Romina Gurlino es la nueva Reina de La Paz

La joven fue coronada bajo la lluvia, luego del acto "Hijos de La Paz y de mi tierra". ¿La sorpresa? El gobernador Pérez pisó tierra radical.

Foto: Gentileza
Foto: Gentileza

Bajo una intensa lluvia que se desató con furia al momento de la elección y coronación final, Romina Alejandra Gurlino resultó electa como la nueva soberana de este departamento del este mendocino. La paceña de 19 años y 1,75 de estatura, representó al Centro Cultural y Recreativo La Paz. Cursa segundo año de radiología, tiene cabellos castaños y ojos marrones.

Como virreina fue coronada Julieta Capdevila, representante del Barrio Jardín Ferroviario.  

Con la sorpresiva presencia de Francisco Pérez y los intendentes de Junin -Mario Abed- y Rivadavia -Ricardo Mansur-, la fiesta de la Vendimia de La Paz 2013 se vivió con gran entusiasmo de la gente que pobló el complejo deportivo y recreativo de La Democracia.

El acto artístico

"Hijos de La Paz y de mi tierra”, presentó la historia de una familia paceña que vive de las producciones de la región.

Sebastián, primogénito y único hijo del matrimonio compuesto por doña Marta y don Evaristo, decide viajar a la ciudad para estudiar Agronomía y volver con el título para seguir trabajando en su departamento.

Romina Alejandra Gurlino, la nueva reina.

Mientras los ciclos de la vid (representada por el brote, narrador de la representación artística) van marcando la historia de sus padres -que siguen trabajando las hileras de su finca-, Sebastián se enamorará y recorrerá el mundo con el único fin de traer al departamento del este mendocino conocimientos para avanzar y crecer mancomunadamente.

“El argumento marca un claro mensaje de unión, y conlleva a la idea de volver a los valores, a nuestras costumbres y tradiciones: ellos son los que culturalmente definen a los paceños como hombres y mujeres de paz y de trabajo", explicó Federico “Godo” Giménez, libretista y director general de la fiesta.

El autor pensó al título de la Vendimia como un juego de palabras entre la paz como valor y La Paz, el departamento. “La armonía y parsimonia son características de nuestro departamento. Justamente queremos que al utilizar la palabra ‘paz’ se genere la duda de si se está hablando del nombre del departamento, o del sustantivo en sí”, explican desde la organización.

Los cuadros

La obertura mostró, de manera coreográfica, el nacimiento del brote como símbolo de lo fértil y de la producción que busca un lugar para desarrollarse, encontrando en la Paz las condiciones ideales percibiendo el esfuerzo huarpe, sanmartiniano y el crisol inmigrante que pobló la región.

La fiesta siguió a través de una tonada original en la que se contaron las costumbres paceñas y las características del hombre trabajador y laborioso. Luego se presentaron a los personajes protagónicos mediante situaciones cotidianas del hombre de pueblo.

Llegó luego un momento especial para destacar el incansable trabajo del tomero, que dedica la madrugada para regar y distribuir el agua.

Un cuadro con un dejo de melancolía y algo de dramatismo fue la escena que sucede en la terminal, despidiendo a Eugenio. Se representó allí la situación de muchos estudiantes paceños que deben partir en busca de estudios universitarios.

Mientras en La Paz se muestra la preocupación de los productores por las heladas y sus modos de combate; en la Ciudad de Mendoza el joven Sebastián conoce nuevas culturas, tribus urbanas, y diferentes costumbres. Suena la “canción de la melancolía”, un tema compuesto especialmente en el que se mostraron las sensaciones y angustias de aquellos que aman el pueblo y tienen que adaptarse a los cambios, como así también la familia que se queda y extraña los vínculos.

Por supuesto, la desgracia del granizo, las tormentas estivales y la amenaza de la destrucción de toda la producción también apareció en el acto artístico, así como la fe del pueblo, presente en esos momentos críticos. La novedad fue que no solo se aludió a la Virgen de la Carrodilla, patrona de los viñedos, sino que también se mostraron las advocaciones populares de los diferentes distritos y los santos a los que el pueblo refiere.

Luego de las tormentas el ciclo sigue, y paralelamente al esfuerzo en la viña, la producción y la llegada de los frutos, la historia del joven Sebastián sigue en Buenos Aires y luego, en Latinoamérica, donde se encuentra con los pueblos originarios.

Luego del paso del tiempo, las añoranzas y de extrañarse mutuamente, el reencuentro familiar se concreta. Al mismo tiempo, llega la época de la cosecha.

El mensaje final y esperanzador es el de la familia y el brote, que consiguió ser vida a pesar de las adversidades y gracias al esfuerzo del hombre de La Paz.