Veinte costureras ya confeccionan los trajes de la Vendimia

Las mujeres describieron al vestuario de esta fiesta como muy colorido y alegre. Este año se trasladaron al taller de costura que funciona en la Dinaf.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Los trajes que lucirán los artistas en la Fiesta de la Vendimia van tomando forma. Veinte costureras ya trabajan en la confección de las prendas a las que definieron como coloridas, con toques artesanales y muy alegres.

Este año, las mujeres se trasladaron a un taller industrial de costura que está en el predio de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf). Además de espacioso, el lugar cuenta con unas 15 máquinas de coser, lavarropas automáticos, planchas y todo lo necesario para dejar a punto los trajes que lucirán los casi 1.000 artistas que habrá en escena.

Las costureras trabajan en el reciclado de algunos de los 80.000 trajes.

En el inmenso taller, las mujeres ya empezaron a remodelar las 80.000 prendas existentes, a las que se suman 20.000 de utilería de vestuario, como sombreros y apliques, entre otros objetos.

En el inmenso taller, las mujeres ya empezaron a remodelar las 80.000 prendas existentes, a las que se suman 20.000 de utilería de vestuario.

La jefa de Vestuario del espectáculo Teatro Mágico de Piedra y Vino, Graciela Mancuso, explicó que un 80 por ciento de las prendas se restaurarán y sólo un 20 por ciento se realizará a nuevo.

La vestuarista comentó que este año los trajes se destacarán por su colorido, los toques artesanales y sobre todo por estar personalizados, ya que no sólo se respetarán los talles, sino que se harán a medida para bailarines y actores que estarán en algunos cuadros específicos.

La encargada de Vestuario, Graciela Mancuso, junto a otros colaboradores.

Este año se sumó al staff un productor general de Vestuario, que es Guillermo Salatti. La intención es que sea un puente entre Cultura y los realizadores del espectáculo, además de estar pendiente de las licitaciones que suelen atrasar los trabajos.

También colaboran los diseñadores Leo Peralta, Omar Lateada y Celina Echavez, que tienen a cargo el cuidado de trajes de cuadros específicos.

En el taller

El enorme galpón donde funciona el taller tiene el sello de la directora de la fiesta, Vilma Rúpolo, que con la colaboración de los chicos del ex Cose pintó el frente de color violeta. Además trajo plantas de su casa, para que las costureras estén cómodas, en un clima alegre y distendido.

En el taller ubicado en la Dinaf, las mujeres trabajan cómodas.

Hace catorce años que Ángela Ruiz utiliza su talento para crear los trajes de la fiesta. La mujer describió la vestimenta de este año como “fabulosa”, porque tiene mucho colorido.

Ángela es costurera de profesión, todo el año realiza trabajos en su casa, pero abandona todo cuando comienza la Vendimia. Se interna en el taller con sus compañeras, hasta que todo queda listo.

La mujer dijo que fue una gran emoción ir a la fiesta y poder admirar los trajes que cosió con sus compañeras.

En el taller hay unas quince máquinas, que permiten trabajar en forma cómoda.

En estos primeros días de trabajo, las mujeres se reparten todas las labores, es decir desde ayudar en el traslado de los trajes, hasta desarmar los que se reciclarán. A medida que se acerca la fiesta, cada una se dedica a su tarea específica.

Claudia Villafañe lleva tres años cosiendo los trajes de la Vendimia. Explicó que el primer día  los realizadores les contaron el libreto de la fiesta, para que pudieran visualizar en qué momento aparecerían cada una de las prendas y cuál era la idea que querían transmitir.

Normalmente en este taller se confeccionan uniformes, sábanas y toallas.

Otra de las costureras, Elsa Blanco, dijo que todos los años el vestuario es diferente e implica un desafío. Para la mujer, lo que diferenciará a los trajes de este año será que son divertidos.

Además de las costureras, en el enorme salón trabajarán diez lavadoras y un número similar de planchadoras, que serán las encargadas de dejar las prendas a punto.

También colaboran mujeres que trabajan normalmente en el taller de costura de la Dinaf, que todos los años realizan cientos de prendas para los chicos que permanecen en los hogares. Es el caso de Estela González y Griselda Ledesma, que por unos meses abandonarán la confección de uniformes, sábanas y toallas, para crear los trajes que lucirán los artistas en la fiesta central de los mendocinos.