Entre los 49 y 56 años, se vive una crisis normal evolutiva representada por el signo de Escorpio (tomando un ciclo de 7 años por signo desde el nacimiento) que conduce a la resolución de problemas emocionales inconscientes.
Depende de la carta natal de cada persona puede existir necesidad de cambio, pensamiento de cambio o irreversibilidad de cambio.
Aparece un replanteo: ¿Quien soy hoy? ¿Qué quiero hoy? ¿Qué realmente necesito? ¿Hacia donde me dirijo? ¿Qué logré y qué no?
Las nuevas relaciones que comienzan a esta edad, son diferentes a aquellas empezadas en la juventud.
Los vínculos existentes también padecen las demandas de esta crisis y pueden crujir bajo esta presión, sobre todo si no apoyan el desarrollo individual.
Ejemplos de cambios en esta etapa la suministran Jorge Rial, Mauricio Macri, Martín Redrado, Nicolás Sarkozy, Andrés Calamaro, Roberto Pettinato, Dady Brieva y muchas personas más se colocan en esta lista.
Como el Ave fénix, existe una imperiosa necesidad de renacer de las cenizas. Esta fase central de madurez se describe astrológicamente por una serie de tránsitos mayores, los cuales brindan a esta etapa una importante dosis de realismo.
El retorno de Quirón (entre los 49 y los 51 años aproximadamente) coincide con la edad promedio de la menopausia en las mujeres y con la andropausia (versión masculina).
Es un periodo de maduración emocional que va de la mano de un cambio en el equilibrio hormonal.
Las mujeres pueden sufrir una pérdida de confianza en sí mismas y esto puede afectar sus relaciones. La menopausia exige una escucha profunda al cuerpo, mente, y espíritu y es, en general, una oportunidad natural para el autoconocimiento.
Este tránsito marca el fin de la juventud propiamente dicha y el comienzo de una oportunidad “delicada”, la de abandonar lo que no es auténtico.
El tránsito de Plutón formando un trígono al Plutón natal (entre los 50 y 54 años) involucra una renovación con mayúsculas en la propia individualidad.
El tránsito de Urano en trígono al Urano natal (a los 54 años) nos habla de un tiempo de cambio. Es momento de despertar y pensar independientemente, es hora de poner en marcha su propia nave. A veces esto significa cambiar una relación o una profesión.
En cualquier ámbito de vida, este ciclo es propicio para aventurar nuevos territorios y pisar lo pasado.
Las influencias de Urano incluyen impulsividad y a veces la conquista de la “libertad” a cualquier precio. Intente evitar tomar decisiones impuestas por estas influencias ya que el costo será alto.
Reconcilie sus necesidades personales con su vida en el mundo. No importa cuán conservador sea, hay un lado suyo que está deseoso de experimentar.
Recordemos que ciertos tránsitos nos ofrecen la oportunidad de resolver, transformar y sanar el presente, sobre todo cuando el análisis astrológico se combina con el trabajo de desarrollo personal. Si está convencido…a patear el tablero se ha dicho.