Mogwai - La bestia (post)rock

Atrás quedó el sabor amargo de aquel 2002 en que no pudimos tenerlos de este lado de la cordillera. Atrás las horas y horas de videos y temas que buscaban eclipsar la resignación de no sentir esos bajos reventándote el pecho. Atrás los cientos de proyectos para interceptarlos en algún lado, torcer la historia. El 19 de mayo en La Trastienda de Buenos Aires Mogwai se presenta en la Argentina. Por primera vez.

 Influenciados por bandas como Slint, Sonic Youth y My Bloody Valentine, Mogwai es el principal referente actual del Post Rock. Sin embargo, esta etiqueta parece no ajustarse a lo que la banda cree representar. “Antes nos enojábamos al oírla, pero aprendimos a no luchar contra eso. Cuando empezamos se la usaba para definir a bandas como Tortoise, y lo único que tenemos en común es que hacemos música instrumental. Ellos son casi un grupo de jazz, muy técnicos. Lo nuestro no puede ser más simple y rockero”, sostuvo Dominic Atchinson, bajista del grupo, en una entrevista a fines de 2011.

El sonido de Mogwai es de una particularidad tal que roza el inmovilismo. Un inmovilismo que se resignifica disco a disco, tema a tema, sin cambiar su esencia. La simplicidad en los arreglos, el poder en la repetición y un hipnótico manejo de los climas delinean un paisaje que nos lleva de la calma a la explosión con una sutileza hipnótica, aplicando la fórmula del éxito para esta aplanadora sónica, el simple y contundente algoritmo que atraviesa toda su obra: Quiet, Loud, Louder (despacio, fuerte, más fuerte).

La banda terminó de consolidarse en 1995 como un trío integrado por Stuart Braithwaite (guitarra y voces), Dominic Atchinson (bajo) y Martin Bulloch (batería). Con esa formación sacan su primer single Tuner/Lower en febrero de 1996. Para fines de ese año los singles Summer y New Paths to Helicon ya habían sido seleccionados como “Single of the week” por la prestigiosa revista NME, lo que puso a esta joven banda escocesa en boca de todos sin siquiera haber editado un LP. La creciente exposición generó una gran expectativa de cara a la grabación de Mogwai Young Team, el primer disco oficial de la banda, proceso que incluyó la incorporación de dos nuevos miembros a la formación, John Cummings en guitarra y Brendan O’Hare, ex baterista de Teenage Fanclub.

El disco vio la luz en octubre de 1997 bajo el sello independiente de Glasgow Chemikal Underground, llegando al puesto 75 en los charts del Reino Unido. A mediados de ese año la salida de O’Hare cerraría la formación actual de la banda con el ingreso de Barry Burns en guitarras y teclados, hoy uno de los principales referentes del grupo.

Después de editar el (injustamente) subestimado Come On Die Young en 1999 -entre otras joyas, contiene Christmas Steps, el preferido de quien suscribe-, en 2001 llega Rock Action, disco que los volvería a catapultar a la primera línea del rock británico y, para muchos, su mejor disco a la fecha. Con una mayor cantidad de temas cantados y la presencia de invitados de lujo como David Pajo (Slint) y Gruff Rhys (Super Furry Animals), Rock Action mostró un nuevo Mogwai, más maduro y dispuesto a explorar en las profundidades de su faceta más electrónica.

Happy Songs For Happy People, editado en 2003, fue la puerta de entrada al mercado norteamericano, llegando al puesto 13 en el ranking de discos independientes de Billboard. Este disco significó un quiebre en la carrera de Mogwai en tanto abrió una fuerte polémica entre los fanáticos. Mientras que algunos celebraban un sonido más procesado y la capacidad de sintetizar su épica en canciones notoriamente más cortas que las de sus anteriores trabajos, otros vieron en estas mismas cuestiones una postergación de esa capacidad que tiene Mogwai de hacer que sus temas se expandan, desarrollen y exploten por su propio peso, inmersos en un fluir que pareciera detener el tiempo, pero con una frescura que se mantiene no importa cuántas veces gire el disco.

A la luz de estos debates se editaron Mr. Beast (2006) y The Hawk Is Howling (2008), el primer disco sin ningún tema cantado e íntegramente producido por la banda. En 2006 grabaron su primer soundtrack, poniéndole música a la película Zidane: A 21st Century Portrait, un delicioso experimento cinematográfico a cargo de  los directores Douglas Gordon y Philippe Parreno que conjugó 90 minutos de la magia de Zinedine Zidane con un Mogwai francamente iluminado. 

Special Moves (2010), su primer álbum en vivo, materializó el largo proceso de maduración musical de estos jovenes de Glasgow. Muchos se preguntaban cómo podía ser que una banda con presentaciones tan arrasadoras, famosas mundialmente por manejar un volumen asesino, pasados más de 10 años seguía sin editar material en vivo. Pero es justamente esa tensión entre el vivo y la perspectiva de transformar esa experiencia en una grabación la que los obligó a postergar ese momento. Con Special Moves, Mogwai entra en términos con la hermosa fatalidad de que sus recitales siempre serán más intensos, más duros y más extremos que sus discos, entregándonos once temas que ilustran la potencia de una banda que, a quince años de haberse formado, sigue disfrutándolo como en aquel entonces. 

Hardcore Will Never Die, But You Will (2011) les permitió reconciliarse con un gran sector de la crítica que le había sido esquivo en los últimos tiempos. En esta placa Mogwai logró conectarse con su mejor versión a través de esas inagotables melodías de guitarra que son su marca registrada. El productor a cargo de esta obra no es otro que Paul Savage, ex miembro de The Delgados y productor a su vez del fundacional Young Team.

Cuando parecía que este iba a ser otro capítulo en la historia de tener que escucharlos a todo volumen y quedarse con las ganas (la fecha en Buenos Aires se confirmó mucho tiempo después que las del resto de la gira sudamericana), Hardcore… se convirtió en la excusa perfecta para el esperadísimo desembarco de la banda en nuestras tierras. Tras una larga espera que garantiza una Trastienda atestada, Mogwai va a aturdir a una multitud de fanáticos ansiosos por recibir esa patada a la cabeza.