¿Qué mejor que entrar a su casa y sentir que el entorno le devuelve paz y relax? En un mundo caótico, la arquitectura zen toma los conocimientos de la filosofía oriental para la construcción de espacios armónicos.
El Zen o Ch´an nació del encuentro de la filosofía hindú, el taoísmo y el confucianismo y tomó sus principales pensamientos para lograr un modo de vida místico y pragmático.
La búsqueda de la perfección es para la cultura oriental un precepto básico, es por esto que la simetría y la armonía en la distribución de los objetos deben primar en el ambiente.
Alejada del clasicismo, cada vez más diseñadores de interiores y arquitectos se orientan por esta línea de vanguardia en Occidente, que trabaja sobre el equilibrio espiritual mediante la disposición de objetos, la utilización de materiales, la luz, los colores -con predominio de las tonalidades cálidas-, y la geometría elemental rectilínea. El purismo estructural y funcional así como la ausencia de ornamentos son otras de las claves para alcanzar este estilo.
Sobriedad y comodidad sin obstáculos forma parte de la premisa de este estilo basado en lo abstracto, la economía de lenguaje y medios, el uso literal de los materiales, la austeridad, la precisión en los acabados y el protagonismo de fachadas.
Se trata de que lo que nos rodea contribuya a obtener una mejor calidad de vida través de la liberación de las preocupaciones y la empatía con el momento presente. Para tal efecto, el jardín puede ser un buen espacio de relajación. El sonido del agua será un aliado y qué mejor que una fuente. También es conveniente que los muebles de exterior sean de madera o alguna fibra natural e incluir elementos como piedras y plantas como helecho, azalea y bambú.