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Varios sectores empresariales y/o industriales están conformes con las medidas proteccionistas impuestas por el Gobierno Nacional. Especialmente con las trabas a las importaciones que impuso el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. Sin embargo, hay otros que no pueden ver concretado su trabajo por estas reducciones.
Y reducciones es la palabra indicada para la historia que hoy vamos a contar. Andrés Bicocca es un joven artista mendocino, su arte sale de lo convencional. Andrés es DJ, pero no de esos que pasan música, lo suyo es el scratch. Sin embargo su actividad principal es la de realizar bonsáis y como tal es reconocido en varios países. Tanto que una editorial española le editó un libro y ha sido invitado a ser jurado de uno de los concursos de bonsáis más importantes del mundo, que se realizará en 2013, en Filipinas.
Pero vayamos a la anécdota que lo frustra: "La editorial española Bubok editó mi primer libro llamado Bonsai Yamadori y aunque no lo creas, no lo puedo tener por las trabas a las importaciones. La editorial tiene convenio con imprentas de varios países, entonces vos podés comprar el libro por la web y para que no te salga caro el envío te lo imprimen en tu país de origen. Yo no lo he podido tener porque las imprentas con las que trabajan en Argentina no consiguen tintas de colores. La única opción es que me lo impriman en blanco y negro. El libro tiene 130 páginas con muchas fotografías… Un amigo de Chile y otro de Uruguay me han pasado fotos para que vea cómo ha quedado y están viendo la posibilidad de mandarme un ejemplar", cuenta con pesar Bicocca.
Andrés es uno de los pocos que realizan esta actividad en nuestra provincia. Da clases en su casa de Guaymallén y dicta cursos en Buenos Aires, Uruguay y Chile. Ahora se ha embarcado en un gran proyecto: "Adquirí un terreno de dos mil metros en Barrancas, Maipú. Allí, estoy construyendo mi casa y la escuela de bonsai. También pienso hacer un museo y presentar un proyecto al Ministerio de Turismo para que pueda ingresar a los Caminos del Vino, ya que con esta técnica también trabajo olivos y vides", cuenta entusiasmado el joven.
Pero escuchemos de su propia boca qué es realmente un bonsai, haciendo clic en el video.
"El tamaño del bonsai es una cuestión de gusto de quien lo realiza. Muchos me dicen que lo que hago no es bonsai porque lo que he hecho es agarrar una planta vieja y ponerla en una maceta. En Argentina creen que son árboles pequeñitos por la concepción comercial que ha llegado hasta esta parte del mundo. En realidad, esta técnica nació en China, donde extraían plantas viejas y las conservaban en una maceta. Esto para los chinos significaba tener el poder de la naturaleza en sus manos. Esas plantas llegaban a vivir hasta más de 500 años y eran heredadas de generación en generación. Luego, los japoneses lo adoptan y lo comercializan. Pero el bonsai es un arte, que lamentablemente cuando los japoneses comienzan a hacerlo en serie pierde su valor artístico", explicó Bicocca. En sus obras se puede ver un toque de dramatismo. Una parte de la planta, Andrés la talla secándola y en el resto deja que la naturaleza se exprese.
-Explicanos tu técnica…
-El bonsai es arte y uno puede reflejar en la planta algo para transmitirle al espectador. A este (ver foto abajo) lo llamo "El caminante", si te fijás tiene la forma de una persona caminando contra el viento. A mí me gusta expresar cosas dramáticas. Entonces lo que hago es mantener viva a una parte de la planta y el resto la tallo. Mi técnica se llama reducción. Acá también vas a encontrar olivos, que tienen cien años y los saqué de una zona de desmonte. Mi objetivo no es dañar la naturaleza sino recuperarla. Jamás corto una planta sana, solamente rescato aquellas que han sido cortadas o podadas. El tamaño de mis obras es más grande que el de las comerciales y es justamente porque quiero que transmitan algo. El diseño de un bonsai tendría que ser libre, sin ataduras ni limitaciones, siempre manteniendo un equilibrio estético. Ese equilibrio esta dentro de cada uno, lo que puede ser estético para algunos puede no serlo para otros, depende de como se lo mire.
El caminante se llama esta obra de Andrés Bicocca.
-¿Dónde estudiaste?
-Soy autodidacta. Empecé estudiando solo y con el tiempo me fui especializando en una técnica que se llama trabajo de madera. Una vez me dijeron que para ser alguien en el mundo del bonsai tenía que estudiar con una persona reconocida. No creo que tenga que ser necesariamente así, yo lo hice solo. Los autodidactas tenemos en nuestras manos la responsabilidad de nuestros aprendizajes y por ello es necesario hacer lo mejor posible. Y para hacerlo es necesario abrir los ojos, el corazón y la percepción.
-¿Qué tiempo te lleva tener uno listo?
-Es relativo. Es como cualquier otra obra de arte. Todo comienza cuando vas a buscar la planta al campo, la traés y la enraizás. Eso ya te lleva un año, y después comenzamos con la parte del diseño...
-¿Se puede vivir de esto?
-Yo doy clases de bonsai. Tengo 25 alumnos desde los 10 años hasta los 40. Muchos lo toman como un proceso de relajación, para otros es un pasatiempo y algunos quieren encararlo seriamente. Hay otros que quieren tener un contacto con lo más simple que podemos tener que es la naturaleza. En Mendoza no hay artistas que se dediquen a esto y lo que estoy tratando de generar con mis alumnos es justamente eso: que surjan artistas.
-¿Cuánto sale una obra tuya?
- Acá es difícil vender, a menos de que venga un coleccionista extranjero y decida comprarte algo. Lo que pasa es que competimos con los que venden en el supermercado que no tienen nada de artístico. Yo he vendido bonsai desde 4.000 pesos. Pero hay algunos que llegan a valer 10.000 pesos.
-¿Requiere de muchos cuidados un bonsai?
-No. El error que comete la mayoría de la gente es que lo quiere como adorno y lo mete adentro de la casa. Pero el bonsai no deja de ser un árbol. Otro mito que hay entre la gente es que cree que hay que hacerle algo en las raíces para que no crezca y no es así. Lo que buscamos nosotros es que la planta crezca, pero buscamos distribuir esa energía para que tenga el aspecto que nosotros queremos. Igual a la planta se la fertiliza, da frutos... como cualquier otra.
-En esta primavera que estamos iniciando, ¿qué consejos nos podés dar para cuidar apropiadamente nuestro jardín?
-Soy de la idea de usar todo orgánico porque los químicos te dan resultados inmediatos pero con el tiempo te matan el suelo. El agua de Mendoza, la de la red, es una porquería porque viene con mucho cloro y eso te va arruinando la planta con el tiempo. Mientras más la regás es peor porque la vas matando lentamente. Lo que pasa es que el agua de red te va quemando las raíces. Lo mejor es regar con agua de las acequias.
Producción audiovisual: Danila Bragagnini, en Twitter @danibragagnini