con respeto y sumo silencio la Bendición de los Frutos, antes de la celebración artística, y acompañados de cerca de veinte mil personas que se acercaron a participar de la celebración.
El acto religioso, de marcado tinte católico, fue llevado adelante por el reconocido padre Pepe Rocuzzo, sin contar con la presencia de ministros de otros credos. Tuvo como característica principal la presencia protagónica de la Virgen de la Carrodilla. Nuevamente, asombró el fervor de la gente, que recibió a la Patrona de los Viñedos y a la lectura del Evangelio de pie, con vivas y saludos de pañuelos al viento, y en algunos casos, con lágrimas de emoción.
Impacto
Con un escenario de enormes dimensiones, sin precedentes para las vendimias departamentales, distinta a las viejas costumbres y con influencias de corrientes artísticas heterogéneas, el predio verde José Humberto Ferri se encontró colmado de personas que vivieron con entusiasmo “Acuarelas del tiempo”, el acto artístico que culminó con la coronación de la nueva candidata departamental.
El lugar, ubicado sobre calle Azcuénaga, contó además con ferias de artesanos y puestos de comida, por lo cual desde temprano varias familias y grupos de amigos se dieron cita para encontrar un sitio privilegiado para disfrutar de la jornada.
Una despampanante Julieta Navarro, un aplaudido Marcelo Ortiz y el crédito local Rolando Citón fueron los encargados de oficiar de maestros de ceremonias, saludar al público y presentar a las candidatas.
El acto artístico
Se trató de una fiesta en la que la particularidad fue el cúmulo de ideas, pensamientos y demostraciones artísticas concebidas por cuatro visiones diferentes sobre un mismo escenario la calificó de inédita: cuatro directores se hicieron cargo de la misma.
No hay precedentes que cuenten una Vendimia bajo la mirada de cuatro directores de trayectoria como son Pedro Marabini, Héctor Moreno, Claudio Martínez y Francisco Carrasco, y un guionista de la talla de Arístides Romero Vargas.
Para los periodistas que cubren habitualmente Vendimia, las expectativas se fueron alimentando día tras día: ¿Encontrarán estos hacedores similitudes, puntos en común, y lograrán un hilo conductor coherente? ¿Cómo manejarán los egos? Fueron algunas de las preguntas que se generaron.
Arístides Romero Vargas, autor del libreto de la fiesta, explicó que “el guión fue escrito en dos universos con una interpretación visual de personas importantes del departamento. Quisimos informar que en Luján existe un mundo cultural importantísimo para la provincia y el país. Fue fundamental situar y reafirmar a personalidades destacadas de la cultura lujanina como son los casos de Leonardo Favio y Juan Dragui Lucero. Este cambio de trabajo en conjunto con hacedores de Vendimia rompió con la expresión donde el artista era un creativo solitario, logrando con este entrecruce colectivo de ideas llegue con pensamientos de diferentes polos a construir una positiva Vendimia”.
Los cuadros
Con la música de "Nazareno Cruz y el Lobo", y un vibrante homenaje a Leonardo Favio, comenzó el acto. El minimalismo y una pareja de estupendos bailarines dominaron las tablas y llenaron de lirismo el lugar. Con una elevada y elegante performance, se llevaron el primer aplauso fuerte.
El Lobizón, el Futre, la Lechiguana, el Hachador y otros mitos mendocinos embrujaron luego el gran escenario, fueron reconocidos inmediatamente por el público, y este periodista presenció algo maravilloso: abuelos y abuelas que miraban el cuadro en el público comenzaron a contarle esos y otros cuentos mendocinos a sus nietos; haciendo viva la tradición oral gracias a verla representada frente a sus ojos.
Un narrador con dos amigos cuenteros, justamente, de esa tradición oral, fueron inventando durante la noche un Luján entre la realidad y la fantasía, y entre cuentos y narraciones mostraron la historia de los pueblos originarios y los inmigrantes: como trajeron las primeras cepas y cómo nació el vino.
Se mostró como florece la viña en primavera, y se palpó el dramatismo del desierto como amenaza silenciosa. Se concientizó sobre el dolor que significa no cuidar la tierra y tornarla un desierto irrecuperable. Obvio, la helada y el granizo conformaron los peligros de la vitivinicultura de la zona.
Por supuesto, infaltable, siguió el momento de la invocación a la Virgen de la Carrodilla, que llega cuando todo parece perdido. Se trató de uno de los cuadros más logrados, pues se optó por personificar a la Virgen con una actriz, en vez de entronizar la imagen en el escenario. Todos sabemos el riesgo que esto implica -recordemos aquellas vendimias en las que se descolgaban pobres chicas disfrazadas de fantasmales vírgenes que quedaban suspendidas en escena como bolsas de papas-, y en este caso, el respeto y el arte se unieron para brindar un casi sublime cuadro musicalizado con la voz de Jairo, pero que aportó al mismo tiempo vanguardia y originalidad.
La historia siguió con el recuerdo del poblamiento de Luján, la llegada del ferrocarril, y un bello homenaje a docentes del departamento que en varios distritos enseñaron en escuelas públicas, muchas veces en extrema pobreza. Las bodegas lujaninas como lugares plagados de magia, en las que hasta graciosos fantasmas ejecutaron particulares danzas, también tuvieron su momento.
"Canta, ríe... no pierdas la esperanza en el amor", decía la letra de la canción final, concluyendo en que Luján es un departamento hecho por todos: criollos, inmigrantes, bodegueros, docentes... un departamento hecho por el trabajo del hombre.
La opinión
Hay que destacar dos aspectos fundamentales que son definitorios a la hora de transformar a una Vendimia en perdurable en el tiempo o hundirla en el olvido: la selección musical y las coreografías.
En este caso, los cuatro creadores concibieron una banda sonora descollante, en la que fusionaron hitos de la música del cine de Favio, el más puro folklore tradicional, nuevas tendencias -como Tonolec-, bellos temas de Julieta Venegas y Abel Pintos, la diversión de la mano de Palito Ortega, tangos y creaciones propias -entre las que se destacó una preciosa cueca, escrita por Claudio Martínez-.
Sobre las coreografías, hay que decir que la precisión de los bailarines verdaderamente fue digna de una ovación. Hubo muchos momentos de bailes de parejas que, casi literalmente, volaban en escena, con una fluidez que erizaba la piel.
Si se debe señalar un pequeño punto flaco, fue el de la escenografía. Se apostó al despliegue tecnológico en escena: cinco pantallas fueron el soporte fundamental de la puesta, que por momentos se vio algo desnuda.
Felicidad absoluta al terminar la fiesta.
Fue una fiesta-bisagra: en un tiempo en el que los dimes y diretes, las avivadas, los vedettismos y las peleas entre gente de vendimia son moneda corriente; se demostró que muchos creativos y directores de fiestas pueden trabajar juntos y en armonía, construyendo a la par y logrando, mancomunadamente, un acto artístico notable.
La foto de MDZ lo dice todo: creativos abrazados, y festejando. Brindemos por ello.