Disco Norah Jones: “Little Broken Hearts” (Blue Note, Abril 2012)

Norah Jones lanzó un nuevo disco con el sello Blue Note. Lo escuchamos, lo disfrutamos y compartimos el review que hicieron nuestros amigos de Vomb.

Existe una extraña conexión entre la tristeza más profunda y la obra de un artista. Una creatividad fructífera, que sirve como contrapartida a un estado anímico de melancolía, que ayuda a expresar de una manera más auténtica y verdadera al arte. Históricamente, estos estadíos proporcionaron el combustible elemental a los artistas para expresar su dolor. Norah Jones no es la excepción.

 

Después de una separación con su pareja y con un título que hace alusión directa a su vida sentimental, Norah Jones propone en Little Broken Hearts (su quinto álbum de estudio), un alejamiento de la fórmula jazz-pop con la cual eclipsó al mundo hace exactos diez años.

 

Este disco continúa la línea de su antecesor, el excelente The Fall (2009): las melodías son todavía suaves, pero las estructuras primarias están basadas en la guitarra y no en el piano. Aquel trabajo contó con la colaboración de algunos artistas (Ryan Adams, Will Sheff) que acercaron a Jones a la escena indie rock. Para entender Little Broken Hearts hay que mirar, de nuevo, con que nombres se rodeó Norita.

 

Porque, si bien el factor clave para comprender este disco es la vida personal de la artista, la pieza que completa el rompecabezas es el hombre que la acompañó para este trabajo: Danger Mouse, mitad de Gnarls Barkley, mitad de Broken Bells, y productor estelar detrás de gran parte del mejor pop en los últimos años (Gorillaz, The Rapture, Damon Albarn, Beck, Black Keys).

 

Después de haber participado el año pasado en Rome (otro proyecto de Danger Mouse), en el que Jones hizo algunas contribuciones vocales, los dos artistas volvieron a encontrarse para trabajar en este larga duración. Con canciones co-escritas entre los dos y compartiendo todos los créditos en la composición, fueron armando los cimientos del disco en el estudio del productor en Los Ángeles: Norah al piano, teclados, bajo y guitarra; Danger Mouse con percusiones, bajo, guitarra y arreglos de cuerdas.

 

Es por eso que a medida que suena el disco, la marca del productor se va haciendo más directa y profunda sobre las canciones, que se van decolorando con tintes de oscuridad y misterio. En “She's 22“, una baladita irresistible de guitarras lejanas y perdidas, Jones va cantando y exorcizándose al unísono sobre la melodía. Por momentos, el disco toma el camino de la canción pop, (“Happy Pills” y “Say Goodbye”) y genera lapsos más alegres y menos fatalistas que intentan convertir el des-amor en una bella miseria; para después volver sobre sonidos más intensos (“Little Broken Hearts” y “4 Broken Hearts”) con ribetes de guitarras, llenas de tratamientos y efectos.

 

Para muchos, quizás, Little Broken Hearts no sea más que un (otro) disco sentimental con un fino trabajo de texturas y producción. Pero para otros, tal vez, sea más que eso: un grito de desolación, una manifestación artística, la luz reveladora para una música verdadera que a duras penas logra camuflar su dolor en un puñado de canciones.