Siguiendo desde muy lejos (Londres) los acontecimientos ocurridos en los últimos días en la fiesta provincial de la minería, tengo que coincidir con el gobernador de la Provincia que hubieron malas intenciones para poner sobre el tapete el tema de la minería, tal como ocurrió en la fiesta provincial de la ganadería, que pareciera que nada tiene que ver con la ganadería o quizás todo lo contrario, si se lo mira desde la perspectiva y necesidad que tienen los suelos respecto al uso del potasio.
La minería fue el tema en cuestión que parece, y sólo parece, haber sido el flanco débil de un gobierno (que tiene claro sus objetivos al respecto) en un tradicional cruce de discursos entre gobiernos de turno y el presidente de la Cámara de Comercio que siempre espera esos momentos para reclamos que podríamos suponer justos en cuanto a problemas que siempre habrá que superar y en donde aparecen propuestas y promesas de soluciones en el corto, y mediano plazo.
La minería, que insólitamente reitero, fue el eje central de la fiesta de la ganadería, debiera trascender el lugar desde donde se plantea. Supone, entiendo, un debate profundo del tema en los espacios que sean representativos y con los referentes correspondientes. No debe quedar al margen que este debate debiera realizarse en un marco claro y profundo, donde los roles deben ser respetados. En este aspecto decimos que no puede haber decisiones políticas basadas en opiniones ligeras ni generadas a partir de presiones que en ocasiones suelen terminar en expresiones poco adecuadas y lejos de lo que los mendocinos somos capaces de hacer. No puede por lo tanto estar ausente el conocimiento y el rigor científico, que sustenten las políticas necesarias para orientar a los mendocinos el camino a seguir.
Es por lo tanto lamentable, que con todos los recursos disponibles para abordar el tema, se advierta cierta incapacidad y mezquindad de los sectores responsables en articular y hacer los esfuerzos necesarios para ejercer los roles que a cada uno le compete.
No se puede expresar ligeramente, sin fundamentos, sin referencias estadísticas, ni rigor científico que los respalden, datos que sensibilizan y atemorizan a la población respecto a ser la región con mayor porcentaje de malas formaciones humanas, canceres de todo tipo y una excesiva locuacidad de datos que no hemos podido sistematizar, para poder asegurarlos como cierto. En esto debo apelar a la responsabilidad y magnitud que amerita el tema, aportando las fuentes científicas y estadísticas desde donde se fundamentan tales dichos.
Es cierto que existe una minería contaminante, en muchos casos devastadora, como lo son tantas otras actividades productivas y otras que también atañen al medio ambiente. Esto sin nombrar otros impactos que son terriblemente nocivos para la calidad de vida de nuestros habitantes como lo es la polución de monóxido y dióxido de carbono por la carga vehicular no limitadas, ni controladas en sus condiciones de transitar, el impacto sonoro de miles de motocicletas con escapes cuyos silenciadores fueron arrancados apenas estas salen 0Km de las agencias de ventas, y tantas otras que afectan fuertemente la calidad de vida de los mendocinos.
Debemos entonces sincerarnos y asumir la responsabilidad de lo que cada sector representa, respetando los roles correspondientes y sabiendo fundamentalmente que solo es posible solucionar el problema de reglamentar la actividad minera sin fundamentalismos, con conocimiento y rigor científico y con las decisiones políticas necesarias que nos lleven al consenso claro de lo que debemos hacer y no a la confrontación que alimenta la disgregación y nos aleja de la solución al problema en cuestión.
Ing. Roberto Battiston
DNI 11.920.754
La minería requiere un debate serio
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