Sin la presencia de opositores y con graves denuncias al Gobierno, Hugo Moyano dio ayer otro paso formal para intentar mantener su liderazgo al frente de la CGT, al ratificar, con quórum propio, el llamado a elecciones para el 12 de julio próximo.
En plena fuga de aliados y al borde de la división cegetista , Moyano denunció presiones y ofrecimiento de beneficios por parte de funcionarios kirchneristas a dirigentes gremiales para debilitarlo y evitar su reelección. "Los ministros están apretando, ofreciendo dinero de la APE [Administración de Programas Especiales] a cambio de no participar de determinadas reuniones; porque favor con favor se paga", acusó el jefe cegetista, sin dar nombres.
En su entorno recelan de la forma en que se abrieron algunos de sus viejos aliados, como Omar Viviani (peones de taxis), Omar Suárez (marítimos) y Ricardo Frecia (aeronavegantes).
La APE es un organismo estatal que administra un presupuesto anual de $ 1100 millones, destinado a tratamientos médicos de alta complejidad que prestan las obras sociales sindicales. Los gremios reclaman insistentemente desde el año pasado un importante retraso en el pago de reintegros por parte del ente, que, desde marzo quedó al mando de la kirchnerista Liliana Korenfeld.
Hugo Moyano formalizó ayer el llamado a elecciones en la CGT y se rodeó de sus aliados, entre ellos el municipal Genta, el ruralista Venegas y el judicial Piumato. Foto: LA NACION / Fernando Massobrio
Un referente de la disidencia moyanista y líder de uno de los gremios con mayor caudal de afiliados afirmó a LA NACION que el Gobierno comenzó "de a poco" a regularizar la deuda con su obra social.
En las últimas reuniones de los opositores a Moyano , un ex aliado del camionero se habría ofrecido como nexo entre el Gobierno y los gremios para intentar destrabar el dinero de las obras sociales, según comentaron algunos testigos de esos encuentros.
"El Gobierno no tiene intenciones de responder a los reclamos sindicales. Si se va Moyano, tampoco les va a dar respuestas a los trabajadores", advirtió el camionero en el cierre del Comité Central Confederal (CCC) que oficializó los comicios cegetistas del 12 de julio.
Asistieron ayer a la sede de Azopardo 101 gremios sobre un total de 175, lo que equivale un 57,7 por ciento. Esa cifra le permitió a Moyano avanzar con su afán reeleccionista. Además, se debatió sobre la inclusión de 28 nuevos sindicatos, que podrían votar en una eventual definición en las urnas.
Entre los sindicatos que participaron ayer del encuentro en la CGT, hubo 13 organizaciones que también firmaron una solicitada publicada por la oposición a Moyano. El mensaje pedía la unidad sindical y se quejaba del personalismo con que el camionero ejerce su liderazgo. Pero, sobre todo, proclamaba a la disidencia como representante de la mayoría cegetista.
"Hablan de mayoría, pero no vienen a hablar con la inmensa minoría. No vienen porque no los dejarán", chicaneó el camionero a sus enemigos. Moyano está convencido de que sus opositores cuentan con el apoyo de la Casa Rosada para desbancarlo del sillón de mando de la CGT.
La disidencia moyanista había puesto en tela de juicio el quórum de la reunión del consejo directivo que permitió la celebración del comité de ayer. Por esta razón, no participaron y apuestan a que el Ministerio de Trabajo se involucre directamente en la interna e impugne la convocatoria a elecciones. Por ahora, desde la cartera que dirige el ministro Carlos Tomada no había intenciones de meterse en la vida política de la central obrera.
A pesar de la ausencia en el comité, la disidencia podrá aún presentar una lista propia el 12 de julio. De hacerlo, el candidato que la encabezaría podría ser el metalúrgico Antonio Caló.
"Hubiera sido enriquecedora la participación de los otros gremios", se lamentó el moyanista Omar Plaini (canillitas), que estuvo a cargo de la organización del comité confederal de ayer. "Si hay una agenda de reclamos compartida, hubiera sido bueno que vinieran a reafirmarla", planteó Juan Carlos Schmid (dragado y balizamiento).
Reclamos en común
Hace unas semanas, un grupo de 50 gremios de la oposición bajó en tinta un documento que reivindica el rol de la CGT. El mensaje también hacía hincapié en algunas exigencias gremiales que Moyano ya había anticipado.
La coincidencia sindical es respecto del impuesto a las ganancias (exigen su eliminación o una suba del umbral del mínimo no imponible), la universalización de las asignaciones familiares, beneficios para los jubilados y activar un mecanismo de pago para que el Estado regularice su millonaria deuda con las obras sociales.
"Dicen que comparten nuestros reclamos, pero no se animan a expresarlos. ¿Tendrán temor? Que digan que hay que eliminar el impuesto al trabajo", desafió Moyano a sus competidores.
Con las fuerzas repartidas, los moyanistas y la oposición pujan por el poder de la CGT. El escenario de fractura, por ahora, es el más concreto y viable. Aunque hay algunos optimistas que aún impulsan un acuerdo y anhelan la unidad, un deseo casi imposible. El desenlace continúa abierto.
GESTO A CALÓ DEL MINISTRO TOMADA
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, participará hoy de la inauguración de un centro de formación profesional de la Unión Obrera Metalúrgica. En medio de la interna de la CGT, se interpreta como una señal de apoyo a Antonio Caló, líder metalúrgico y aspirante a suceder a Hugo Moyano..
Moyano: el Gobierno compra sindicalistas
Sin la presencia de opositores y con graves denuncias al Gobierno, Hugo Moyano dio ayer otro paso formal para intentar mantener su liderazgo al frente de la CGT, al ratificar, con quórum propio, el llamado a elecciones para el 12 de julio próximo. En plena fuga de aliados y al borde de la división cegetista , Moyano denunció presiones y ofrecimiento de beneficios por parte de funcionarios kirchneristas a dirigentes gremiales para debilitarlo y evitar su reelección.