Rúpolo: “En la Vendimia también había problemas de género”

La coreógrafa, que dirigirá por cuarta vez el espectáculo, dijo que el primer año los varones no recibían órdenes de una mujer. Las sorpresas con que se encontrará el público, los cambios necesarios en el concurso y el proyecto de abrir una carrera de Danza en la UNCuyo.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La Fiesta de la Vendimia no está exenta de los problemas de género que afectan a otros ámbitos. Justamente por eso, es que Vilma Rúpolo se siente tan orgullosa de dirigir por cuarta vez el espectáculo, porque considera que siempre existen “dudillas” sobre las féminas y que años antes era difícil que los varones aceptaran sus órdenes.

“Si fuera hombre y hubiera hecho cuatro Vendimias diría bueno, pero siendo mujer siento mucho compromiso, mucha autoexigencia, porque siempre aparece alguna dudilla. El primer año fue difícil, los técnicos decían: a esta no le vamos a hacer caso”, contó la bailarina.

“Si fuera hombre y hubiera hecho cuatro Vendimias diría bueno, pero siendo mujer siento mucho compromiso, mucha autoexigencia, porque siempre aparece alguna dudilla. El primer año fue difícil, los técnicos decían: a esta no le vamos a hacer caso”, contó la bailarina.

Desde que le anunciaron que el equipo que dirige ganó el concurso para realizar “Teatro Mágico de Piedra y Vino”, Rúpolo no para. Todas las mañanas llega temprano al taller donde se confeccionan los trajes y el resto del día se reúne con los encargados de las distintas áreas, que conforman ese verdadero engranaje que es la fiesta.

Rúpolo en la puerta del taller donde se confeccionan los trajes de la fiesta.

La directora contó a MDZ ON Line que en la celebración se conjugará lo tradicional con tecnología como el mapping, que habrá una integración entre el público y los actores, a través de una especie de aro y que sobre el escenario bailarán los mismos artistas que hace cincuenta años pisaron por primera vez el Frank Romero Day.

Rúpolo también se explayó sobre los cambios que debe tener la organización de la fiesta y contestó a las críticas que recibió el equipo luego de haber ganado el concurso, porque sus competidores entendieron que no cumplían con las reglas del juego.

Una charla a fondo, con la directora de la máxima fiesta de los mendocinos.

De género y exigencias

- ¿Cómo te sentís dirigiendo la cuarta Vendimia?

-Me siento muy orgullosa, pero más que nada de ser mujer. Si fuera hombre y hubiera hecho cuatro fiestas diría bueno, pero siendo mujer siento mucho compromiso, autoexigencia, porque parece que siempre nos tenemos que exigir más, siempre alguna dudilla o cosa aparece.

Rúpolo dijo que en la fiesta se puede innovar y que los jóvenes son clave.

- ¿En la Vendimia hay problemas de género?

- Al principio ni te cuento, en la Vendimia también había problemas de género. Los técnicos decían: a esa mina no le vamos a hacer caso, no les gustaba recibir órdenes mías, se las tenía que dar a través de un hombre, así era al principio.

- ¿Eso cambió en los últimos años?

- Cambió toda la situación de la mujer en el contexto político económico y por otro lado tuve que cambiar mi carácter. Cuando era bailarina clásica era de una dulzura total, pero después la misma realidad del rol te obliga a cambiar, porque este es proceso muy vertiginoso, uno juega en una especie de equilibrio para tratar de armar el rompecabezas, hay que estar pendiente de todo, que no se demoren las licitaciones.

Rúpolo dijo que se deben hacer cambios en la organización de la fiesta.

- ¿Teniendo en cuenta este ritmo, hace falta hacer cambios en la organización de la fiesta, que inclusive se plantearon en los foros vendimiales?

- Creo que hay que hacer modificaciones, para que apenas termine la Vendimia la comisión saque el próximo concurso y el equipo que gane lo sepa seis o siete meses antes. También me gustaría que la responsabilidad no descanse sobre una sola persona, el director, sino sobre el equipo.

De piedra y de vino

- ¿Con qué se van a encontrar los espectadores este año?

- Quisiera que se emocionen con el mensaje, que es algo muy sentido, la historia de un chico que regresa al lugar donde nació y creció en medio de las viñas, de los pájaros, de las acequias. Arístides Vargas (autor del guión) nos dijo que la idea fundamental es que el escenario no sea lo de siempre y tratamos de moverlo de algún modo a través de tres recursos: un aro que une el público con la escena, el mapping y el homenaje a los 50 años del teatro griego, que es la apertura de una estructura para que se vea la piedra original. Este mensaje está reforzado por la aparición de los bailarines que pisaron las dos primeras vendimias, son ocho parejas y van a bailar Póngale por las Hileras.

Para Rúpolo, la responsabilidad de la fiesta no debe recaer sobre una sola persona.

- ¿Cómo conjugarán los aspectos tradicionales de la fiesta con los innovadores?

- Nosotros hablamos mucho sobre conjugar esto, que es un equilibrio maravilloso, esa es la gracia de poder poner en escena la Vendimia. Por ejemplo, al principio colocamos la imagen de la Virgen en un lugar de vanguardia, después nos dimos cuenta que debía estar después de la helada, justamente donde la ponen los campesinos.

- ¿En el espectáculo se puede innovar?

- Sí, primero tecnológicamente, por ejemplo el mapping nunca se hizo, que utilizaremos en una de las primeras imágenes cuando él recuerda a su Mendoza. Es un riesgo, porque esa noche habrá luna llena, eso no es bueno porque tiene que estar bien oscuro, pero bueno son riesgos y Alejandro Rodríguez (encargado de ese aspecto) me dijo que no me preocupara, que va a extremar la definición. Creo que la innovación también viene de la mano de los jóvenes, la unión de la experiencia con esas ideas nuevas, por eso este es un equipazo.

-¿Recién comentaste que una de tus preocupaciones es que esa noche habrá luna llena, tenés otras?

-  No me las hagas nombrar. Yo tengo una confianza absoluta en el equipo, si yo me voy de la fiesta, todo sigue igual, lo mismo siento con los artistas que fueron elegidos en un casting muy duro, pero hay aspectos contra las que uno no puede hacer nada, como el clima.

Rúpolo junto a los encargados de vestuario y a algunas de las costureras

- ¿Cómo soportás la presión de estos meses?

- Siempre me aferro a la gente, me gusta estar siempre con alguien trabajando, por ejemplo el domingo estuvieron todo el día en mi casa y eso me da impulso para seguir, sola no podría.

- Cuando ganaron el concurso hubo cuestionamientos porque tu hijo trabaja en Cultura y porque Arístides Vargas no vive en Mendoza. ¿Cuál es tu respuesta?

-  Yo no me preocupo tanto, porque estoy tan segura que Arístides es más mendocino que nadie y que mi hijo casualmente está ahí, él hace su carrera y yo la mía. Si esto me hubiera pasado el primer año sería distinto. A mí no me afecta, no sé si a mi hijo le afecta, él se ha cuidado de ni enterarse lo que estamos haciendo, estoy segura que jamás va a estar involucrado en problema de corrupción, porque guarda la formalidad y el respeto. Nuestro trabajo hizo que hayamos ganado esta Vendimia, y lo de Arístides me parece que es un orgullo, que venga un autor de su talento a escribir un libro tan bello.

-  Pero nadie dudó de su talento, la crítica fue que no vive en Mendoza, sino en Ecuador.

- Desde hace diez años que vino y montó Jardín de Pulpos, todos los años se montan obras acá, participa de nuestra cultura.

Proyectos

-¿Serías la responsable de otra Vendimia, cuáles son tus proyectos a futuro?

- Vendimia haría una más, sé que puedo colaborar en muchos aspectos, pero tomar la dirección no, esto tiene un ritmo violento. Mi desafío próximo será lograr la apertura de la carrera de danza en la UNCuyo, hace treinta años que estamos luchando por esto y espero que el año que viene lo logremos. Esta es una deuda con nuestra provincia y con la región, porque no hay ninguna escuela pública y gratuita universitaria, y esto dignifica a la profesión, al artista, que tiene una función social.

- ¿Cuál es esa función?

- Son muchas las funciones del arte, divertir, reflexionar, otorgar belleza; pero sobre todo refleja el momento histórico, lo anticipa de algún modo, se expide respecto de eso, dice algo. Creo que por un lado la misión de divertir es maravillosa, pero también el arte es la percepción del momento, hay un sector que tiene ese compromiso de expresar cómo un hombre puede ser más feliz, más justo, cómo una sociedad puede ser más equilibrada. El arte suele hacer esas cosas y es el mayor sensibilizador y cuando se es sensible no se hace la guerra. Creo que la sensibilización que produce el arte es la que puede evitar la violencia y la injusticia.