Estos pensamientos de la interiorista mendocina, concuerdan con el título de un libro de coleccionismo de arte contemporáneo argentino que enuncia: “Lo que nos rodea nos refleja”; lo que escogemos para que nos acompañe en los espacios de la vida diaria, arte, objetos de decoración, recuerdos familiares, naturaleza, imágenes, todo alude a nuestro estilo de vida y costumbres particulares. Así, la casa de Laura tiene mucho de su estilo “relajado, sin gran estructura, donde conservo invaluables objetos que mi abuelo trajo consigo de Francia, en donde busco una gran conexión con la naturaleza. Aquí disfruto de mi familia lo más que puedo”. Describe la diseñadora mirando hacia la montaña por un gran ventanal.
Sentada en una silla moderna, de piel y madera, diseñada por ella, espera paciente que la maquillen, “lo más natural posible, por favor”, pide, dejando en claro que el maquillaje sea sutil o no será ella, la de las fotos; luego se entrega a la memoria, a los recuerdos que registra como influencias fundamentales en su elección profesional.
“Rescato en especial las vivencias que he tenido con mis padres, no soy hija de artistas aunque de cierta forma lo eran para mi, mamá fue profesora de piano y mi padre se dedicaba al comercio pero hace tiempo comenzó a pintar. Ambos nos criaron a mis tres hermanos y a mí con gran sensibilidad. Ella de manera espontánea encontraba la ubicación para cada cosa de la casa, sin proponérselo desarrolló la habilidad de la composición interior. Su presencia se notaba en detalles como las flores frescas en los floreros de cada fin de semana. Le importaba que nuestra casa, a pesar de lo simple que era, expresara la belleza de la armonía, algo que me enseño a disfrutar”.
De chica, Laura se imaginaba a futuro como profesora de lenguas, por su gran conexión con la rama familiar de su padre, que es francesa. “Estudié en la Alianza y el manejo del idioma me permitió conocer un poco más de mis raíces. Si bien me sentía atraída por esa profesión, creo que ya había comenzado a desarrollar una mirada particular por el diseño de los espacios”. Un criterio estético que también fue estimulado por su hermano mayor, el artista mendocino Sergio Lacroix, radicado en Buenos Aires.
Después de tu mamá, tu hermano ha sido una figura muy importante y nada menos que en la adolescencia…
La adolescencia fue una revolución de formas de expresión. Vestirme para ir a una fiesta no era arreglarme nomás, era buscar una manera de manifestarme.
En esa época estuve muy apegada a mi hermano y recibí su influencia, yo estaba en la secundaria y Sergio ya era estudiante de Diseño. Siempre fue una persona fuera de lo común, especial en su forma de vivir, un revolucionario y transgresor. Él era como una enciclopedia de los tiempos contemporáneos, juntos escuchábamos a David Bowie, los Doors, The Pretenders y a su lado aprendía de la trayectoria y genialidad de cada artista. El tiempo que compartíamos no era banal, era una experiencia cultural. Me acuerdo cuando apareció el diseñador de moda Jean Paul Gaultier, más allá de su origen francés que ya era un atractivo, nos rompió la cabeza a ambos. Así pasamos varios años juntos en casa de mis padres, luego Sergio continuó su segunda carrera, de arquitectura, en la UBA y desde aquel momento regresa a Mendoza muy de vez en cuando.
Pasados sus veinte, luego de vivir en Roma cuatro años, la diseñadora regresó a Mendoza “dispuesta a hacer algo acá”. Según relata, quizás marcando una diferencia con su hermano, un compromiso con esta ciudad.
Un par de meses después ya era estudiante de diseño de interiores en la Universidad de Mendoza. Desde la finalización de sus estudios hasta hoy, Laura considera que la mayoría de los proyectos que le han encargado son un reto o desafío ya que “ninguno se parece a otro, son todos trabajos independientes y personalizados, a esto se suma que el trabajo dentro de un espacio que está en “blanco” produce el vértigo del “vacío” y es ahí donde empieza el verdadero desafío”.
Cuenta como experiencia surrealista que, uno de sus últimos proyectos fue un encargo vía Skype de un cliente extranjero, “nos comunicamos una sola vez, me dijo lo que quería, le di sugerencias, le expliqué cómo lo realizaría. Tuve que ser muy práctica y específica en esa comunicación que fue muy breve. A los seis meses vino y vio su trabajo terminado. Nos cocimos en persona y festejamos”.
La interiorista no acostumbra a hacer referencia a tendencias dentro de la actividad, considera que hoy ya nada puede marcar una tendencia muy definida porque hay demasiada información. “No pertenezco a ningún estilo, ni me identifico con nada en particular porque tengo que tener la cabeza bien abierta. Estoy atenta y actualizada a todo lo que pueda bajarme línea y contribuir a proponer o marcar un determinado rumbo en el diseño de los espacios”.
Según afirma, no existe diseñador que no sea buen observador. Todos sus trabajos requieren de una buena comunicación, interpretación y fundamental observación. Entre los dictámenes de la moda, le interesan en especial los de las grandes pasarelas internacionales, “de estos escenarios surgen varios elementos de referencia que trascienden de la vestimenta a los espacios y al interiorismo en general. Me gusta mirar los desfiles para observar
el perfil de la colección, la temática, además de escuchar al diseñador y fijarme en qué se inspiró. Son registros que quedan y que en algún momento se conjugan en el planteo y la búsqueda de la creatividad”.
Su máximo exponente del “interior design” es el parisino Philippe Starck quien además es diseñador industrial. Sus primeros trabajos en los años 70, fueron encargos para discos y clubes nocturnos. Entre sus obras de interiorismo, la más cercana a nosotros es el Hotel Faena en Puerto Madero. “Aconsejo conocerlo y para quienes viajen al exterior y tengan tiempo, no dejen de visitar el hotel Mondrian de Los Ángeles, o el St Martin’s Lane de Londres o en el Mama Shelter de Paris, todos son obra de su increíble genio creativo”. Sugiere Lacroix y recomienda además el trabajo en locales comerciales del japonés Masamichi Katayama, quien tiene una boutique de diseño en París llamada Colette que también merece ser recorrida.
En busca de alimentar la creatividad a la hora de asesorar a sus clientes, muy a menudo arma sus valijas para realizar viajes inspiradores de los que vuelve con imágenes, sensaciones, materiales nuevos y todo aquello que pueda registrarse en su cámara o guardarse en sus retinas.
Sin dudas te inspira viajar…
Me inspira salir de la rutina, irme lejos o acá nomás, pero irme… cambiar de lugar me hace bien.
¿A qué lugares te gusta volver y qué no dejás de visitar en toda ciudad a la que vas?
París y Londres me atraen mucho. En general, no dejo de preguntar por el mercado de pulgas y las ferias tradicionales de cada ciudad. Hago mi itinerario de hoteles, trato de ir y sentarme en ellos a tomar un café, porque la hotelería es la máxima expresión del diseño de interiores. Visito los tradicionales y también algunos de grandes cadenas. Por ejemplo si hay un “W” (de la cadena Starwood Hotels and Resorts) no dejo de ir a verlo porque cada uno es único y diferente alos demás, son altamente de diseño, tienen una mezcla de kitsch y posmodernismo. Tenemos uno cerca, en Santiago de Chile.
Sin embargo, si se trata de escoger un lugar en el mundo que despierte su costado sentimental, la diseñadora elige sin dudas las playas de Cachagua, Chile, “ahí viajo cada vez que puedo, voy a descansar, a leer todo lo que no leo acá, cocino, comparto todo lo que puedo con mi esposo y mis hijas, Bernardita de 17, Trinidad de 15 y Angélica de 13. Ellos son mi cable a tierra”.
Laura se manifiesta orgullosa y feliz de haber tenido la experiencia de dibujar, proyectar y construir su propia casa, uno de sus primeras obras y uno de las de mayor aprendizaje. Ha explorado de especial manera los terrenos del diseño residencial y comercial, en su parecer, “a
la hora de diseñar un proyecto de interiorismo se deben aportar soluciones y alternativas, investigar hábitos, costumbres y necesidades del cliente, saber interpretar lo que desea o pretende y tener una reseña en cuanto a sus gustos personales. Este último punto es el que hará la diferencia respecto de otros proyectos y será la herramienta que originará un trabajo propio a la medida de cada persona”.
Desde su óptica, el interiorismo es una práctica que va desde la resolución del espacio a la propuesta conceptual, creativa e incluso de comunicación y búsqueda de imagen.
Este último ámbito, lo comparte con su mano derecha, su hermana Daniela con quien creó el estudio de diseño “Lacroixinteriorismo”, apostando a una industria cada vez más fuerte, en donde “juntas buscamos lograr espacios que identifiquen al cliente en su manera única y personal, que se relacionen emocionalmente con su ser.
Desde esta convicción, creo que se pueden crear ámbitos positivos en la vida de las personas”. Señala la entrevistada.
Más tarde, la sesión de fotos la envuelve mientras ella improvisa maneras de expresarse, se ríe, gira la cabeza de un lado a otro, cruza y descruza sus piernas, se pone seria, hace gestos, conversa; sin embargo no deja de atender en cada imagen al resultado de la composición. Su entrenada observación está siempre presente.
Gustos que reflejan su mundo personal
Objetos invaluables
Mi casa tiene mucho de mis viajes y de mi familia paterna. En especial, de mi bisabuelo Ullyses que era de Bordeaux, conservo mucho de lo que se trajo en el barco: un espejo de bronce, sillones y candelabros. Además, una pequeña colección de relojes despertadores y mis anteojos.
Libro favorito
“En Defensa de la felicidad” de Matthieu Ricard. Me lo regaló un gran amigo.
Referentes del buen vestir
Las francesas y los hombres ingleses son los que mejor se visten.
Un perfume
No uso.
Secreto fashion revelado
Para todos los días me gusta mezclar la ropa, tengo en cuenta prendas de temporadas pasadas que hoy ya no se usan con algo bien actual. En verdad no soy muy prolija para vestirme. En marcas argentinas esta temporada elegí Ay Not Dead y, a nivel internacional, me gusta mucho la escuela que dejó Alexander Mc Queen.
Un momento del día
Sin dudas la mañana, tengo la mente despejada y prefiero siempre el comienzo del día.
Una película para volver a ver
Varias, dependerá del estado de ánimo, prefiero seguir a un director, me gusta mucho
Sofía Coppola y su padre también además de Ridley Scott y Tarantino.
Fotografía: Luis Guiñazú Fader.
Maquilló: Luciana Molina para Espacio D´elite