El que ríe último

Mundialmente conocido por su Joey Tribbiani, Matt LeBlanc vuelve dispuesto a romper la maldición Friends. Y por ahora lo está logrando, con un Globo de Oro a Mejor Actor Cómico que ganó por la primera temporada de Episodes, la serie de I-Sat donde hace de un himself con mucho ADN Tribbiani.

Digámoslo de una vez: vistos desde el presente, todos los personajes de Friends eran bastante nabos. Arquetipos blancos, pulcros, y libres de toda contradicción o egoísmo. Personajes pintorescos pero inofensivos, coloridos pero de tono pastel, perfectamente sosos. Una ingenuidad –que ya entonces era medio anacrónica– sobrevolaba toda la serie: en Friends nadie jodía a nadie, no había resentimientos, envidias, competencias, nadie se mandaba algún moco importante de esos que resienten una amistad y de los cuales no se puede volver fácilmente, esos que en definitiva (en la vida real) son el mejor criterio para saber cuán sólido es el vínculo que tenemos con alguien. [De todo esto se podría inferir naturalmente que nosotros, los que no nos perdimos ni un capítulo y la convertimos en una de las series más populares de los ‘90, también éramos unos nabos. Y seguramente sea cierto. Pero ese es otro tema.]

Y un día Friends terminó con todos debida y obviamente casados, contentos, y comiendo perdices neoyorquinas, así que sus protagonistas se encontraron frente al duro momento de ver cómo continuar sus carreras. Los resultados fueron más que dispares. En general, todos probaron el natural salto hacia el cine, con desigual suerte. La única que logró no caerse de ese tren de alta velocidad y se mantiene al día de hoy (aunque su edad probablemente ya se esté convirtiendo en un problema) fue Jennifer Aniston, que, digámoslo también, tampoco es que se convirtió en la nueva Meg Ryan. Las incursiones del resto se mantuvieron en un rango que va de lo terrible a lo pasable, en un recorrido que incluyó el cine indie, el puro mainstream (caso Courtney Cox en la saga Scream), y hasta propuestas de televisión "seria", como Matthew Perry en Studio 60 on the Sunset Strip, de Aaron Sorkin.

Después de un larguísimo hiato –con intento de spin-off en el medio (la breve y fallida Joey)– Matt LeBlanc volvió por segunda vez con algo que en principio parece distinto. Episodes, que acaba de arrancar su segunda temporada en I-Sat y ya le valió un Globo de Oro a LeBlanc, es una comedia de la BBC2 creada por David Crane (Friends) y Jeffrey Klarik (productor de la genial y un tanto olvidada Mad About You) sobre una pareja de guionistas ingleses que llega a Hollywood para hacer la remake americana de su exitosa sitcom Lyman’s Boys. El punto de partida es un clásico de la TV americana: el recurso de reversionar series británicas exitosas, fenómeno que se acentuó mucho en los últimos años (desde Queer as Folk hasta The Office o Shameless), y acá aparece ridículamente exacerbado, en un contraste cultural que es una de las bases de la serie, con dos pilares fundamentales en la pareja de autores interpretada por Stephen Mangan y Tamsin Greig.

En la versión original de la "sitcom inteligente" que el matrimonio de escritores trae a Hollywood, el protagonista era un benemérito decano de un internado de varones, un hombre entrado en años, onda barba blanca + saco de corderoy con pitucones. Pero Hollywood tiene vida propia, su lógica mutante, extraña, avasalladora, y exquisitamente cínica. En Episodes, el mundo de la televisión está poblado de gente que parece la antítesis de aquellos buenazos de Friends: neuróticos, oportunistas, y traicioneros. El tono paródico de Episodes se mantiene sabiamente medido, sin exagerar nunca, ni cuando un productor (el gran John Pankow, el primo Ira de Mad About You) interrumpe el funeral de su propio padre para atender el teléfono y tratar de contratar a Matthew Broderick. Y es en ese contexto que los ejecutivos de la serie proponen (y presionan) para que el rol del decano caiga en Matt LeBlanc, que quizás el actor menos indicado del mundo para ese papel. Obviamente, el rol es rescrito y pasa de ser un decano eminente a un coach de hockey picarón que trata de levantarse a una inverosímil bibliotecaria rubia y tetona (la sitcom hasta tiene un nuevo título, un onomatopéyico Pucks!)

Si bien uno de los pilares de la serie es el juego de diferencias entre las expectativas de la pareja de guionistas y la satirizada cultura del espectáculo de Los Ángeles, Episodes gira casi todo alrededor de LeBlanc, que arma un personaje bastante magnético, cruza entre Charlie Sheen (¡cómo se lo extraña en Two and a Half Men!) y el David Duchovny de Californication, pero con un inevitable espíritu Tribbiani. Es que además de no ser viejo, eminente, o académico, el "LeBlanc real" que encarna (otra vez) Le Blanc es un desastre de tipo. Una especie de Joey apto para mayores de 18, después de años de éxito y millones de dólares. Un actor caprichoso, grosero, y bastante amoral, que no tiene problema en alardear de los millones que ganó con Friends ni blanquear que su escala de valores está básicamente regida por el hedonismo. LeBlanc (de lejos el mejor actor de todos los Friends) parece haber asumido que nunca va a poder amputarse a Joey Tribbiani de su persona, así que de alguna manera lo que está haciendo en Episodes no es más que reescribirlo.

Matt LeBlanc y Joey Tribbiani, entonces, como dos personas en una. Como si detrás del Mr. Hyde (LeBlanc) hubiese un Dr. Jekyll (Joey) que se nos presenta más canoso, curtido, y transformado en puro cinismo a fuerza de fama mundial y 10 años laburando en la misma serie. Porque además de borrachín, impresentable, y maleducado, el Matt Le Blanc de Episodes es en el fondo un tierno como lo era Joey. Todo Episodes, finalmente, fuga hacia un solo punto de abismo: su desdoblado actor/protagonista, como una matrioska donde el Matt LeBlanc ficticio guarda dentro suyo a un hipotético Joey Tribbiani 2012, que a su vez guarda al Matt Le Blanc original, ese actor de quien nunca supimos nada, y que ahora retorna como el misterioso y elusivo origen de un personaje del que venimos siendo fans –como nabos, sí– desde hace más de 15 años.