Griselda es sanrafaelina, su dura infancia transcurrió en las calles del barrio Quiles, durmió debajo de los puentes y en ocasiones pasaba sus días en los orfanatos y hogares, incluso estuvo internada en el predio de la Villa 25 de Mayo, cuando estaba en pleno funcionamiento. Su vida no fue, ni es fácil pero día a día lucha por ser feliz y porque se respeten sus derechos.
No eligió la vida que le tocó. Ella nació “transgénero” ni siquiera ella misma sabía que le sucedía a su cuerpo. Su familia la rechazó, marginó y humilló siempre. No conoció a su padre biológico y hoy por hoy desconoce si su madre sigue viva o no. Anhela reencontrarse con su hermano de quien tampoco sabe el paradero y ansía volver a su barrio y caminar tranquila por la calle sin tener que ocultarse.
Amablemente dialogó largo y tendido con mediamza.com relatando momentos muy duras de su vida.
¿Cómo fue tu infancia?
Muy dura, mi padre y mi madre me castigaban incluso en la escuela la directora me castigaba (no recuerda en qué escuela cursó la primaria pero cree que estaba en la calle Deoclesio García). Todo era horrible porque ni siquiera yo sabía que estaba pasando en mi interior, nadie supo entenderme. Yo siempre me sentí una niña, nadie me daba una explicación lo único que recibí fueron palizas, golpes y malos tratos.
¿Cuándo te fuiste de San Rafael?
A los 11 años cuando un policía me dijo que me fuera porque iba a terminar mal. Mi madre me internaba, estuve internada en la Villa 25 de Mayo, yo me escapaba y me volvía a encerrar. Una vez me hizo llevar por medio de un amigo a los cuarteles del ejército, me hacían meter en una bordelesa desnuda y en la mañana temprano cuando los convictos hacían la formación me hacían pasear desnuda delante de los tipos para que tuviera vergüenza… no se, tenía 11 años.
Un día estaba en la calle, porque mi madre me echaba a la calle y dormía debajo de los puentes, me vio un policía y me dijo que me fuera porque iba a terminar mal. Sin saber qué hacer me tomé un tren y llegué a Buenos Aires. Tuve mala suerte porque como era menor de edad a los tres días me agarró la policía pero ahí entendí algo de lo que me sucedía. Me revisó una doctora y me explicó lo que me pasaba, me dieron un cuarto calefaccionado, por primera vez supe lo que era protección y cariño, pero el juez dispuso que debía volver pero una vez que subí al tren a mitad de camino me bajé y volví a Buenos aires.
Allí encontró gente buena que la respetó. Luego consiguió trabajo en un restaurante donde la trataron muy bien pero no conocían de su condición. Estuvo allí durante años, comenzó a transitar su adolescencia y añoró cada noche estar con su madre. Pasaron los años y decidió venir a Mendoza.
¿Tu pareja durante 20 años no conocía tu historia?
En realidad mucha gente desconoce mi historia, muchos se enteraron ahora que saben que me cambie el género pero la verdad es que ni mi ex pareja sabía. Se enteró cuando una vez caí presa porque tenía un DNI falso, era de una amiga porteña a quien le robé la cartera para tener el documento que dio vida por 20 años.
Es muy difícil darse cuenta de mi situación porque yo tengo un problema genético que no tengo desarrollado los genitales. Luego de varios estudios médicos me dieron este diagnóstico.
¿Por eso tu pareja nunca se lo imaginó?
Claro ni él ni mucha gente. Muchos hombres hasta casamiento me ofrecieron hace un par de años. Desde que tengo noción de vida me he sentido mujer, nunca… digamos he sentido otra cosa
¿La gente ahora respeta más a las personas de tu condición?
Yo nunca sufrí discriminación porque siempre he pasado muy desapercibida. Si he tenido problemas para hacer un trámite o votar porque tenía que presentar mi DNI masculino. Es más una vez me detuvieron porque decían que estaba fraguando mi verdadero documento.
¿Qué sentías ahora que cambiaste tu género?
Es como volver a nacer. Fui la primera que estuvo en la lista para cambiar de género. Todavía estoy a la espera llegue el nuevo DNI, hasta que no lo tenga en mi poder no lo creo…
Al hablar de su hermano Griselda se emociona hasta las lágrimas, es lo único que ansía a sus 60 años. Estar con él, reencontrase y poder verlo sería el capítulo final de su cruda historia de vida.
Por momentos no pudimos dialogar por la emoción que la invadía. Hace años vino a San Rafael con su pareja exclusivamente a buscar datos sobre su hermano pero todo fue en vano. “Me dijeron que tal vez esté en Córdoba, ahora tendría unos 52 años” dijo Griselda. Ella tiene los mejores recuerdos de su hermano menor y tiene la ilusión de poder encontrarlo.
¿Qué le dirías a las chicas que quieren cambiar de género?
Que si está bien decididas que lo hagan, pero si noche se sienten mariposas y de día varones es porque todavía no están definidas. Creo que deben estar completamente definidas.
¿Cómo te definís?
Muy solitaria, tengo pocas amigas y todas son mujeres …mujeres, no de mi condición porque incluso hasta con ellas me siento diferente.
¿Has sido feliz?
La verdad que no. Solo me daría felicidad poder operarme definitivamente y encontrar mi hermano.