Cristina vs. Moyano: la guerra que nadie contó

Cuando el jueves a la mañana se pudría todo irremediablemente, Hugo Moyano dio el brazo a torcer y llamó a la señora a Olivos. Ella, como era de esperar, no lo atendió. Pero le mandó a decir que si quería parlamentar. La columna de Carlos Raymundo Roberts en La Nación.

"Los libros de historia lo recordarán como el encuentro de dos gigantes. Obviamente no voy a poner al Negro a la altura de la señora. Juega en otra liga. Sin embargo, hay que admitir que desde los turbulentos años 70 en Mar del Plata, cuando ponía su físico al servicio de la ultraderecha peronista de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), ha construido un verdadero imperio, económico y político. Es de ese tipo de sindicalistas que se hacen empresarios y amasan fortunas no por un proyecto personal, sino para conocer cómo piensa y actúa el enemigo".

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