Esta luminosa vivienda se encuentra en la isla artificial de IJburg, en las afueras de Amsterdam. El cliente pidió al estudio de arquitectura Hans van Heeswijk Architecten una casa que contase con unas inmejorables vistas panorámicas.
Obedeciendo a esta premisa, el proyecto toma la forma de un bloque rectangular y alargado, cuyas fachadas principales tienen un carácter completamente diferente. El frente que da a la calle es el más opaco y se revistió con paneles de aluminio perforados, algunos de ellos practicables.
El frente opuesto, por el contrario, se abre completamente al paisaje y se realizó con un cerramiento de vidrio y puertas corredizas.
La casa cuenta con tres plantas y un sótano. En el interior se trató que el espacio tuviera un carácter libre y fluido, por lo que se evitó la compartimentación y se jugó con dobles alturas.
De esta manera todas las plantas cuentan con vistas hacia el oeste, hacia el agua y el parque.
Esto permite contemplar todas las noches unas magníficas puestas de sol, que crean una atmósfera única en la vivienda.
En el centro del edificio, un núcleo de tres pisos de altura contiene los baños de cada planta, los espacios de almacenamiento, los huecos de las instalaciones y un montaplatos.
Parte del mobiliario se diseñó especialmente para este proyecto.
Se prestó especial atención a la sostenibilidad y el ahorro de energía, utilizándose colectores solares para este propósito.