Muchas veces no viene mal darle un "toque" a la decoración ya existente, y una forma económica de hacerlo es incorporar almohadones en los distintos ambientes. Telas con cuerpo y diferentes texturas se verán muy bien, tanto como los opuestas de la paleta de colores, que permiten realzar muebles sobrios.
Las telas más recomendables son chenilles, panamá, linos, madrass, gross, corderoy y panas sintéticas. Sobre la cama, en los sillones del living o sobre las sillas del comedor podés elegir los tonos en composé con la decoración del ambiente o animarte a los contrastes. Lo mismo sucede con los tamaños y formas, que sirven para lograr resultados diferentes.
Una de las ventajas de decorar con almohadones es la posibilidad de cambiar las fundas para modificar el aspecto del ambiente a lo largo del año.
Para un living bohemio, por ejemplo, se recomiendan almohadones bien grandes en el suelo y sobre una alfombra, para demarcar el sector donde los colocarás. Un buen lugar para hacerlo es frente a una chimenea o alrededor de una mesa ratona.
El invierno es un buen momento para hacer uso de los almohadones mullidos, cálidos y confortables en la gama de los azules. En cuanto a los estampados, sobresalen los lunares, flores, rayas y el animal print. Lo mismo sucede con las texturas, ya que puede tratarse de telas de las más variadas que van desde el algodón, los tejidos con lana o hasta el encaje.