El final de las cumbres de Mercosur y Unasur, que se desarrollaron en el Hotel Intercontinental de Mendoza, quizás haya representado una síntesis del manual de estilo del Gobierno nacional, al menos en su trato con la militancia y con los medios de comunicación.
Mientras a los periodistas se les impedía salir del sector de prensa, las agrupaciones kirchneristas avanzaron desde Bandera de los Andes y se apostaron frente al helicóptero presidencial a la espera Cristina Fernández.
Cientos de militantes, aguardando el paso de Cristina.
Para ellos, la zona restringida dejó de serlo para los militantes, en su mayoría de La Cámpora. A pocos metros, el descontento periodístico se vio reflejado en los enviados especiales que temían perder sus vuelos, ante el improvisado corralito.
Entre ellos, el equipo de CQC, con Pablo Camaití a la cabeza, intentaba salir del corralito en vano. En ese contexto, una escena de película completó un panorama irrisorio: la Policía Federal dio el ok y la Policía Provincial no. En el medio, los periodistas.
Minutos después, dejaron partir a quienes desde hacía rato querían abandonar la carpa de prensa. En ese momento, el canciller Héctor Timerman anunció una conferencia que serviría de distracción, ante la partida de la presidenta.
La rueda de prensa serviría para tener una aproximación más al manual de estilo oficial. Con nombre propio, Scoccimarro le otorgó la palabra en primer término a periodistas de medios afines, como Tiempo Argentino, Telesur y CN23.
Antes de subir al helicóptero y acompañada por el gobernador anfitrión, Francisco Pérez, Cristina se acercó a los militantes apostados en la playa norte del Shopping y se detuvo a saludar y a firmar autógrafos.