La resolución del Mercado Común del Sur le dio un giro importante a la estrategia geopolítica de la región. Parece una contradicción, pero un golpe institucional como el que expulsó a Fernando Lugo de la presidencia del Paraguay dejó el camino limpio para la consolidación del acuerdo y la ratificación del liderazgo de Brasil.
Un país con 180 millones de habitantes con todos los vicios de Latinoamérica pero con un potencial de crecimiento similar al de los países asiáticos necesita el refuerzo de la región. Por eso como históricamente lo fue, ahora, por necesidad, es expansivo e impuso su criterio evitando apenas no ponerle el pie encima al pequeño e instable Paraguay.
Así el gobierno de Dilma Rousseff presionó y logró que Venezuela sea incorporada al acuerdo comercial regional con el apoyo de Argentina y Uruguay cofundadores del pacto hace 21 años. Pero como hermanos componedores y mesurados Cristina Fernández y Pepe Mujica de la poderosa Dilma que quería expulsar a Paraguay y hacer entrar al hermano caribeño recién reconocido.
De este modo las regulaciones de las relaciones comerciales serán escritas más en portugués que en castellano. Algunos dicen que está bien que así sea, reconociendo la primacía brasileña. Otros advertirán que el gigante verde padece de hegemonismo crónico y utilizará a sus vecinos como meros proveedores de comódities para consolidar su aparato industrial pesado y crecer hasta ponerse a tono y no tener que arrodillarse a otros gigantones como Estados Unidos y la misma China que por ahora se animó a acercarse de manera amistosa para comerciar con el bloque.
Se nota cuando acertadamente el periodista Santiago Montiveros resalta: “En medio del conflictivo panorama financiero internacional, Dilma aseguró que América del Sur ha sido una de las regiones menos afectadas por la crisis económica. En ese sentido, habló de la necesidad de ampliar los mercados para "no ser sólo proveedores de energía y alimentos al resto del mundo".
El punto es que para cuidar las formas y no caer en la tentación del autoritarismo regional Paraguay fue suspendido pero seguirá recibiendo los recursos del Focem, el fondo compensador que se mantiene con el aporte de los países socios y que beneficia en especial a los más débiles estructuralmente como el mismo Paraguay que seguirá participando y seguirá recibiendo los beneficios de esa bolsa para obras estratégicas. La relación de costo-beneficio entre lo que se aporta y lo que se obtiene en el caso de Paraguay es, de acuerdo a la descripción que hizo el legislador Rosinha, es: “por cada millón de dólares que aporta, puede disponer de 48 millones”
Así las cosas y como para que no queden dudas de que en el Mercosur se hace lo que dice Dilma, ella misma señaló, después de asumir la presidencia del bloque por seis meses: "Me gustaría que con los demás integrantes del Mercosur (Argentina y Uruguay) invitemos a más países para que integren el bloque. Espero que puedan sumarse a este esfuerzo para que nuestra voluntad colectiva sea capaz de reafirmarse". Ese es un verdadero desafío para las demás potencias porque el plan de la presidenta brasileña es blindar comercialmente todo el hemisferio bajo su conducción.
Jorge Fernández Rojas, para MDZ Politica
Todo salió a pedir de....Brasil
Sus propios méritos y sus necesidades le imponen el camino que consolidar su liderazgo y progresivamente subordinar el resto de las economías de la región a sus planes de crecimiento.