De vendedor de relojes a empresario inmobiliario

Tiene sólo 30 años y lleva adelante un importante emprendimiento inmobiliario en Guaymallén.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

En Twitter: @GemaGallardo


Juan Manuel Giménez Riili tiene 30 años y, junto a dos de sus cuatro hermanos, se dedica a los negocios inmobiliarios y vitivinícolas. Es el más chico de todos los Giménez Riili y confiesa que está orgulloso de poder diagramar y concretar barrios privados en la zona donde creció: Kilómetro 11, Guaymallén.

Se autodenomina como vendedor nato y cuenta que de adolescente ofrecía relojes. "Mis amigos siempre me preguntaban por qué lo hacía si no tenía necesidad, pero yo quería tener mis propios ingresos sin depender de mis padres. Siempre fui un busca", expresa.

Cualquiera que lo escucha hablar sobre sus proyectos concretados o a concretar podría asegurar que es un empresario de 50 años. Y es que con su corta edad, y con el apoyo de su familia, ha logrado realizar planes muy ambiciosos. "Nosotros nos matamos trabajando, somos emprendedores y nuestra intención siempre ha sido trabajar en comunidad y para la comunidad", confiesa.

¿Cómo es trabajar en comunidad? Para que quede claro, antes de comenzar la entrevista, invita al equipo de MDZ Online a realizar un recorrido por el barrio que lo vio nacer y cuenta algunos hechos puntuales en los que han trabajado en conjunto con los vecinos de ese sector.

En este clip Juan Manuel explica cómo es trabajar en y para la comunidad: Mirá el video:

-¿Está de moda vivir en un barrio privado?

-En la Municipalidad de Guaymallén hay presentados 130 proyectos de barrios privados. Lo que sucede es que todos aquellos que son dueños de tierras quieren hacer uno y no es así de fácil. Se requiere de experiencia, conocimiento, estudios y un montón de cosas.

-¿Los Giménez Riili se iniciaron en el rubro inmobiliario o en el vitivinícola?

-La bodega es más nueva que los negocios inmobiliarios. En realidad, somos nuevos en todo. Con los vinos comenzamos en 2003 y con los barrios en 2000. Lo que ocurrió es que lo de la bodega se regeneró e hicimos, en Valle de Uco, una mini bodega. Cuando fallece mi abuelo Fernando Riili, mi mamá con sus hermanos adquieren y refaccionan una bodega de Rodeo de la Cruz, donde comienzan a elaborar sus propios vinos y en 1972 construyeron una nueva y más grande. Pero el emprendimiento bodeguero con mis hermanos está en Los Sauces, en Tunuyán. Allí, establecimos la nueva bodega Gimenez Riili, donde se gestan los vinos que hoy ya han trascendido las fronteras de Argentina.

-¿Cómo es la sociedad con tus hermanos?

-Mi hermano más grande, Eduardo, es contador. El que le sigue que es Pablo es CEO de The Vines of Mendoza y, también, es abogado. Mariano es otro de mis hermanos y también es abogado. Y, Federico, es licenciado en Administración y tiene a su cargo la bodega. Pero somos socios con Pablo y Federico. Lo que he hecho es conseguir inversores a través de ellos y así desarrollar el negocio.

-¿Cuesta conseguir inversores extranjeros?

-Cada vez cuesta más... Hace unos días atrás, estuve en São Paulo y todo el mundo te saca el tema de lo difícil que está invertir en Argentina. La mayor traba son las noticias. Está muy dividida la información, no hay término medio: están los que le creen al grupo Clarín y los que le creen a la línea oficialista. Entonces, los comentarios en el exterior es que te están expropiando y la mayor preocupación es lo que ocurrió con YPF. Hay que andar explicando que no todo es tan extremista como parece. Pero la realidad es que no se está alentando a las inversiones extranjeras. El tema de los pozos de agua ha sido otra preocupación para los inversores.

-Pero ustedes han logrado trabajar con inversores…

-Nosotros somos una mini empresa familiar y tratamos de generar confianza a la gente para que nos depositen su plata para generar desarrollos… Para hacer el negocio inmobiliario compramos la tierra con tres mini inversores que apostaron por nosotros. Nuestros conocidos nos compraron los primeros 40 lotes y con eso nos largamos a urbanizar.

-Cuándo comenzaron a urbanizar, ¿les pidieron coimas para agilizarles los trámites?

-No nos han pedido coimas, pero nos matan con que nosotros ahora tenemos que hacer una planta de gas para todo el pueblo y no somos tan grandes (sic).

-¿Por qué les piden eso?

-Casi todas las empresas públicas de gas y electricidad están fundidas. Eso es verdad, entonces aprovechan la posibilidad de que viene un tipo a realizar algo más groso para decir: "Ok, necesitamos una plantita de gas y aprovechémoslos a estos". Con el agua potable, igual: "Che, vamos a hacer un pocito de agua, viste que ya vinieron los Giménez y van a hacer un barriecito". Yo no lo veo mal...

-¿Y eso te lo descuentan de los impuestos?

-No, no, no. Lo tengo que hacer y sino no hay lola. A ver... no me interesa, si podemos ganar todos, ganemos todos. No hay problema. Pero te embola que te la pongan. Subieron Ingresos Brutos, era tasa cero y ahora te lo ponen al cinco por ciento. Te embolan esas cosas. No hay un apoyo al inversor o al emprendedor... En Argentina, al emprendedor o al empresario, la gente no lo reconoce. Eso no pasa en Chile, no pasa en Brasil y no pasa en Estados Unidos.

-A mí me parece que la imagen del empresario está estigmatizada como la del político, la gente cree que son los "chantas" que andan de traje...

-Claro, tal cual. Pero cuando me conocés a mí y sabés lo que estamos haciendo, te das cuenta que no somos ningunos garcas. Estamos laburando como unos boludos. La gente que está laburando, los proveedores son los que están moviendo la economía... A nosotros nos han tratado muy bien en la Municipalidad de Guaymallén...

-Exceptuando esto que te pide...

- Es que no me lo piden ellos directamente, me lo pide Ecogas, me lo pide Edemsa, me lo piden diferentes entes. La municipalidad no me ha jodido en nada. Estamos viendo de hacer, en forma conjunta, el hormigón elaborado de la calle Arturo González, que está bastante destruida. Ellos van a poner la mano de obra y las máquinas y nosotros el material. Nuestra idea siempre ha sido trabajar en comunidad.

-¿Y la gente les pide favores?

-No, la gente local sabe que yo soy un emprendedor y que me falta muchísimo para ser un gran empresario. Saben cuáles son mis limitaciones y que es lo que puedo aportar. Yo puedo ayudar haciendo gestión más que ayudar con dinero. Los empleados que tenemos y la gente que nos presta servicios son todos de la zona.

-Volviendo al inicio de sus proyectos, ¿por qué deciden incursionar en este rubro?

-Primero, por necesidad. En el año 2000, no sabíamos qué hacer. Mi viejo tenía empresas en la zona y en esa época se funde. Entonces, mi hermanos que eran universitarios, empezaron con los desarrollos inmobiliarios y después yo los fui siguiendo.

-¿Tu papá a qué se dedicaba específicamente?

-Tenía un lavadero de zanahoria, tenía viñedos y estaciones de servicio. Pero después todo se vino a pique. Esta casona donde estamos ahora (por Haciendas de la Cruz), era de mi papá, fue a remate y con los inversores la compramos. Hace mucho, mi viejo me hizo escribir en una de las oficinas que tenemos acá: "La balanza comercial no sostendrá el plan Cavallo. 15/1/93". Cuando compramos esto, el papel seguía en el lugar. Lo que pasó fue que a mi viejo lo mató que empezaron a entrar productos de afuera a menor costo y no pudo competir.

-Entonces, ¿te parecen bien las trabas que el gobierno actual le pone a las importaciones?

-Lo que hace el gobierno es proteger la industria para que no pase lo mismo. Pero lo que sucede es que ven la macroeconomía por la producción de soja y no ven la microeconomía en nuestros vinos, por ejemplo. Más allá de que la economía argentina la mueve la soja y no los vinos. Y cuando hacen el proteccionismo, a los países a los que nosotros exportamos nos ponen trabas.

-Has recorrido cerca de 40 países, ¿ninguno te tentó como para quedarte a vivir y emprender proyectos?

-No. Primero, imposible por la familia y los amigos. Y, segundo, porque nosotros nos movemos con capital de otro. Para poner un restorán en Dublin necesitás 300 mil euros, en cambio, acá sabés que lo abrís de alguna forma. Además, la rentabilidad y los márgenes son mayores acá, siempre y cuando te vaya bien.

-Es decir que más allá de todos los inconvenientes que presenta el país, hay más posibilidades de crecer acá...

-Te da posibilidades. Hay que ser vivo. Por ejemplo, en Europa nacés clase media y morís así. En Argentina, podés subir, bajar, volver a subir y así. Fijate nuestro caso.

-¿Sólo en Argentina falta desarrollar los créditos hipotecarios o es algo que ocurre en todos los países de Latinoamérica?

-Es sólo en nuestro país. Crédito hipotecario a 20 años es imposible que te lo de un banco habiendo inflación. Yo entiendo el modelo que quiere aplicar el gobierno, hay algunos puntos que me parecen buenos, pero no estoy de acuerdo con la inflación , aunque se que es difícil controlarla. Por ejemplo, yo no tengo idea cuánto vale una bolsa de cemento porque todos los días varía.

Giménez Riili muestra el emprendimiento Las Cortaderas. Mirá el clip:

Producción audiovisual: Danila Bragagnini, en Twitter @danibragagnini