El taller de Victor Delhez en Chacras de Coria

Visitamos el taller del recordado artista en Chacras de Coria. Nos recibió su familia que con amor, nostalgia y admiración nos permitió descubrir el universo Delhez.

En la actualidad, si se consulta en Wikipedia, la referencia a Víctor Delhez figura solamente en inglés. Es llamativo, porque este grabador belga que llegó a la Argentina con 25 años, desarrolló su trabajo en Sudamérica  radicándose luego, en 1940 , en Chacras de Coria, provincia de Mendoza.

 

 

Desde allí, donde montó su taller, trabajó a escala global. Pensemos que en ese momento, el grabado era una disciplina que reunía lo artístico  y lo técnico  en estrategias editoriales. Esto quiere decir que en las ediciones ilustradas, el texto y las imágenes impresas eran igualmente importantes a la hora de decidir qué se mostraba.

 

 

Delhez se convirtió, por lo extraordinario de su trabajo, en uno de los grabadores más requeridos a la hora de ilustrar textos clásicos y en un artista muy buscado por los coleccionistas, ya que su imaginación y su técnica inigualable forjaron imágenes autónomas, independientemente del texto previo, por no decir pretexto.

 

 

Si uno quiere salir del universo digital, donde encontrará varios links que llevan a imágenes de Víctor Delhez, además del proyecto arquitectónico de un museo nacional del grabado que lleve su nombre, a cargo de uno de sus nietos Cristóbal Famarche,  puede trasladarse a Chacras de Coria. Allí, además de una calle y de una rotonda que llevan el nombre del artista, sigue estando su taller.

 

 

Por lo general, en el imaginario colectivo, los artistas son  la  mosca blanca de una familia que mira con extrañeza al raro.

 

 

En el caso de los Delhez, es al revés. Son muy pocos los descendientes del grabador que no se han dedicado al arte. Y esto es una gran suerte, porque es su familia quien se encarga de mantener vigente el legado.

El matrimonio de su hijo Mario con Milly Gómez, ambos artistas, muy amorosamente muestran al visitante interesado el taller de grabado tal cual lo dejó su dueño.

 

 

La visita es de lo más instructiva, los anfitriones tienen la paciencia de explicar en un lenguaje llano cómo se trabaja cada instancia de un grabado, técnica que que Delhez transmitió a sus hijos. Muchas de las herramientas de las que se valía para sus trabajos, eran de su propio diseño, lo cual las hace más interesantes.

 

 

También se pueden ver  los libros publicados con las ilustraciones de su autor, esculturas que realizaba para utilizar como modelos para sus dibujos,  donde el claroscuro es de un protagonismo primordial, y una miríada de detalles tan ricos que exceden estos comentarios.

 

 

Entre las curiosidades, más allá de la producción enorme que alberga el lugar,   hay una foto de Víctor Delhez con Walt Disney en su visita a la Argentina, lo que nos da una idea del interés que despertaba este artista a nivel internacional. Hay también un busto de Evita, escultura que Mario y Milly encontraron dentro de su molde, a manera de estuche, oculta bajo un árbol del terreno durante la última dictadura.

 

 

Delhez había realizado retratos del General Perón, quien posó en vivo para el artista, y de Eva, que ya estaba muy enferma, por lo cual en ese caso,  tuvo que trabajar en base a fotografías que la misma Presidencia le suministró. Andando el tiempo, tal vez por instinto de supervivencia,  ocultó todo rastro de ese trabajo.

 

 

Tal vez, lo que mejor que nos retrata a este artista (además de sus autoretratos que registran los diferentes momentos de su vida, obviamente) es  su biblioteca personalísima, tanto por su contenido como por su diseño. Una biblioteca digna de un acróbata. Debido a la baja estatura de su propietario, éste implementó una plataforma rebatible, a la que se subía de un salto para alcanzar los estantes más elevados, caminando de costado y apoyando su espalda en una cuerda floja amurada en sus extremos a las paredes laterales.

 

 

¿Qué mejor manera de recordar a Victor Delhez que como un personaje único haciendo equilibrio entre la realidad de su taller y la ciencia ficción de sus libros; entre su obra y la obra de otros grandes artistas?.